Un grupo de más de 120 millonarios del Reino Unido sorprendió al reclamar públicamente que el nuevo gobierno laborista les cobre más impuestos. Bajo el lema "Orgullosos de pagar" ("Proud to pay", en el inglés original), un grupo de empresarios, artistas y figuras públicas enviaron una carta al recién asumido primer ministro Andy Burnham para pedirle la creación de un impuesto a las grandes fortunas. Quieren que se les aplique un gravamen del 2% para los patrimonios "superiores a los 10 millones de libras".
La propuesta fue impulsada por la organización Patriotic Millionaires UK, una ONG que busca impulsar a los grandes millonarios del país a que le aporten de alguna manera al Estado británico. Según sus promotores, la medida permitiría recaudar alrededor de 24.000 millones de libras por año (alrededor de unos 34.000 millones de dólares) para financiar servicios públicos y reducir la desigualdad.
El planteo volvió a poner sobre la mesa un debate que también tuvo lugar en la Argentina durante la pandemia, cuando el Congreso aprobó el Aporte Solidario y Extraordinario para ayudar a aliviar los efectos del COVID-19, conocido popularmente como el Impuesto a las Grandes Fortunas. Aquella contribución, de carácter excepcional y por única vez, alcanzó a las personas con patrimonios más elevados del país y estuvo destinada a financiar gastos sanitarios, programas sociales, becas estudiantiles, obras de infraestructura y proyectos productivos.
La carta enviada al número 10 de Downing Street sostiene que quienes concentran la mayor riqueza "tienen una responsabilidad especial" para contribuir al financiamiento del Estado. "Queremos que nos cobren impuestos. Podemos permitírnoslo. No estamos hablando de aumentar los impuestos a quienes se levantan todos los días para trabajar, sino a los más ricos, cuyos ingresos provienen del patrimonio que poseen", expresaron los firmantes.
Entre quienes apoyaron la iniciativa aparecen el exfutbolista y presentador Gary Lineker, la empresaria Julia Davies, el músico Brian Eno, Ian Gregg y el economista Gary Stevenson, entre otros referentes del mundo empresarial, cultural y deportivo británico.
Consultado por la prensa, Lineker afirmó que el Reino Unido "merece el apoyo de todos" para construir una sociedad "más igualitaria" y sostuvo que pagar una parte justa de impuestos es un valor esencial del país. A su entender, mientras la mayoría de los trabajadores ya soporta una elevada carga tributaria, las personas con mayores patrimonios "todavía pueden hacer un aporte mucho mayor".
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Los datos en los que se apoya la Fundación
La campaña también se apoya en encuestas realizadas por Patriotic Millionaires UK. Según esos sondeos, el 80% de los millonarios británicos respaldaría un impuesto del 2% sobre las grandes fortunas y el 75% de la población también apoya la creación de un tributo de esas características.
Además del impuesto al patrimonio, la organización propone igualar la carga tributaria sobre las ganancias de capital con la del impuesto a las ganancias tradicional y cerrar distintos vacíos legales. En conjunto, calculan que esas reformas permitirían recaudar más de 50.000 millones de libras por año.
Los impulsores de la iniciativa sostienen que ese dinero podría destinarse a fortalecer hospitales, escuelas, servicios sociales, infraestructura, financiamiento para pequeñas empresas e inversiones que permitan reducir las desigualdades económicas. "Nuestra riqueza es el arma secreta del país. Es momento de utilizarla", afirmaron en la carta abierta.
Qué respondieron los partidarios de Burnham
Burnham comenzó su gestión anunciando medidas para aliviar el costo de vida, como la reducción del IVA sobre las facturas de electricidad y un límite al precio de los boletos de colectivo. Sin embargo, desde distintos sectores ya especulan con una reforma tributaria más amplia que podría incluir la reimplantación de la alícuota máxima del 50% para el impuesto sobre la renta, eliminada en 2013 durante el gobierno conservador de David Cameron.
Antes incluso de asumir como primer ministro, Burnham había sido consultado por Gary Lineker sobre la posibilidad de avanzar con un impuesto al patrimonio y evitó descartarlo de plano, lo que alimentó las expectativas de los llamados "millonarios patriotas".
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La viceministra del Tesoro, Emma Reynolds, celebró que personas adineradas manifestaran su voluntad de aportar más recursos, aunque respondió con ironía que "ya pueden hacerlo", al recordar que existe un mecanismo para realizar donaciones voluntarias al Estado británico. De todos modos, aclaró que el gobierno se encuentra revisando la política tributaria y que cualquier modificación será anunciada en el próximo presupuesto.
Desde la oposición conservadora rechazaron la propuesta. La líder del partido, Kemi Badenoch, cuestionó el aumento del gasto público impulsado por el nuevo gobierno y advirtió que terminará financiándose con mayores impuestos. Además, respondió directamente a Gary Lineker: "Si quiere hacerle un cheque al Estado, nadie se lo impide".
