El exsargento de la Policía Federal Jorge Bacigalupo, que adulteró los anotadores adjudicados al exmilitar y chofer Oscar Centeno, está citado para declarar el próximo jueves como testigo en el juicio “Cuadernos”, es decir, bajo juramento de decir verdad. Su testimonio puede poner en jaque la versión oficial del caso ya que según se constató en un peritaje oficial, Bacigalupo fue quien manipuló nombres de empresarios y direcciones en los cuadernos originales por razones que aún se desconocen. Incluso hay cuadernos que tienen los indicios de haberse escrito de corrido y no tipo diario y hasta pasajes que parecen dictados, entre otras tantas irregularidades que podrían incluir la participación de este sargento retirado. Bacigalupo está procesado en una causa paralela a la central por “encubrimiento agravado” y “falsificación de documento público”.
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Interrogantes
El testimonio de Bacigalupo puede ser clave para desentrañar la “Operación Cuadernos”. Procesado por adulterar los anotadores adjudicados a Centeno en un expediente paralelo al central que tramita en el juzgado federal Nº 8 de Comodoro Py a cargo del magistrado Marcelo Martínez de Giorgi, este sargento retirado podría revelar por qué hizo esa manipulación. Está obligado a decir verdad por declarar como testigo. Ante este escenario se abren una serie de interrogantes inevitables: ¿Bacigalupo siguió órdenes para adulterar los anotadores? ¿De quién? ¿Qué hizo mientras tuvo los cuadernos en “custodia”? ¿Entre que recibió los cuadernos de parte de Centeno y se los entregó a Cabot los anotadores pasaron por otras manos? ¿La versión oficial no es como se hizo trascender públicamente y esconde secretos? Es más: según pudo reconstruir El Destape, en el peritaje del celular y la computadora de Bacigalupo aparecen algunos de sus contactos y entre ellos figura Stornelli. ¿Intercambió mensajes con el fiscal durante la instrucción de la ca<usa? Todo parece indicar que sí.
Las mencionadas son algunas de las preguntas que podría responder este jueves 14 de mayo Bacigalupo cuando se espera que declare en el juicio como testigo.
Originalmente, Bacigalupo estaba citado para el 7 de mayo junto a la expareja de Centeno, Hilda María Horovitz, Héctor María Guyot y Elizabeth Miriam Quiroga. Pero como la audiencia con el primer testigo del juicio, la del periodista de La Nación Diego Cabot, que se desarrolló el pasado 5 de mayo, se demoró hasta muy entrada la noche, se reacomodaron las citaciones siguientes. Esto llevó a que las declaraciones que se esperaban el jueves pasado se reprogramaran. Por ejemplo, el martes fueron convocados Santiago Nasra de La Nación, que no llegó a declarar cuando estaba pautado, y Guyot.
Por qué procesaron a Bacigalupo
A mediados de noviembre del año pasado, el juez Martínez de Giorgi volvió a dictar el procesamiento de Bacigalupo en una causa paralela a la central que se abrió en 2022 luego de una denuncia que realizó el empresario Armando Loson, cuyo nombre se agregó encima de otro que decía “Marcelo”. Le achacó los delitos de “encubrimiento agravado en la modalidad de favorecimiento personal" y “falsificación de documento público”. También le prohibió la salida del país y le trabó un embargo de 150 millones de pesos.
El juez tomó la decisión luego de que el peritaje sobre los cuadernos originales que ordenó el tribunal de juicio confirmara en la causa principal las mismas irregularidades que se habían detectado en este expediente en el que se había peritado el escaneo de los originales. Bacigalupo había sido procesado por Martínez de Giorgi en diciembre 2023 pero favorecido con una falta de mérito por la Cámara Federal porteña un año más tarde, en julio de 2024, que sostuvo que su situación procesal debía revisarse cuando se conociese el resultado del estudio de los originales, que se terminó realizando en la previa al debate oral y estuvo en manos de la Gendarmería Nacional. Ese peritaje sobre los originales coincidió con el que se había realizado sobre las copias, en el que un estudio caligráfico de la Policía Federal había confirmado que los cuadernos tenían enmiendas escritas por Bacigalupo, quien puso el nombre de Armando Loson en lugar del de un tal “Marcelo” cuya identidad completa por ahora se desconoce.
