Tiene 41 años, es discapacitado y sale a hacer Rappi en sillas de ruedas: "Con una pensión no vivo"

El ajuste en discapacidad está llevando a varios del sector a tener que apelar al pluriempleo para poder subsistir. Un repartidor reveló como vive la crisis.

22 de abril, 2026 | 22.49

Leo Soria tiene 41 años y es discapacitado. Desde hace un tiempo trabaja, como puede, con su silla de ruedas. Lo hace siendo repartidor de Rappi y PedidosYa. Explicó cada vez le cuesta más poder salir a trabajar tanto por los sueldos bajos como por el estado de las calles producto del abandono a la obra pública y producto del ajuste a las personas con discapacidad.  "Tuve que hacerme cargo yo del arreglo de la moto con la que trabajo, cosa que no pasaría si las calles estuvieran bien", contó al aire.

En ese contexto,  n charla con Verdades Afiladas también remarcó el deterioro del poder adquisitivo y las dificultades para llegar a fin de mes, que no solo le afecta a él sino también a otros sectores como los jubilados. "Se hace difícil porque todo está más caro. Y yo con una pensión no vivo, imagínate un jubilado que cobra casi lo mismo que yo. No se puede subsistir así", sostuvo, a lo que sumó: "Un jubilado que trabajó toda su vida debería tener una vida digna".

A ese escenario se suman los obstáculos administrativos. Soria advirtió que tuvo que ir dos veces a hacerse el certificado de discapacidad porque no lo consideraban un discapacitado. "Está en mi certificado que soy discapacitado. Y es difícil tener que volver a demostrarlo. Porque me ves y te das cuenta", explicó.

Leo Soria: "Necesito un trabajo, pero porque también me hace bien"

Sobre el final de la entrevista, Soria explicó que hoy sale a trabajar como repartidor "porque lo necesito y porque necesito un trabajo. Y a mí el trabajo además me hace bien", afirmó. Desde diciembre está trabajando para Rappi y PedidosYa, aunque reconoce que los ingresos no le alcanzan para cubrir sus necesidades básicas: "Esto me ayuda y me da un oxígeno. Pero la realidad es que entre la pensión y esto no llego. Todo aumenta todas las semanas y se hace cada vez más difícil vivir así", indicó Soria.

En paralelo, también resaltó la situación de otros trabajadores en condiciones similares, como es el caso de su compañero Federico Santillán, con quien comparte el básquet en silla de ruedas. "Ambos tenemos que ganarnos el mango porque con una pensión no vivimos", señaló Soria. Además subrayó que en el caso de su amigo la situación es aún más compleja: "A él se le hace más difícil todavía porque tiene una hija", concluyó.