Muchas PyMEs argentinas ya usan Inteligencia Artificial pero casi ninguna sabe si le sirve: la radiografía que expone una brecha alarmante

Un estudio muestra que la adopción de IA dejó de ser marginal en el sector productivo argentino. Pero solo el 4% destina presupuesto, el 3,3% tiene reglas internas y el 57% no mide el impacto. El riesgo es que la revolución tecnológica profundice las desigualdades que ya existen.

30 de abril, 2026 | 13.38

Cuatro de cada diez PyMEs argentinas ya usan alguna tecnología de inteligencia artificial. El dato suena alentador hasta que se mira lo que hay detrás: la inmensa mayoría no sabe si eso que adoptó le está sirviendo para algo. El 57% de las empresas que usan IA no mide formalmente su impacto. Solo el 4% tiene un presupuesto específico para invertir en estas herramientas. Apenas el 3,3% cuenta con una política interna escrita sobre cómo usarlas. Y el 95,5% no incorporó ni un solo perfil especializado para gestionarlas.

Los números surgen de la Encuesta Nacional sobre Adopción de IA en Pequeñas y Medianas Empresas de la Argentina, publicada en abril de 2026 por el CEPE de la Universidad Torcuato Di Tella y Fundar, con relevamiento del Observatorio PyME y apoyo del Banco Interamericano de Desarrollo. Se trata del primer estudio de estas características en el país: encuestaron 402 empresas de entre 10 y 249 empleados, manufactureras y de software, entre noviembre y diciembre de 2025.

El fenómeno es reciente y acelerado. Más del 85% de las empresas que hoy usan IA empezaron a hacerlo entre 2024 y 2025, en línea con la masificación de herramientas como ChatGPT. Antes de 2022 la adopción era prácticamente inexistente en el sector PyME industrial. En apenas dos años pasó de ser una curiosidad a estar presente en 4 de cada 10 empresas.

El sector de software e IT lidera con una tasa de adopción del 85,4%. Lo sigue textil con el 47,4%, metalmecánica con el 40,6% y alimentos en el extremo opuesto con el 29,9%. La tecnología más usada es la generación de texto y código, presente en el 77,9% de las empresas que adoptaron IA. Es decir: la puerta de entrada a la inteligencia artificial para las PyMEs argentinas fue y sigue siendo ChatGPT.

Mucho uso, poca estrategia

El problema central que expone el informe no es la falta de adopción sino la falta de profundidad. La mayoría de las PyMEs que usan IA lo hacen de manera experimental, sin planificación y sin estructura organizacional que permita sostener y escalar ese uso. El estudio propone una taxonomía de cinco niveles y el resultado es elocuente: el 56% de las empresas que adoptaron IA son "experimentales", es decir, incorporaron alguna herramienta pero sin capacidades técnicas ni marcos de gobernanza detrás.

La gestión del uso es mayoritariamente caótica. El 44,4% de las empresas dice que las distintas áreas y empleados adoptan IA por su cuenta, sin coordinación central. Un 20,2% reconoce directamente que no tiene claro cómo se gestiona. Solo el 26,6% tiene una gestión centralizada desde algún área específica.

En materia de reglas internas, el panorama es todavía más precario. El 72,5% opera sin ninguna pauta ni política sobre el uso de IA. Un 17,9% tiene pautas informales sin documentar. Y apenas el 3,3% tiene algo escrito.

La brecha digital se convierte en brecha de IA

Uno de los hallazgos más relevantes del estudio es que la adopción de inteligencia artificial está directamente asociada al nivel de digitalización previo de la empresa. Las PyMEs que ya usaban servicios de nube, herramientas de comunicación y software de diseño en versiones pagas son las que hoy están en mejores condiciones de incorporar IA. Las que no tenían esa base digital enfrentan barreras mucho más altas.

El informe advierte que el riesgo es que la IA profundice las desigualdades que ya existen en el aparato productivo argentino. Los sectores de alta intensidad tecnológica representan apenas el 11,9% del PBI pero concentran a los trabajadores más calificados y están mejor posicionados para aprovechar la nueva tecnología. En el otro extremo, sectores como la construcción, el comercio o el transporte emplean a la mayor parte de la fuerza laboral con niveles educativos más bajos y menor capacidad de inversión.

La función más extendida es marketing y ventas, donde el 54,7% de las PyMEs que adoptaron IA la aplican. Le siguen administración y gestión con el 45,1% y producción con el 40%. Pero este último dato tiene trampa: si se saca al sector software, el uso en producción cae al 28,3%. Es decir, en la industria manufacturera la IA todavía no llegó al corazón del proceso productivo. Se usa para vender y para administrar, no para fabricar.

No echaron a nadie, pero el miedo existe

El 91,2% de las empresas que adoptaron IA declara que no redujo personal por esa causa. Solo el 7% ya hizo algún recorte y el 1,8% estima hacerlo en el futuro cercano. Sin embargo, la expectativa de reducción de empleo asociada a la IA es mayor a futuro: en los sectores de metalmecánica y software, el 20% de las empresas anticipa que va a reducir dotación.

Cuando les preguntan qué políticas públicas necesitan para avanzar con la IA, las PyMEs tienen las prioridades claras. El 68,4% pide fortalecer la educación secundaria y universitaria en inteligencia artificial. El 52,5% reclama asistencia técnica específica para PyMEs. Y el 40,7% quiere inversión en formación continua para los empleados que ya trabajan con estas herramientas.