El PRO confía en que el escándalo Adorni “abrió una puerta” para la reelección de Jorge Macri en 2027

En Uspallata creen que la crisis de la que la Casa Rosada no puede salir les da chances de ir por otros cuatro años, pese a tener una gestión que todavía requiere mejoras. El Jefe de Gobierno está molesto por el trabajo de las empresas de recolección de residuos y en los próximos días se conocerá el resultado de una auditoría que promete ser lapidaria. 

18 de abril, 2026 | 09.28

Los lujosos viajes y hospedajes de Manuel Adorni en el exterior, sumado a su opaco crecimiento patrimonial que hoy se investiga en los tribunales de Comodoro Py, hicieron relajar a los funcionarios porteños. En la cena de la Fundación Pensar, el think tank del PRO, se los observó con un ánimo que mezclaba alivio con oportunidad. No solo lo transmitían, expresaban abiertamente que sienten que “se abrió una puerta para la reelección de Jorge Macri”. La figura del vocero presidencial, que hasta hace poco más de un mes era el “número puesto” de los Milei para disputar la Jefatura de Gobierno en 2027, hoy luce herida de gravedad.

Sin salir a atacar directamente al candidato de la Casa Rosada ni mucho menos al gobierno nacional, Jorge Macri adoptó lo que en su entorno llaman el "Modo Buda" y la orden que bajó a su Gabinete fue clara: “Gestión, gestión y gestión”. La mayor preocupación sigue siendo el espacio público. Es un eje que trazó ni bien asumió con la búsqueda de “restaurar el orden”, aunque la limpieza y la higiene urbana son los puntos más débiles. La bala del “olor a pis” que lanzó Horacio Rodríguez Larreta en plena campaña caló hondo y es el problema a resolver.

El escándalo Adorni afectó la imagen de Milei y en el PRO aseguran que Jorge Macri quedó en una posición competitiva.

En el gobierno porteño dejan trascender que “hay malestar con las empresas encargadas de la recolección de residuos” y que en los próximos días se conocerá el resultado de una auditoría que refleja el déficit operacional de AESA, Cliba, Solbayres, Nittida y Ashira-Martín y Martín. Como adelanto, desde el Ejecutivo porteño transmitieron a El Destape que “se detectaron fallas graves en la recolección nocturna de diseminados alrededor de los contenedores”, como también “una ausencia de barrido matutino en cordones y cazuelas”, que es el espacio alrededor del árbol. Lo más grave que arroja el informe preliminar es la falta de control por parte de los supervisores de las propias empresas, que por pliego deben fiscalizar el 80% de las tareas.

La situación llegó a un punto de quiebre tras la derrota en mayo pasado, cuando la validación de la gestión tocó su piso histórico. Fue entonces cuando apareció la figura del operador radical Daniel Angelici como una voz con mucho poder en la toma de decisiones. Bajo su influencia y la necesidad de resultados, Jorge Macri desmembró el Ministerio de Espacio Público que conduce Ignacio Baistrocchi y trasladó la relación con las comunas a la Secretaría de Gobierno de Ezequiel Sabor y la estratégica Secretaría de Higiene Urbana a la Jefatura de Gabinete, bajo el mando de Gabriel Sánchez Zinny. Esa área quedó en manos de Matías Lanusse, dirigente que responde a Angelici.

Desde un ritmo de gestión en ese entonces que percibían del 40% se pasó a un 60% y se pretende llevarlo a un 80% antes de diciembre. Esa mejora sostienen que se refleja en los sondeos que arrojan que la administración porteña entró en una “curva ascendente” mientras que la nacional inició su fase descendente, desgastada por el ajuste especialmente a la clase media y los escándalos judiciales. A su vez, afirman que el ratio de quienes pedían "cambio" frente a quienes pedían "continuidad" en la Ciudad pasó de un dramático 30/70 en mayo pasado a un esperanzador 50/45 en la actualidad.

Ese cruce de curvas es lo que hoy deja a Jorge Macri en una posición competitiva que, hace apenas un año, parecía perdida. "Nos agarró subiendo y a ellos bajando, y encima se les cayó el candidato principal", deslizan en la mesa chica del PRO.

Esta recuperación obliga a un equilibrio delicado con la Casa Rosada. En una reciente entrevista con La Nación +, el Jefe de Gobierno se cuidó de no cuestionar al gobierno nacional a pesar de que la deuda por coparticipación ya supera los $800.000 millones. Macri ni siquiera deslizó críticas sobre la presunta corrupción que salpica a Adorni, sino que se limitó a pedir que "se despejen las dudas".

Esta actitud responde a una premisa que un integrante de su entorno define con crudeza: “Tenemos prohibido criticar al gobierno nacional, pero tampoco podemos elogiarlos ciegamente”. El PRO entiende que debe caminar por el centro corrido a la derecha, sin tocar el extremo ya que no puede atacar a un Gobierno que sus propios votantes apoyan, aunque necesitan diferenciarse para recuperar el voto que Milei les arrebató. Por eso no se hacen eco de las chicanas ni cruces de la armadora libertaria Pilar Ramírez y aseguran que "ellos hacen su juego" y que "no hay que enojarse con la dinámica de la política". El discurso público de los dirigentes amarillos mutó de elogiar el rumbo del gobierno a destacar los lineamientos generales y poner el ojo en las consecuencias del ajuste en la clase media. “Necesitamos que al Gobierno le vaya bien, pero también necesitamos volver a ser la opción de orden y eficiencia que siempre fuimos para recuperar el voto que nos robaron”, resumen.

El factor Bullrich

Distintas encuestas arrojan que Patricia Bullrich tiene una imagen positiva igual, y en algunas hasta mayor, que Javier Milei. En Casa Rosada lo saben y apelan a su figura para frenar la caída de Adorni y de la administración en general. En la sede de Uspallata también reconocen esos números. En el PRO saben que la senadora nacional mide muy bien en la Ciudad y se cuidan de cuestionarla hasta en off the record. Será por eso que se atreven a decir que la ven compitiendo por un lugar de mayor peso nacional el año que viene, posiblemente la Vicepresidencia. “Enfrentar a Patricia en una interna sería criminal”, reconocen como para dejar en claro que no quieren enfrentarla.

En la Ciudad se cuidan de criticar a Patricia Bullrich y la ven compitiendo por la Vicepresidencia.

La prioridad absoluta para el macrismo es conservar la Ciudad, el gran bastión de poder territorial. Los números de las encuestas propias muestran que, por primera vez desde febrero, el crecimiento de la imagen de Jorge Macri es propio y no depende del "arrastre" libertario. De esperar a que en Casa Rosada definan qué pretendían hacer con el partido que fundó Mauricio Macri se pasó a creer que el Gobierno los necesitará.

En el PRO entienden que el panorama cambió y ya no corre la estrategia de "fusión por absorción" que intentaba aplicar La Libertad Avanza. La intención de la mayoría es acordar con La Libertad Avanza con Jorge Macri a la cabeza para competir el año que viene. Sin embargo, el propio Jefe de Gobierno pidió “sostener las PASO” como herramienta para dirimir candidaturas. Ya sea en alianza con libertarios o con sus socios históricos de la UCR y la Coalición Cívica, el Jefe de Gobierno dejó el panorama abierto.