“En líneas generales, las conclusiones del estudio desarrollado en el Tribunal Oral coinciden con las de esta sede”, sentenció Martínez de Giorgi en noviembre de 2025 para volver a dictar el procesamiento del expolicía vinculado a Oscar Centeno y al fiscal Carlos Stornelli. “A partir de la coincidencia en las adulteraciones detectadas en uno y otro estudio, resulta válido y razonable sostener la intervención caligráfica de Jorge Bacigalupo en ellas”, concluyó el juez.
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Según Martínez de Giorgi, “la actividad desarrollada por Bacigalupo estuvo dirigida en favorecer a una persona, y a perjudicar a otra y, de ese modo, ayudarla a eludir su investigación en una causa penal, a través de la modificación de los asentamientos cuestionados, que constituyen elementos de prueba en el marco de la causa N° 9608/2018 del registro del Tribunal Oral Federal n° 7”.
En el marco del proceso iniciado por Loson, Martínez de Giorgi ordenó dos peritajes oficiales, uno caligráfico realizado por la división de Scopometría de la Policía Federal y otro lingüístico hecho por la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires (UBA) que se realizaron sobre 3 de los 8 anotadores. Esos estudios determinaron que los cuadernos adjudicados a Centeno fueron adulterados, escritos por más de una persona y con fragmentos que fueron dictados o copiados. La investigación determinó que quien los manipuló fue Bacigalupo. En la causa central se peritaron todos los anotadores que aparecieron en 2019 resucitados de las cenizas.
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Tal como consta en el procesamiento que dictó Martínez de Giorgi seis meses atrás, “la coincidencia de todos los especialistas en este proceso (los oficiales, los propuestos por la querella e, inclusive, el de la defensa) despeja cualquier duda acerca de la participación de Bacigalupo en su realización. En esa dirección, su actuación revela un claro objetivo de ayudar, al menos, a una persona que habría respondido al nombre de ‘Marcelo’ de quien, hasta aquí, se desconocen otros datos”. Es que Bacigalupo borró ese nombre y encima escribió “Armando”, en referencia a Loson, en el cuaderno Nº 7. “Una situación similar parece presentarse con Gerardo Luis Ferreyra, con el agregado de ‘Ing. Ferreyra’ en la anotación del 2 de diciembre de 2008, en el denominado cuaderno N° 4, en cuanto alude a uno de los sucesos por el cual ha sido imputado en aquella causa”, también agregó el magistrado en relación a otro empresario involucrado por el puño de este expolicía. “En suma, como se ha expuesto, a partir de los diferentes elementos de juicio incorporados a este legajo, queda expuesto que del mismo puño escritor, es decir de la escritura del propio Bacigalupo, se efectuaron diferentes modificaciones en la redacción de los denominados cuadernos N° 4 y N° 7”, destacó el Martínez de Giorgi para justifica el segundo procesamiento de Bacigalupo.
Será clave determinar por qué este policía retirado decidió adulterar y reescribir parte de los cuadernos adjudicados al chofer y exmilitar Oscar Centeno. ¿Hubo alguien que le ordenó agregar a Loson y encubrir a otras personas? ¿Quién es el “Marcelo” beneficiado? ¿Participó este expolicía en el dictado de los anotadores? Recordemos que los cuadernos según Centeno se habían quemado pero terminaron apareciendo un año después de iniciada la causa, en la víspera de las elecciones presidenciales de 2019, cuando Cabot se los llevó a Stornelli; y que uno de los peritajes da cuenta de que muy factiblemente hubo dictados en la confección de los anotadores y que el exmilitar escribió de corrido un grupo de cuadernos.
