La planta que devora a las moscas, tiene trampas mortales entre sus pétalos y los científicos desconocen su origen

Venus atrapamoscas es una extraña planta que al día de hoy sigue generando más dudas que certezas.

09 de mayo, 2026 | 16.04

La naturaleza aloja especies tan extrañas como fascinantes. Es el caso de la Venus atrapamoscas, conocida por la ciencia como Dionaea muscipula. Como su nombre lo indica, esta planta carnívora es una trampa mortal para insectos que pasen cerca de ella, sobre todo las moscas.

Venus atrapamoscas: origen y cómo es esta planta

Originaria de una pequeña región de la costa este de Estados Unidos, especialmente de los humedales de Carolina del Norte y Carolina del Sur, la Venus atrapamoscas crece en suelos ácidos, pobres en nutrientes y con alta humedad. Lo más increíble de todo es que, para compensar la escasez de minerales del suelo, desarrolló la capacidad de capturar pequeños insectos y devorarlos.

La Venus atrapamoscas es una de las plantas carnívoras más fascinantes de la naturaleza.

Esta planta se distingue por sus hojas verdes que terminan en una estructura dividida en dos lóbulos, parecida a una pequeña boca. En los bordes tiene finos “dientes” que se entrecruzan cuando se cierran, mientras que en la superficie interna aparecen pequeños pelos sensibles. Cuando un insecto roza esos filamentos más de una vez en pocos segundos, la trampa se activa y se cierra rápidamente.

Además de su mecanismo de captura, la Venus atrapamoscas suele medir apenas entre 8 y 15 centímetros de diámetro, por lo que no se trata de una planta grande. Durante la primavera también puede producir una delicada flor blanca que crece sobre un tallo largo, una forma natural de mantener a los insectos polinizadores alejados de sus trampas.

Aunque hoy es una de las plantas más estudiadas, los científicos todavía no conocen con exactitud cómo fue la evolución de la Venus atrapamoscas. Su mecanismo de cierre es tan preciso y especializado que sigue siendo objeto de investigación.

Una de las hipótesis más aceptadas sostiene que podría haber evolucionado a partir de especies emparentadas con el género Drosera, conocidas por capturar insectos mediante tentáculos pegajosos.

Para los investigadores, esa posible relación ayudaría a explicar cómo, con el paso de miles de años, una planta capaz de atrapar presas con mucílago habría dado origen a otra con trampas que se cierran en apenas una fracción de segundo.

Cualquiera sea el caso, la Venus atrapamoscas es un claro ejemplo de hasta qué punto las especies pueden adaptarse para sobrevivir en ambientes extremos. Su particular forma de alimentarse demuestra cómo la naturaleza encuentra soluciones inesperadas para asegurar la supervivencia.