La ciencia lo hizo de nuevo: un yacimiento arqueológico situado al sur de Galilea fue datado en al menos 1,9 millones de años, lo que lo convierte en uno de los testimonios más antiguos de presencia humana fuera de África.
Si se confirma la nueva cronología, que deviene de un estudio publicado en Quaternary Science Reviews, se asegura también que los primeros representantes del género Homo abandonaron el continente africano mucho antes de lo que indicaba la evolución humana hasta el momento.
El estudio coloca al yacimiento Ubeidiya en el valle del Jordán en un rango temporal similar al de Dmanisi, en Georgia, otro sitio clave para entender las primeras migraciones humanas hacia Eurasia.
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El objetivo del estudio
Ubeidiya es conocido desde hace décadas por la riqueza de sus hallazgos. En sus capas sedimentarias se encontraron grandes herramientas de piedra, restos de fauna africana y asiática, incluyendo especies ya hoy extinguidas, e incluso fragmentos humanos.
El conjunto se asocia a la cultura achelense, caracterizada por herramientas talladas por ambas caras, como los bifaces. Esta tecnología representa un avance respecto de la tradición olduvayense, que se basaba en instrumentos de piedra más sencillos.
Durante años los investigadores estimaron que el yacimiento tenía entre 1,2 y 1,6 millones de años. Sin embargo, esas fechas se apoyaban principalmente en comparaciones con otros sitios arqueológicos y en pistas paleontológicas, métodos que no siempre permiten establecer una cronología absoluta con precisión.
El nuevo estudio buscó resolver esas dudas utilizando un enfoque diferente como el de combinar varios métodos de datación y reconstruir la historia geológica completa del lugar.
Tres técnicas para fechar el pasado
Para establecer la edad del yacimiento, el equipo aplicó tres técnicas complementarias. La primera utiliza isótopos cosmogénicos, como el berilio-10 y el aluminio-26. Estos elementos se forman cuando los rayos cósmicos impactan en minerales expuestos en la superficie. Cuando los sedimentos quedan enterrados, su producción se detiene y los isótopos comienzan a desintegrarse. Midiendo esa relación, los científicos pueden estimar cuánto tiempo llevan bajo tierra.
La segunda técnica fue el análisis paleomagnético. Cuando los sedimentos se depositan, registran la orientación del campo magnético terrestre. Dado que este campo ha cambiado de polaridad varias veces a lo largo de la historia, esas inversiones funcionan como marcadores temporales. Las capas de ‘Ubeidiya presentan polaridad inversa, lo que las sitúa dentro del llamado cron Matuyama, iniciado hace más de dos millones de años.
Finalmente, los científicos aplicaron datación uranio-plomo a conchas fósiles de caracoles de agua dulce del género Melanopsis. Este método permitió establecer una edad mínima para los niveles que contienen herramientas de piedra.
Al integrar todos los datos, el estudio propone dos posibles intervalos de edad para el yacimiento: entre 1,19 y 1,77 millones de años o entre 1,93 y 2,14 millones de años. Si esta cronología es correcta, significa que la expansión humana fuera de África no fue un evento tardío ni único, sino posiblemente una serie de migraciones tempranas protagonizadas por distintos grupos.
