"El folklore no es una música de moda, es la esencia de un pueblo que no quiere morir". La frase es una síntesis del pensamiento del folklorista Jorge Cafrune sobre la identidad cultural, aunque suele aparecer citada con ligeras variantes según la fuente.
El cantor la repetía en festivales y entrevistas para diferenciar el folclore de consumo del folclore como destino. Para él, la música popular no era un hit pasajero, sino una forma de resistencia.
La frase surge en un momento donde el folclore argentino vivía un "boom" comercial (especialmente entre 1960 y 1970). Muchos artistas se adaptaban a las exigencias de las discográficas para sonar en las radios. Cafrune, conocido por su postura rebelde y tradicionalista, solía usar sus introducciones en los festivales o entrevistas radiales para diferenciar el "folclore de consumo" del "folclore como destino".
Si bien la frase se ha popularizado de forma corta, el razonamiento completo que Cafrune solía exponer (registrado en diversas entrevistas de la época y recuperado por historiadores del género) es el siguiente: "El folklore no es una música de moda que se usa hoy y se tira mañana; es la esencia misma de un pueblo que no quiere morir, que se niega a ser una colonia cultural y que busca en sus raíces la fuerza para seguir siendo él mismo".
¿Cuándo dijo la frase Cafrune?
No existe una única fecha "fundacional" para esta frase porque formaba parte de su discurso recurrente. Sin embargo, se identifican dos momentos clave donde expresó ideas casi idénticas:
Durante sus giras por España (1970-1977): En Europa, Cafrune se convirtió en un embajador de la cultura argentina y solía explicar a los públicos extranjeros que su música no era un "hit" radial, sino una forma de resistencia cultural.
En el Festival de Cosquín: En varias de sus participaciones, especialmente las más polémicas, utilizaba este concepto para justificar por qué cantaba temas que no estaban en el "repertorio oficial" o que no eran "comerciales".
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Quién fue Jorge Cafrune
Jorge Cafrune nació en El Carmen, Jujuy, en 1937. Fue cantor, guitarrista y recopilador de tradiciones. Pero ante todo, fue un defensor del folclore auténtico, el de las peñas, las cosechas y los pueblos del interior. Su voz grave y su estilo sobrio lo convirtieron en una de las figuras más respetadas del género.
Cafrune no se doblegaba a las exigencias comerciales. En una época donde las discográficas imponían canciones para sonar en la radio, él cantaba lo que sentía. Por eso su repertorio incluía zambas, chacareras y canciones anónimas que nadie más se animaba a grabar. Su postura rebelde le valió el cariño del pueblo, pero también la indiferencia de la industria.
