Un abogado, representande del Estado de Israel, declaró ante el Tribunal Superior de Justicia y afirmó que el ejército no protege a los residentes palestinos de la Cisjordania ocupada de los ataques de colonos por la escasez de personal militar. La comunidad de la aldea de Ras Ein al-Auja había pedido la intervención de la justicia el año pasado, pero recién fueron escuchados el último lunes, luego de que se vieron obligados a huir de sus hogares por los constantes ataques sufridos en el último tiempo.
La petición se centraba en la solicitud de los residentes de que se dictaran órdenes judiciales que prohibieran el acceso de israelíes a la zona residencial de la comunidad y brindaran protección para poner fin a las amenazas, el robo y el acoso, incluyendo la prohibición de pastoreo, por parte de los residentes de los asentamientos y puestos fronterizos cercanos. El abogado Shlomo Lecker, representante de la comunidad palestina, sostuvo que se debe encontrar la manera de permitir que los residentes regresen a sus hogares y remarcó que Israel no tiene ningún reclamo contra los solicitantes.
El letrado añadió que, incluso si el tribunal decide permitir el regreso de los residentes, la orden de cierre solicitada no será suficiente, ya que los colonos israelíes no obedecen las órdenes judiciales. Además, solicitó a los jueces que instruyan a la defensa sobre cómo actuar en la zona durante unos 60 días, durante los cuales las familias regresarán a sus tierras.
Por su parte, el abogado del Estado de Israel indicó que se podría elaborar un plan para el regreso de los aldeanos si se coordina con antelación. Sin embargo, añadió que el comandante de brigada de la zona había determinado que no había justificación para una orden de cierre a los israelíes, citando factores como el terreno y la gravedad de las fricciones entre colonos y residentes. Y cuando los jueces preguntaron qué medidas tomaría el estado para que la comunidad pudiera permanecer en sus tierras, el representante del gobierno afirmó que, si bien se había hablado de establecer una fuerza permanente allí, "eso no ocurrirá" debido a la escasez de personal militar, según consignó Haarentz.
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Lo cierto es que Israel despliega numerosas fuerzas para proteger plenamente los asentamientos organizados y los puestos de avanzada ilegales, incluyendo reservistas a sueldo. En contraposición al pedido, afirmaron que las patrullas serían una solución viable para la aldea.
Continúan los desplazamientos en la Cisjordania ocupada
El pasado 6 de enero, los habitantes de Ras al-Ein al-Auja presentaron una solicitud urgente de una orden provisional después de que colonos araran una parcela de tierra dentro de la aldea, lo que finalmente provocó que los miembros de la comunidad abandonaran la zona. Además, los colonos establecieron entonces un puesto de avanzada satélite en la parcela, a solo decenas de metros de la casa de uno de los residentes.
"Desde entonces, los residentes han sido asediados en sus hogares, sin poder ir a trabajar ni a la escuela e incluso obtener suministros esenciales, agua, alimentos y medicinas, tanto porque los colonos atacan a los transeúntes como porque los residentes deben proteger a sus familias, propiedades y hogares de la invasión violenta", afirma la petición.
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El 8 de enero, los residentes presentaron una solicitud urgente de decisión sobre las órdenes temporales y provisionales, describiendo cómo las familias del complejo occidental de la aldea, adyacente al puesto de avanzada satélite, habían comenzado a abandonar la comunidad. En respuesta, el estado afirmó no tener conocimiento de un deterioro de la situación y que las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI) desconocían que los residentes hubieran comenzado a abandonar la comunidad y, en consecuencia, el tribunal denegó la solicitud del aldeano.
El pasado 27 de enero, tras la huida de Ras Ein al-Auja de los últimos residentes, el estado revisó sus alegaciones ante el tribunal. Las Fuerzas de Defensa de Israel se retractaron de su afirmación de que desconocían la salida de los residentes, afirmando que estaban al tanto desde el 8 de enero y que el proceso continuó durante las semanas siguientes. En la audiencia del lunes, Lecker argumentó que si el estado no hubiera negado la salida de los residentes, se podría asumir que una orden temporal habría evitado un mayor deterioro de la situación.
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Afirmó, además, que el Estado presentó una declaración falsa ante el tribunal, alegando que las fuerzas de seguridad actuaron para proteger a la comunidad. Los peticionarios fundamentaron sus alegaciones con registros de numerosas quejas ante la policía sobre violaciones por parte de los colonos de las directivas que supuestamente les fueron impartidas por el cuerpo de defensa.
En los últimos dos años, el Tribunal Superior ordenó al Estado que permita y garantice el regreso de algunas comunidades que se vieron obligadas a abandonar sus tierras debido a la violencia de los colonos. Sin embargo, los intentos de coordinar los retornos con el ejército fracasaron en cuestión de días debido al acoso de los colonos y a la incapacidad del sistema de defensa para hacer cumplir las órdenes.
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Lo sucedido en Ras Ein al-Auja es cada vez más habitual en los territorios palestinos ocupados bajo control militar de Israel. En el caso de Zanuta, en las colinas del sur de Hebrón, los jueces dictaminaron que la policía y el ejército debían garantizar la expulsión de los intrusos de las tierras de la aldea, pero los residentes sufrieron incendios provocados en sus edificios y restricciones a la construcción incluso después de su regreso.
Algo similar ocurrió en Mu'arrajat, cuando el tribunal ordenó que se brindara protección a los residentes, pero horas después de su regreso, el ejército abandonó la zona y un grupo de colonos intentó incendiar edificios de la aldea.
