En el contexto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei, 100 nuevos trabajadores se quedaron en la calle tras el cierre del local de una importante cadena de electrodomésticos.
Se trata de Musimundo, que en Chaco estaba operada por Carsa y que anunció el fin de sus operaciones, lo que trajo como consecuencia el despido de todos sus empleados, generando un fuerte impacto a nivel local.
Esto se da en medio de una reestructuración que está llevando adelante la firma. Según trascendió, la empresa pasaría a manos de On City, que viene creciendo desde su creación en 2024 como resultado de la división de la red Megatone.
Los trabajadores se enteraron este miércoles tras un mensaje de la administración central y en teoría serán indemnizados como corresponde por los años en la empresa, según consignó el medio local NG Federal.
La crisis en los locales de electrodomésticos
Esto no es un caso aislado; hace pocos días se conoció que una importante cadena de electrodomésticos y artículos tecnológicos del interior cerró una sucursal que tenía más de dos décadas de historia. Se trata del local de Tevelin en Yerba Buena, Tucumán, un clásico de la zona, que bajó sus persianas y se sumó a la larga lista de negocios que no pueden sobrevivir al actual presente del país.
El comercio estaba ubicado en la calle Aconquija al 100, en la conocida popularmente como "Ciudad Jardín", donde ya son varios los locales históricos que cerraron en el último tiempo.
Medios locales señalaron que el cierre se da por el contexto adverso a nivel nacional, con la caída del consumo y por el aumento de la presión tributaria, sumados a los nuevos desarrollos en la zona.
La cadena nació como un negocio familiar y ya tiene más de medio siglo de historia comercializando artículos para el hogar. Tras el cierre del local de Yerba Buena, siguen en pie el de San Miguel de Tucumán, el de Alberdi y el de Río Salí.
También se dio la semana pasada el proceso de liquidación de Garbarino, empresa que quebró en marzo y no logró renegociar su deuda ni encontrar un comprador para salvarse. Tras esto, cerraron los tres locales que aún estaban funcionando.
En paralelo, el proceso de disolución de la firma avanza con la transferencia de bienes a la sindicatura, que los administra temporalmente para liquidarlos y así cancelar parte de las deudas acumuladas. Hasta el 24 de junio, los acreedores –entre bancos, proveedores y exempleados– tienen plazo para presentar sus reclamos y planteos sobre el pasivo final.
