Apoyo a Javier, resistencia a Karina: el desafío de Bullrich al poder de la hermana del Presidente

La senadora desafía el esquema de conducción vertical de la Secretaría General y anticipa nuevas distancias con la Casa Rosada. Sin temor a represalias por su peso específico, en su entorno advierten que no habrá ruptura.

04 de junio, 2026 | 00.05

Patricia Bullrich separa a los hermanos Milei: de un lado, el proyecto económico encarnado por Javier; del otro, la conducción política de características “soviéticas” personificada en la figura de Karina. Al primero, acompañamiento y apoyo. A la segunda, resistencia. La senadora y su armado no están dispuestos a someterse a las órdenes de la hermana presidencial sin cuestionamientos, como si fuera una verdad indiscutida. Y aunque las diferencias públicas continuarán, en su entorno descartan que se esté cocinando una ruptura política con el Gobierno o en el Congreso.

¿Se pueden separar los proyectos de Javier y de Karina Milei? Es lo que el bullrichismo está intentando. La senadora ya no oculta su desafío a ese poder karinista que se ejerce de forma piramidal y vertical, un esquema de conducción donde las decisiones no se consensúan ni se debaten con los aliados, sino que bajan como directivas inapelables que exigen sumisión absoluta. Un armado rígido en el que la disidencia interna o el más mínimo cuestionamiento a la línea oficial se interpretan, de inmediato, como una deslealtad.

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Por eso, Patricia va a protagonizar nuevas instancias de diferenciación. No es de sorprender, advierten, que existan más gestos independentistas en el corto plazo. El próximo gran debate en el que se vuelvan a sacar chispas será, seguramente, el de la reforma electoral, donde ya mostraron distancias. Hace algunas semanas, Bullrich había habilitado instancias de negociación con los aliados para conseguir los votos, bajo una estrategia que incluía la fragmentación de la iniciativa para permitir la aprobación de unas internas optativas y de ficha limpia. La hermana del Presidente no quiso, insistió en evitar la división del proyecto y sostuvo la eliminación total de las PASO, para la que no hay votos asegurados.

“La PASO le cuesta a los argentinos entre 220 y 240 millones de dólares. Y ya estamos viendo resultados: hay una merma en la cantidad de votantes, de gente que va a votar. La sociedad no tiene tantas elecciones”, dijo esta semana el ministro del Interior, Diego Santilli. El funcionario, junto a Bullrich y Martín Menem, trabaja para conseguir los votos que le permitan al Gobierno alzarse con la sanción de la ley, una iniciativa que pasó a ser una de las principales prioridades del oficialismo, con miras a intentar su aprobación final durante junio.

Pese a estas diferencias, en el bullrichismo aseguran que no están pensando en romper los bloques del Congreso ni con la Casa Rosada.

De hecho, por estas horas Patricia estuvo tejiendo para el armado violeta. Se mostró junto a Andrés Genna y María Ratti Repetto, concejales de La Libertad Avanza en Pilar, durante una cena de la que también participaron el senador provincial libertario Diego Valenzuela y la diputada nacional Patricia Vázquez. Allí, ante más de 60 empresarios y comerciantes locales, acercaron las propuestas mileístas para el municipio. En paralelo, la senadora impulsó desde Mendoza la figura de Luis Petri como futuro candidato para comandar los destinos de esa provincia, desde donde aseguró que trabajará por la reelección de Milei.

La relación con el Presidente no está tocada, sostienen. Incluso afirman que el mandatario está de acuerdo con la decisión bullrichista de explicitar las diferencias y actuar según sus convicciones. Los mensajes de Karina les llegan por los medios, aunque seguramente algo debieron haber conversado cara a cara este miércoles.

Como contó el martes El Destape, quienes la conocen advierten que la ex ministra no le teme a la Secretaria General de la Presidencia. Vivió mucho, recopilan, incluso un exilio. Está a punto de cumplir 70 años, se la puede jugar. Por eso, el miedo a una represalia ya no formaría parte de una mesa compartida con Karina. Según la foto que publicó la senadora, donde se muestra junto a la hermana del Presidente, en esa mesa solo hubo agua y café durante la reunión que ocurrió en la Casa Rosada y que la legisladora describió de forma acotada: “Trabajando siempre juntas por las transformaciones que lidera el Presidente Javier Milei”. Otra vez, el proyecto a salvar es el económico.

Pero su experiencia y su edad no son los únicos factores que la hacen sentir tranquila e incluso lanzar algunas risas el fin de semana, cuando anticipó el revuelo que se iba a generar a partir de sus diferencias por el pliego de una jueza. En el bullrichismo consideran que los libertarios no les cortan la cabeza “porque no pueden”. ¿Por qué no pueden? Múltiples factores: el electorado republicano de Bullrich, la imagen positiva de la dirigenta y la capacidad que demostró esta semana de alterar el orden del Congreso.

En el entorno de la senadora aseguran, como adelantó el martes El Destape, que con Mauricio Macri no hay conversaciones en curso. Sin embargo, la dirigenta tiene una activa agenda por delante porque, aseguran, los distintos actores de poder nacional, internacional, político y del sector privado los llaman y les piden estar presentes.