Esto último se desprende del mentado peritaje lingüístico, a cargo de la Facultad de Filosofía y Letras de la UBA. Como publicó este medio en 2023, ese estudio determinó “que la redacción de los cuadernos, en especial los correspondientes a los años 2013 a 2015, revelan que fue ‘planificado como unidad’ y ‘se desarrolla conforme a un plan y a un objetivo…’ y que ‘Las irregularidades que se observan y que no condicen con un texto escrito fragmentariamente, en fechas distintas’”. Tal como publicó este medio, ese peritaje daba cuenta de que los textos analizados fueron amañados, con partes no sólo corregidas, tachadas, sobreescritas y con fragmentos en blanco para ser completados sino también con fuertes indicios de que fueron dictadas o copiadas.
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El rol de Bacigalupo en esta operación es central. Según la versión oficial, Bacigalupo fue quien le entregó los cuadernos al periodista de La Nación Diego Cabot, quien luego se los llevó a Stornelli. El fiscal se los quedó y abrió la investigación judicial en lugar de enviar el caso a sorteo. Así fue que comenzó la "Operación Cuadernos." Siempre de acuerdo al relato oficial, Centeno, chofer de Roberto Baratta, le había dado los anotadores a Bacigalupo en custodia- era remisero también y amigo suyo –. En ese lapso el expolicía contactó a Cabot y le facilitó los anotadores. Los peritajes que se hicieron tanto en la causa central como paralela dan cuenta de que los cuadernos fueron manipulados. En el expediente en que Bacigalupo volvió a quedar procesado quedó en evidencia que fue él quien los adulteró.
Estas irregularidades comprometen a uno de los dos pilares que tiene el caso Cuadernos: los anotadores de Centeno. El otro pilar de la causa son los testimonios de los arrepentidos que, tal como había surgido cuando se gestó el caso y ahora se confirma en el juicio, incluyó extorsiones y aprietes para que los imputados declararan en favor de lo que pretendían Stornelli y el juez Claudio Bonadío.
Según los abogados de Cristina Kirchner, Carlos Beraldi y Ary Llernovoy, hubo desde la apertura del juicio “ manifestaciones concordantes de casi treinta personas a través de las cuales se describieron graves irregularidades acaecidas en la etapa instructoria”. Contabilizaron 27 casos hasta el momento. Esto incluye “situaciones extorsivas respecto de los imputados para direccionar sus manifestaciones”; “falsedades vertidas en las actas que documentan los declaraciones recibidas en autos”; y “favorecimiento de imputados amigos”, entre otras cuestiones. Recordemos que el CEO de Techint Paolo Rocca, por ejemplo, quien llegó a estar procesado en esta causa, logró que lo quiten del proceso.
Perfil del expolicía de la Federal
De acuerdo a el relato oficial, Bacigalupo trabajó “como remisero muchos años, desde 1998 a 2007”. Así se presentó con Cabot en una nota que publicó La Nación el 4 de agosto de 2018, apenas tres días después de la difusión del caso Cuadernos. En esa entrevista contó que antes había “tenido taxis”, sin dar mayores precisiones.
Según difundió el propio Cabot en otra nota con Bacigalupo, publicada el 12 de enero de 2020, el sargento retirado “fue el primer eslabón de la investigación periodística que meses más tarde se convirtió en una denuncia judicial”. Es decir, Bacigalupo fue uno de los actores clave de toda esta operación y Cabot el encargado de presentarlo en sociedad.
De acuerdo a su relato, el sargento retirado se conoció con Centeno cuando ambos trabajaban en una remisería de la localidad de Martínez, partido bonaerense de San Isidro. “Me acuerdo de que cuando empezamos ambos teníamos un Peugeot 405. Luego él lo cambió por el Toyota. En esa remisería se trabajaba para varias cuentas y allí empezó a transportar a gente del ministerio”, narró el policía retirado. No abundó para quiénes trabajaba él.
Cabot fue el primero en declarar como testigo este en este juicio el 5 de mayo pasado y ante las preguntas de las defensas reconoció que se tomó “licencias literarias” a la hora de narrar el caso. ¿Esas licencias alcanzaron al vínculo que mantuvo con el expolicía de la Federal Jorge Bacigalupo?
