Entró en concurso preventivo el fabricante de Reebok, Kappa y Kevingston

La firma trabajó para importantes marcas, pero la importación la dejó en un momento muy delicado. 

14 de abril, 2026 | 16.37

La industria textil sigue en caída libre por la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei y a la larga lista de empresas que atraviesan un duro momento se le suma un fabricante de reconocidas marcas que entró en concurso preventivo.

Fantome Group, que tiene su planta en Villa Devoto, fabricaba prendas para marcas como Reebok, Cheeky, Kappa y Kevingston, pero hoy no puede competir contra las prendas importadas.

La firma ingresó en el proceso judicial para reestructurar su deuda y, así, asegurar su continuidad operativa. Según los registros oficiales del Banco Central, acumula 33 cheques rechazados por un valor total de $44.978.000, todos ellos sin fondos por la crisis de liquidez y la retracción de la actividad.

En su mejor momento, la empresa llegó a tener hasta 120 empleados y, además de las marcas antes mencionadas, también confeccionó indumentaria para otras más pequeñas, pero también reconocidas, como Billabong, Mimo y Kosiuko.

Las importaciones, el principal enemigo de Fantome Group

Los problemas de la compañía textil comenzaron en 2020, cuando Kevingston reemplazó la fabricación local por importaciones directas y desde la empresa señalaron en la presentación judicial que hicieron que "al tratarse del cliente que representaba casi la totalidad del flujo de trabajo, su salida significó un quiebre estructural".

En esa línea, otras marcas replicaron la estrategia de importar, lo cual fue erosionando la producción. Entre 2022 y 2025 logró un acuerdo con Distrinando S.A., licenciataria local de Kappa y Reebok, para la provisión de indumentaria deportiva y equipamiento de clubes, lo cual les permitió repuntar.

Sin embargo, en 2025 se canceló ese contrato y se agravaron los problemas económicos de la empresa. "El concurso preventivo constituye la única vía para preservar la actividad y garantizar una reorganización ordenada", recalcaron en la presentación judicial.

Al respecto, sostuvieron que en el país la industria textil se enfrenta a una "competencia diabólica" por la apertura de exportaciones que impulsó Javier Milei y que “muchos actores que comercializan por debajo de sus costos con el solo objeto de mantenerse en el mercado”.

En ese sentido, sumaron que la suba sostenida de costos en insumos, energía y salarios, además de la presión tributaria elevada y la falta de políticas para prevenir el dumping, hacen que la situación sea mucho peor. Como si fuera poco, el país sufre una fuerte caída del consumo.

La Justicia estableció dos embargos por más de $130 millones en cuentas bancarias de la empresa, los cuales no pudieron afrontar. Fantome Group intentó reconvertirse mediante el lanzamiento de una marca propia, pero no alcanzó para levantar el mal momento.

Desde la empresa apuntaron contra la apertura de importaciones.