En septiembre de 2024, una delegación de funcionarios de segunda línea del ministerio de Defensa y oficiales de la Armada viajaron a Bahrein para suscribir, sin consulta con el Congreso ni la firma del presidente al pie de un decreto, como si fuera un mero acto administrativo, la incorporación de la Argentina a la Fuerza Marítima Combinada, una coalición naval de 47 países, encabezada por Estados Unidos y que opera en el Golfo Pérsico con la finalidad de garantizar el libre tránsito de las embarcaciones comerciales. A diferencia de otras medidas de confraternidad con el Pentágono que el área por entonces comandada por Luis Petri celebraba en sus redes, en este caso no hubo tik toks ni operativo de prensa.
Ese compromiso, si no secreto al menos hecho con cierta discreción, es el que planea invocar Javier Milei para enviar tropas o embarcaciones a la guerra con Irán, decisión que había anticipado hace ocho días Jonatan Heguier en El Destape. Ayer fue el canciller Pablo Quirno, en una entrevista, quien poco menos que confirmó la voluntad del gobierno nacional de participar del esfuerzo bélico: “Vamos a hablar sobre certezas y no sobre rumores. Esos rumores son rumores por ahora pero está claro dónde nosotros estamos parados. En la medida que necesiten apoyo nuestro, está claro dónde vamos a estar parados”, sostuvo el hombre de JP Morgan que ocupa el ministerio de Relaciones Exteriores.
El ingreso de la Argentina a la CMF se concretó en Bahrein el 4 de septiembre, cuando una delegación integrada por el secretario de Asuntos Internacionales, Juan Battaleme, y el Comandante de Adiestramiento y Alistamiento de la Armada, Contraalmirante Juan Carlos Coré, fue recibida por el Comandante de la 5ta Flota de la Armada de los Estados Unidos y Comandante de las Fuerzas Marítimas Combinadas, Vicealmirante George Wikoff, acompañado por el Segundo Comandante del CMF, Comodoro Mark Anderson. Durante esa visita se hizo entrega formal de documento firmado por el ministro Petri, mediante el cual acepta la invitación para participar en las CMF a partir del 2025.
En términos estrictamente operativos, la participación inicial consistió en la asignación de un oficial naval superior en calidad de enlace. Sin embargo el planeamiento a mediano plazo no se agota allí y están previsto, ante el requerimiento de Estados Unidos, el despliegue de uno o dos buques para unirse a las patrullas. La Armada argentina cuenta con destructores clase MEKO 360 o corbetas clase MEKO 140, aunque pueden requerir modernización. Otra posibilidad es el aporte de una plataforma de exploración aeronaval pesada (Orion P-3C) para sumarse a los esfuerzos de vigilancia, control y seguridad del tráfico marítimo. Este despliegue transformaría cualitativamente el estatus de la Argentina, elevándola de un socio administrativo a un actor táctico en un teatro de operaciones bélico.
La CMF opera sobre en aguas internacionales en la zona que comprende el Golfo Pérsico, el Mar Rojo, el Golfo de Omán, el Golfo de Adén, el Mar Arábigo y el noroeste del océano Índico, justamente en el epicentro de la guerra iniciada por Estados Unidos e Israel y que por estas horas pasa por su momento más álgido. Desde el dos de marzo elevó su evaluación de riesgo a su nivel más alto. No sólo eso: desde el 28 de febrero, el personal no escencial fue evacuado de las oficinas del Comando luego de que la base fuera blanco de un ataque de drones iraní. Para mandar naves y soldados Milei necesita la aprobación del Congreso. En el gobierno dicen que por ser parte de la CMF, no será necesario tomarse la molesta.
Ayer por la tarde un posteo en X de Marc Zell, titular de la filiar israelí del Partido Republicano de Estados Unidos, escribió que "Argentina está mandando unidades navales para asistir a Estados Unidos a salvaguardar el tránsito internacional por el estrecho de Ormuz". Ante la consulta de El Destape, una fuente de las Fuerzas Armadas, una de cancillería y una de presidencia desmintieron esa afirmación. En la Casa Rosada, sin embargo, dejaron abierta la puerta, citando las palabras que el canciller Quirno había dicho por televisión unas horas antes.
