Emiratos se va de la OPEP: ¿empieza una guerra por el control del precio petróleo?

A sólo días de confirmar que negocia un swap de monedas con Estados Unidos, Emiratos Árabes Unidos, uno de los mayores productores de petróleo del mundo, anunció su salida de la estratégica organización. La mano de Trump detrás de esta decisión y el barril cada vez más caro por la guerra que lanzó contra Irán.

28 de abril, 2026 | 20.00

Estados Unidos e Irán siguen sin poder sentarse a negociar en Pakistán, el estrecho de Ormuz continúa cerrado, el precio internacional del petróleo volvió a subir y superó los 110 dólares, y nadie puede pronosticar cuánto va a durar la guerra que lanzaron Estados Unidos e Israel en Medio Oriente a finales de febrero. En este contexto de extrema tensión. constantes escaladas y alertas de hambrunas e inflación global, otra guerra -esta vez diplomática- estalló este martes en la región con potenciales efectos en todo el mundo: Emiratos Árabes Unidos anunció que se va de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), el grupo que nuclea a los principales productores de crudo del mundo desde hace más de 60 años y en donde hace tiempo Arabia Saudita -el mayor productor mundial- lleva la voz cantante. Desde su primer gobierno, Donald Trump la criticaba en su afán por garantizar nafta barata en Estados Unidos y ahora, finalmente, parece haber conseguido asestarle un primer y duro golpe. 

No es la primera vez que un país miembro abandona la OPEP, pero sí uno de los mayores productores de petróleo del mundo. Emiratos es el cuarto, detrás de Arabia Saudita, Irak e Irán. Aunque siempre mantuvo un muy buen vínculo con Estados Unidos (al igual que la mayoría de sus vecinos árabes en el Golfo Pérsico), en los últimos meses había sido parte del consenso del Consejo de Cooperación del Golfo (que comparte con Arabia Saudita, Qatar, Omán, Kuwait y Bahrein) de no sumarse a la guerra de Trump y su aliado israelí, Benjamin Netanyahu, contra Irán, a pesar de ser de los países más atacados por Teherán, junto a Israel. ¿Qué cambió para sorprender con esta decisión? Hace dos semanas, el titular del Banco Central de Emiratos, Khaled Mohamed Balama, viajó a Washington para las reuniones de primavera del FMI y el Banco Mundial y oficializó que está negociando un swap con el secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent. 

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Durante esa visita, Balama aseguró que su gobierno busca "alinear (con Estados Unidos) las perspectivas sobre las prioridades financieras actuales y explorar soluciones innovadoras para apoyar la estabilidad del sistema financiero regional". La economía de Emiratos, como las del resto de los países del Golfo, fue jaqueada por la guerra. Analistas estiman que las pérdidas diarias en la región de Medio Oriente son de 600 millones de dólares y en los Emiratos el golpe se sintió tanto en el sector energético -por el cierre de Ormuz y los ataques iraníes a su infraestructura- como en el turístico -por el cierre del espacio aéreo, la suspensión de vuelos y el éxodo masivo de extranjeros

Por eso, la negociación de un posible swap fue interpretado como una forma de garantizar liquidez de dólares si la guerra se prolonga en el mediano-largo plazo y, con ella, el cierre de Ormuz y las dificultades y altos costos del comercio marítimo. De hecho, Bessent hasta deslizó ante la prensa que no es el único país aliado de Medio Oriente con el que están analizando esta opción. 

Divide y reinarás

Este martes quedó claro que las negociaciones por el posible swap no se limitaron a la agenda financiera. La decisión de Emiratos de abandonar la OPEP a partir de este viernes 1 de mayo apuntó directamente al liderazgo de Arabia Saudita y a nueva estrategia de Trump para recuperar algo de control sobre el precio del barril sin necesidad de llegar a un acuerdo con Irán sobre el estrecho de Ormuz. Emiratos es el cuarto productor mundial, pero es el segundo en términos de capacidad ociosa de producción, sólo superado por Arabia Saudita. Hoy y bajo la estrategia dictada por este reino, cada miembro de la OPEP podía producir hasta una cuota máxima de entre 3 y 3,5 millones barriles de petróleo. Hace años que Trump acusa a la OPEP de "inflar los precios internacionales" y les pide un aumento de las cuotas para expandir significativamente la oferta global. En los últimos meses con la disparada de precios provocada por la guerra, este reclamo se volvió un pedido desesperado. 

Hace unas semanas, la OPEP+ (el grupo formado hace una década y que suma a otros 10 productores, entre ellos Rusia) había anunciado un aumento de poco más de 200.000 barriles diarios a partir de mayo. Frente al estancamiento de la guerra en Medio Oriente, el número no pareció suficiente en Washington para controlar la inestabilidad del precio del barril, una necesidad vital para la Casa Blanca en un año electoral. La inflación volvió a aumentar en los últimos meses y Trump es muy consciente del efecto que el bolsillo de los estadounidenses tiene en las urnas.

