Después de esperar pacientemente durante años, un grupo de voluntarios finalmente logró ver un puffling, el polluelo del frailecillo, en la costa de Dorset, en el sur de Inglaterra. Esta aparición es un hecho histórico, ya que no se había registrado ningún avistaje de esta especie en esta zona durante tres décadas.
Richard Caldow, un reconocido ornitólogo marino, destacó la importancia del encuentro al señalar que “ver al puffling fue una gran emoción”. Aunque un solo polluelo no garantiza la supervivencia de la colonia, señaló que “uno es mucho mejor noticia que ninguno”.
El desafío de monitorear una colonia en peligro
Este lugar, conocido como la costa de Purbeck cerca de Swanage, representa el último sitio de anidación habitual de frailecillos en la parte continental del sur de Inglaterra. En la década del 50 había cerca de 80 parejas anidando, pero esa cifra cayó a apenas tres en años recientes y durante 30 años no se habían confirmado nacimientos.
Durante el verano, un equipo de 13 voluntarios monitoreó durante 15 semanas los difíciles y peligrosos acantilados en busca de señales de vida. En abril lograron registrar seis frailecillos adultos y observaron que llevaban peces a al menos dos nidos, una señal alentadora de que intentaban criar polluelos.
Sin embargo, la mayoría de las entregas de alimento cesaron después del 12 de junio, lo que indicaba que algunos polluelos no habían sobrevivido. A pesar de esto, continuaron las entregas en un lugar puntual y finalmente apareció el puffling, que fue fotografiado con precisión por el equipo.
Caldow explicó que el polluelo había sido alimentado desde finales de mayo hasta principios de julio, momento en que tenía aproximadamente 38 días y comenzaba a asomarse fuera del nido, especialmente cuando sus padres estaban cerca. Para capturar la imagen, el equipo incluso alquiló un barco para estar en el lugar ideal durante la tarde del 7 de julio.
Sobre el futuro del puffling, Caldow comentó que probablemente abandonó el nido esa misma noche y ahora se encuentra en alta mar, solo. “Los padres no lo cuidan después de que aprende a volar y no volverá a esta zona hasta dentro de al menos dos años, y no se reproducirá hasta 2030 como mínimo”, explicó. También aclaró que podría regresar a Purbeck o buscar otro lugar para anidar.
Tecnología para resolver el misterio de la anidación
Con casi cuatro décadas dedicadas al estudio y conservación de aves costeras, Caldow celebró que este avistaje demuestra que los frailecillos de Purbeck aún pueden poner huevos fértiles, incubarlos y, en años favorables, alimentar a un polluelo y evitar a sus depredadores.
En los últimos años, el National Trust ha investigado las causas del declive en la reproducción de esta colonia. Entre las hipótesis figuran la presencia de ratas, halcones peregrinos y el impacto del cambio climático. Para obtener más información, instalaron cámaras con sensores de movimiento alimentadas por paneles solares en las grietas donde anidan, ubicadas a dos metros de la entrada.
Estas cámaras capturarán miles de imágenes durante la temporada de cría, que serán analizadas por los voluntarios para entender mejor la actividad de anidación, alimentación y vuelo de los polluelos. Ben Cooke, responsable de proyectos de ríos y costas en Purbeck para el National Trust, expresó que “entender qué sucede dentro de las grietas es la pieza faltante del rompecabezas” para salvar a estas aves.
MÁS INFO
Además, el National Trust ofrece cámaras en vivo desde las islas Farne, en el noreste de Inglaterra, donde se pueden ver frailecillos y otras aves marinas durante la temporada de reproducción, como parte de su proyecto Window to the Wild, que transmite desde el amanecer hasta el atardecer entre mayo y julio.
