Ayer se cumplió un año de la desaparición de Lian Gael Flores Soraide, el nene de tres años que fue visto por última vez en su casa de Ballesteros Sud, en el interior de Córdoba, y cuyo paradero sigue siendo un enigma. Después de 12 meses, el caso sigue abierto, sin imputados ni acusaciones contra su familia, pero con una nueva pista que reactivó la investigación y volvió a encender la esperanza de encontrarlo.
Una pista en Bolivia y la hipótesis de trata
El abogado de la familia, Carlos Nayi, confirmó a La Nación que en los últimos días se hicieron procedimientos en Perú y Bolivia. "Habría datos de que Lian podría haber sido visto en un lugar de Bolivia" , aseguró el letrado. En esta línea investigativa, la hipótesis de trata de personas cobró fuerza, aunque todavía no hay certezas.
La causa se tramita en paralelo en la Justicia provincial y federal. Desde un primer momento, los investigadores aseguraron que no descartarían ninguna hipótesis.
Hace un mes, la Fiscalía de Instrucción de Bell Ville difundió una imagen actualizada de Lian realizada con Inteligencia Artificial, con el objetivo de facilitar su reconocimiento en caso de que alguien lo vea.
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La angustia de la familia y el pedido de justicia
Elías Flores y Plácida Soraide, padres de Lian y de otros cinco hijos, viven y trabajan en un cortadero de ladrillos. Desde el primer día, no dejaron de pedir justicia y de buscar a su hijo, como ellos mismos destacan, "vivo o muerto" .
El sábado 22 de febrero de 2025, según declararon los padres, se acostaron a dormir la siesta y Lian se quedó jugando con sus hermanos. Cuando despertaron, ya no lo encontraron. "No estaba bajo el tractor donde suele jugar, tampoco en el pastizal" , indicaron en aquel momento. Ese mismo día a las 19 hicieron la denuncia policial.
Hoy a las 20.30, convocaron a una marcha para reclamar por la aparición de Lian en Ballesteros Sud, el lugar donde el chico fue visto por última vez.
Un año de rastrillajes
Apenas desapareció Lian, se activó el Alerta Sofía y se desplegaron amplios operativos de rastrillaje en la zona rural: participaron policías, bomberos, perros, drones y helicópteros. Se tomaron declaraciones a familiares, vecinos y conocidos, y se peritaron distintos elementos y teléfonos, pero nunca se encontraron rastros concretos del nene, salvo el pantalón corto azul que llevaba puesto, el cual encontraron al día siguiente en la puerta de la casa.
La búsqueda abarcó la llamada "zona cero" , unos 4000 metros de campos de soja, maíz, hornos de ladrillo y 14 casas dispersas.
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Las pistas que no prosperaron
En los primeros días, el padre de Lian sugirió que podía tratarse de un ajuste de cuentas y mencionó la presencia de una camioneta blanca. La Justicia secuestró una VW Amarok y el celular de su dueño, un hombre boliviano que había trabajado con la familia, pero no se hallaron elementos que lo vincularan al caso.
También se investigó a una curandera de 74 años que había estado en la casa de los Flores y después viajó a Jujuy. Se le secuestraron teléfonos y ropa, pero todo dio negativo.
El último dato relevante fue el análisis de los teléfonos de dos vecinos, de 21 y 16 años, donde se encontró material de abuso sexual infantil. Sin embargo, el abogado Nayi aclaró: "Muy condenable lo hallado, pero no hay elementos claros que permitan vincularlo con la desaparición de Lian" .
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Recompensa vigente
A un año de la desaparición del nene, sigue vigente una recompensa de $40 millones ($20 millones de la provincia y $20 millones de la Nación) para quienes aporten información que permita dar con su paradero.
