Por Steve Holland y Trevor Hunnicutt
WASHINGTON, 29 ene (Reuters) - ¿Dormido o aburrido? Para el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, depende de quien mire.
Trump dijo el jueves que no estaba dormido, solo aburrido, durante la reunión de su gabinete en diciembre, cuando cerró los ojos durante varios periodos prolongados.
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"Algunos dijeron que cerré los ojos. Miren, era bastante aburrido", dijo Trump el jueves a funcionarios que reían en la sala del gabinete de la Casa Blanca. "No dormí. Solo los cerré porque quería largarme de aquí".
Añadió: "Por cierto, no dormí. No duermo mucho".
Trump hizo estos comentarios durante una reunión del gabinete televisada de 81 minutos que acortó con respecto a su formato habitual, omitiendo a varios funcionarios y un intercambio con periodistas sobre las noticias del día.
A sus 79 años y en su último mandato, Trump se ha mostrado ansioso por disipar las dudas sobre su vitalidad. Ha alardeado de su aptitud cognitiva ante los periodistas, ha ordenado a sus asesores que revelen más reuniones de su agenda y, en ocasiones, ha coqueteado con la idea de buscar un tercer mandato a pesar del límite constitucional.
En administraciones anteriores, las reuniones del gabinete eran aburridas y, en gran medida, no se retransmitían por televisión. Con Trump, se han convertido en un escenario para que el presidente y su equipo difundan los logros que consideran infravalorados por la prensa.
En un caso el año pasado, la reunión se prolongó durante más de tres horas en directo por televisión, lo que fue la aparición más larga del presidente ante las cámaras en su vida pública. Se ha visto al mandatario republicano cerrar los ojos con frecuencia durante esas y otras apariciones públicas. El jueves no pareció quedarse dormido.
Trump fue el hombre de más edad en tomar posesión como presidente de Estados Unidos cuando asumió el cargo el año pasado.
Viaja, publica en las redes sociales e interactúa con la prensa con mucha más frecuencia que su antecesor, Joe Biden. Sin embargo, persisten las dudas sobre la salud de Trump, entre ellas las relacionadas con los exámenes médicos que ha revelado y los hematomas en sus manos.
La Casa Blanca afirma que las pruebas fueron preventivas y mostraron que el mandatario goza de buena salud cardíaca. Han atribuido los moretones, que a veces se cubren con maquillaje, a la aspirina que el presidente toma habitualmente como profilaxis contra las enfermedades cardiovasculares.
Con información de Reuters