Para la analista especializada en energía y CEO de la consultora Meyer Resources, Cornelia Meyer, es posible que con la salida de la OPEP (y de la OPEP+), Emiratos pase de producir 3,5 millones de barriles diarios hasta cinco millones. Pero claro, de todas maneras, necesita que se reabra el estrecho de Ormuz, por donde solía transitar más del 20% del petróleo y gas del mundo. Funcionarios de los Emiratos confiaron a la cadena de noticias BBC que están analizando nuevos oleoductos desde los pozos de Abu Dhabi para evitar Ormuz y exportar directamente desde el puerto de Fujairah, un punto con salida directa al Golfo de Omán, que sin embargo ya fue bombardeado en esta guerra por Irán y, por lo tanto, no escapa a la volatilidad de la situación regional. 

Emiratos está analizando nuevos oleoductos desde los pozos de Abu Dhabi para bypasear Ormuz y exportar directamente desde el puerto de Fujairah

Para Meyer, no obstante, el efecto más importante de la decisión de este martes de Emiratos recién se verá cuando el comercio se reanude y se termine la guerra. "Una vez que este conflicto quede atrás, generará una consecuencia: insertará mucha más volatilidad porque la OPEP ha hecho un buen trabajo en términos de calmar las aguas y sumar producción cuando es necesario, y retirarla cuando hay demasiada producción, como por ejemplo durante el Covid", explicó la analista, según la cadena de noticias Al Jazeera. "En términos de estabilidad de los mercados petroleros, no es necesariamente la mejor movida, pero la OPEP sobrevivirá. La OPEP ha sobrevivido a muchas más cosas", sentenció.

Pero este optimismo moderado tambalea cuando resuenan las palabras de Bessent del viernes pasado cuando en un tuit anunció que está discutiendo líneas de swap con varios países "incluyendo aliados del Golfo y de Asia". Mientras más se prolongue la guerra con Irán, más se debilitarán las hasta ahora robustas economías petroleras del Golfo Pérsico.

Estos países -Qatar, Bahrein y Kuwait, principalmente- ya aprendieron que su histórica alianza con Estados Unidos no alcanza para enfrentar este nuevo escenario regional. Pese a poseer bases militares y una robusta cooperación militar, eso no evitó que Irán las bombardeara sin parar durante semanas, como represalias por los ataques de Estados Unidos e Israel. La desprotección de Washington fue tal que ninguno de los países del Consejo de Cooperación del Golfo quiso echar más nafta al conflicto y no respondieron a los drones y misiles iraníes. 

A más de dos meses del inicio de la guerra, ya les quedó claro que Trump no tiene urgencia por resolver el conflicto que inició ni conseguir que se reabra el estrecho de Ormuz. Prueba de esto es que la única manera de recuperar al menos la ilusión de control en el estrecho fue anunciar su propio bloqueo, un desafío que, por supuesto, ningún barco comercial, no importa qué bandera tenga, estuvo dispuesto a desafiar. Si hay algo que quedó demostrado en esta nueva guerra en Medio Oriente es que Estados Unidos no tiene la capacidad o voluntad, según el análisis, para ganar militar y económicamente el conflicto, pero aún posee una hegemonía indiscutida: ninguna potencia, ni siquiera China, está dispuesta o interesada en enfrentar militarmente a Washington o siquiera, como se vio en Ormuz, a poner a prueba sus amenazas bélicas. 

Esto configura un escenario de desamparo para los históricos aliados de Estados Unidos que primero se vieron bombardeados por Irán sin ninguna protección y ahora temen que su economía se derrumbe lentamente mientras Trump y la República Islámica protagonizan una pulseada en la que ambos creen que proyectan fortaleza. Este martes, mientras se conocía la decisión de Emiratos, los líderes de los países del Consejo de Cooperación del Golfo se reunieron en Arabia Saudita, la primera cumbre presencial desde que empezó la guerra.

Por ahora, mantienen una posición única frente al conflicto: piden un acuerdo, el fin de las hostilidades y la apertura de Ormuz. Pero en la cumbre en la ciudad de Jeddah también se expresó otro mensaje importante: el temor a que la guerra se convierta en lo que se conoce como un conflicto congelado. En política internacional, esto significa que las agresiones bajan su intensidad, no hay una resolución ni un acuerdo entre las partes en conflicto y las consecuencias -en este caso, por ejemplo, el cierre del estrecho de Ormuz- se mantienen intactas. "No queremos que vuelvan las hostilidades en la región en ningún momento. No queremos un conflicto congelado que sólo se descongele de vez en cuando por razones políticas", advirtió el vocero de la Cancillería de Qatar, Majed al Ansari. 

Aún existen muchas interrogantes y la situación en Medio Oriente es extremadamente volátil, pero el anuncio de este martes abrió un nuevo escenario. Por un lado, la OPEP quedó debilitada. Por otro lado, Washington inició y mantiene viva una guerra que debilitó la robusta economía de un aliado como Emiratos y utilizó su vulnerabilidad para quebrar otra organización internacional que hace años tenía entre ojo y ojo. Nada ni nadie lo frena para intentarlo con otro socio regional y quebrar aún más a la organización que desde hace más de 60 años gestiona el 40% de la producción petrolera mundial y 80% de las reservas. 

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María Laura Carpineta

Licenciada en Ciencia Política de la UBA y magister en Seguridad Internacional de Sciences Po. Escribí sobre el mundo, fui unos años corresponsal desde Francia, y unos meses desde Israel y Palestina. Pasé por Página 12, Tiempo Argentino y Télam -además de coquetear un poco con la radio-, y ahora soy secretaria de redacción en el Destape Web. Me cuesta escribir (y hablar) corto, claro y conciso, pero lo intento.