Científico argentino formó parte del equipo que creó un atlas de cáncer en ratones para tratar tumores

El CONICET participó en la creación del Mouse Cancer Cell line Atlas, una base de datos con casi 600 líneas celulares que promete revolucionar la investigación oncológica.

05 de marzo, 2026 | 16.01

El científico argentino Daniel Alonso, investigador del CONICET, formó parte del desarrollo del primer atlas dedicado a las líneas celulares de cáncer en ratones, una herramienta innovadora que busca acelerar la creación de nuevas estrategias para tratar tumores en humanos.

Este recurso, llamado Mouse Cancer Cell line Atlas, agrupa casi 600 líneas celulares de cáncer provenientes de ratones y abarca decenas de tipos tumorales, incluyendo los más comunes. La base de datos es pública y accesible para investigadores de todo el mundo, ofreciendo información genética, análisis histopatológicos, inmunológicos y comparaciones con tumores humanos.

Hasta ahora, existían colecciones similares para células humanas, pero nunca un atlas tan completo para el cáncer en ratones, que es el modelo experimental más utilizado y que mejor replica la enfermedad en humanos, explicó Alonso.

El proyecto fue liderado en Alemania por Sebastian Mueller y Roland Rad, con la colaboración internacional de científicos, entre ellos argentinos. El aporte de Alonso fue fundamental: brindó una línea celular de un tumor agresivo que había aislado hace más de 30 años durante su tesis doctoral y que fue validada como modelo en la Universidad Nacional de Quilmes. Además, es el referente en Latinoamérica de esta iniciativa global.

Recientemente, un estudio publicado en la revista Nature utilizó este atlas para analizar cómo el oncogén KRAS influye en el desarrollo de cáncer en distintos tejidos. Los oncogenes, como KRAS, son genes alterados que generan proteínas que estimulan el crecimiento descontrolado de las células cancerosas, siendo uno de los más afectados en tumores humanos.

El aporte del científico argentino

Alonso destacó que “los oncogenes como KRAS muestran gran especificidad según el tejido donde actúan; su capacidad para causar cáncer, las interacciones genéticas y efectos celulares varían mucho, pero las razones aún no están claras”. Comprender estos mecanismos es esencial para mejorar la prevención y el tratamiento de la enfermedad.

El estudio se centró en cánceres relacionados con KRAS, como los de páncreas, pulmón e intestino. Al analizar estos procesos en líneas celulares de ratón, el modelo permite probar nuevos enfoques terapéuticos para el cáncer humano, buscando paralelismos con datos clínicos reales.

Un hallazgo clave fue que, aunque normalmente las personas tienen dos copias de cada gen, las mutaciones en KRAS pueden provocar la multiplicación de estas copias en las células afectadas. Esto genera efectos específicos según el tipo celular y determina cuándo puede surgir el tumor en cada tejido.

Por ejemplo, en el páncreas, el aumento de copias causa una reprogramación temprana del comportamiento celular, mientras que en el tejido intestinal bloquea la especialización celular, creando condiciones para que aparezcan mutaciones adicionales que colaboran con KRAS.

El oncogén KRAS actúa distinto según el tejido que afecta.

“De manera más general, estos hallazgos empiezan a echar luz sobre los factores innatos y adquiridos que guían la evolución de un cáncer en distintos tejidos, pudiendo eventualmente establecerse patrones moleculares y dinámicas temporales más predecibles, con resultados esperables en el compartimiento celular. Es un avance importante hacia una comprensión mecanicista de los siempre complejos e inestables genomas cancerosos”, concluyó Alonso.

Como próximo paso, el equipo busca promover el uso global de la plataforma que ofrece el atlas y continuar sumando colaboraciones internacionales para cerrar las brechas de conocimiento existentes sobre todos los tipos de tumores.