En Jardín de Infantes: denuncian a una mamá por robar la plata de los buzos de egresados

La acusan de robar más de $1.500.000. En el último año de jardín, los niños se quedaron sin las distintivas camperas de egresados.

20 de marzo, 2026 | 11.33

En las últimas horas, un grupo de familias del Jardín de Infantes N° 902 Berta Lasalle de la localidad bonaerense de Alejandro Korn descubrió una estafa tan inesperada como dolorosa, ya que una madre, que se había ganado la confianza de todos, se habría quedado con el dinero que habían reunido para comprar las camperas de egresados de los niños de la sala de 5.

Según relataron, la mujer se había ofrecido de manera voluntaria para recaudar el dinero destinado al pago de las cuotas de la confección de las prendas. Durante meses las familias confiaron en ella y le entregaron la plata correspondiente con el objetivo de garantizar que los niños tuvieran sus camperas a tiempo.

Una estafa que generó gran desilusión

Cuando se acercaba la fecha de entrega de las camperas empezaron a surgir muchas inconsistencias, pero la gota que rebalsó el vaso y dejó la estafa a la luz fue durante el día en que debían abonar la última cuota a la empresa encargada. La madre que recolectaba el dinero argumentó que su celular había sido hackeado y que eso le impedía hacer la transferencia.

Fue entonces que se encendieron las alarmas y los padres empezaron a revisar con más detenimiento los comprobantes que había presentado la mujer con anterioridad. Al no hallar ni avances ni facturas confiables, decidieron comunicarse directamente con la fábrica y fue así que descubrieron que el dinero prácticamente no había sido transferido nunca. Solo constaba el pago inicial de 45 mil pesos y los comprobantes eran truchos.

“Tenían el mismo CBU, pero cambiaban los datos, no tenían marca de agua y los números estaban pegados”, explicó una de las madres damnificadas. En total, los padres calculan que la mujer se quedó con $1.500.000.

La madre admitió que ya había gastado el dinero

La situación escaló exponencialmente cuando, después de varios intentos fallidos de comunicación, los padres se acercaron al domicilio de la estafadora y ella les admitió haber gastado el dinero. Además, la empresa les comunicó que solo 19 camperas estaban en proceso de confección y que otras cinco nunca fueron encargadas por falta de pago.

Las familias enfrentan ahora un problema difícil de resolver porque deben reunir el dinero en poco tiempo, pero resulta prácticamente imposible, teniendo en cuenta el esfuerzo previo: “No podemos volver a pagar esa suma para tenerlas en fecha”. 

Más allá del dinero, el golpe emocional fue peor: "Jugó con la ilusión de todos, hoy está todo arruinado”, expresaron con indignación los padres de los niños que se quedaron sin camperas de egresados. Lo que debía ser un momento de celebración, quedó teñido por una gran estafa.