En la Estación Biológica San Alonso, en el corazón del Iberá, Pablo Sánchez, asistente de Conservación del Proyecto Iberá, recuerda el momento exacto. Él y su equipo realizaban tareas de rutina cuando apareció Porá, una hembra de yaguareté, moviéndose con una calma inusual. "Percibimos que estaba buscando a su cachorro", cuenta. Poco después, la vieron cargando a su cría con la boca.
Ese cachorro, cuyo sexo aún se desconoce, se convirtió en el ejemplar número 50 de yaguareté en estado silvestre registrado en Corrientes. Un hito que cierra siete décadas de espera.
El proyecto que devolvió al rey de la selva
El programa comenzó en 2012 con la construcción del Centro de Reintroducción del Yaguareté en la isla San Alonso, dentro del Parque Iberá. Participaron el Gobierno de Corrientes, la Administración de Parques Nacionales, la Fundación Rewilding Argentina y Tompkins Conservation, junto con científicos de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay.
En 2021, se liberaron los primeros ejemplares: tres hembras, entre ellas Porá, que llegó con solo tres o cuatro meses junto a su madre Mariuá y su hermana Karaí. Fueron las primeras en pisar tierra correntina después de más de 70 años sin presencia de la especie.
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"Porá creció, se independizó y se estableció en la misma zona donde nació, en Corrales Grandes. Tuvo varias camadas. En San Alonso sospechábamos que había parido una vez más y finalmente la vimos con un cachorro en la boca", explicó Sebastián di Martino, director de Conservación en Rewilding Argentina.
Corrientes, la provincia con más yaguaretés en la región chaqueña
Hoy, Corrientes alberga 50 yaguaretés libres, lo que representa casi el 10% de la población nacional de la especie. El Parque Iberá se perfila como el área protegida con mayor densidad de estos felinos en Argentina, y la provincia se posiciona como la de mayor cantidad de individuos en la región chaqueña.
El regreso del yaguareté no es solo una victoria ecológica: también es un motor para el turismo de naturaleza. La observación de fauna impulsa el desarrollo de las comunidades locales y consolida al Iberá como uno de los destinos más relevantes del país.
El rol ecológico del mayor felino de América
El yaguareté (Panthera onca) es el felino más grande de América: los machos pueden alcanzar los 140 kilos y medir hasta 2,50 metros de largo. Originalmente ocupaba un territorio que iba desde el sur de Estados Unidos hasta el centro-sur de Argentina. Hoy, en el país, ocupa solo el 5% de su rango histórico, debido a la destrucción de hábitat y la persecución humana.
Su presencia es clave para el equilibrio del ecosistema. Como depredador tope, regula las poblaciones de otras especies y genera un efecto cascada en la cadena trófica. El monitoreo científico —realizado por institutos del CONICET, el Proyecto Yaguareté y Rewilding Argentina, con apoyo de la National Geographic Society— documenta los efectos positivos sobre el ecosistema tras su reintroducción.
Los desafíos que continúan
No todo está resuelto. En el Gran Chaco, la población de yaguaretés está conformada por menos de 20 individuos, siendo la más amenazada del país. El avance de la deforestación y la caza ilegal ponen en riesgo su supervivencia.
Desde 2020, se lanzó un proyecto para recuperar la especie en el Parque Nacional El Impenetrable, en Chaco, mediante la liberación de hembras para reforzar una población extremadamente reducida. Este modelo de restauración ecológica, conocido como rewilding, es observado internacionalmente como un ejemplo para otras regiones, especialmente la Mata Atlántica de Brasil y el sur de Estados Unidos.
"El sueño de volver a ver yaguaretés libres en los esteros del Iberá es hoy una realidad y es el resultado de un trabajo de largo plazo", afirman los responsables del proyecto.
