Millones de personas tomaron las calles de las principales ciudades estadounidenses y capitales europeas el último sábado para manifestar un fuerte rechazo al presidente Donald Trump y a su línea autoritaria. La movilización, conocida como "No Kings" (sin reyes), se consolidó como la expresión más visible de la oposición a Trump desde que inició su segundo mandato en enero de 2025.
Las protestas, la tercera desde el 2025, no solo cuestionaron el liderazgo de Trump, sino que también expresaron un rotundo repudio a la guerra en Irán, conflicto que el mandatario lanzó junto con Israel y que sigue generando incertidumbre por sus objetivos y tiempos cambiantes. En ciudades como Washington, Boston y Atlanta, miles se congregaron en parques y espacios públicos para denunciar el autoritarismo y la erosión de la Constitución. Las manifestaciones, que según los cálculos de los organizadores superaron los 8 millones de personas, también se dieron en bastiones republicanos.
El movimiento "No Kings" ya había convocado a millones en dos ocasiones anteriores, en junio y octubre del año pasado, y se esperaba que esta tercera marcha sea aún más numerosa, especialmente en un contexto donde el índice de aprobación de Trump se sitúa alrededor del 40% y se acercan las elecciones legislativas de mitad de mandato en noviembre, que podrían cambiar el control del Congreso.
Los críticos de Trump lo acusan de gobernar mediante decretos ejecutivos, instrumentalizar el Departamento de Justicia contra opositores, negar el cambio climático y atacar programas de diversidad racial y de género. Además, su reciente exhibición del poder militar estadounidense genera preocupación entre sus detractores, que ven una contradicción con su imagen de hombre de paz.
Naveed Shah, de Common Defense y parte del movimiento "No Kings", denunció: "Desde la última vez que marchamos, esta administración nos ha arrastrado aún más profundamente hacia la guerra. En casa, hemos sido testigos de cómo ciudadanos fueron asesinados en las calles por fuerzas militarizadas. Hemos visto familias destrozadas y comunidades de inmigrantes convertidas en blanco de ataques. Todo en nombre de un solo hombre que intenta gobernar como un rey".
Los organizadores destacaron que más de 3.000 manifestaciones se planificaron en todo el país, incluso en zonas rurales y en lugares remotos como Kotzebue, Alaska, dentro del círculo polar ártico. Curiosamente, dos tercios de quienes se movilizaron no viven en las grandes ciudades, tradicionalmente bastiones demócratas, lo que indica un alcance más amplio del malestar social.
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Marc McCaughey, veterano militar de 36 años en Atlanta, resumió el sentir de muchos: "Ningún país puede gobernar sin el consentimiento del pueblo. Estamos aquí porque sentimos que la Constitución está bajo amenaza de múltiples maneras distintas. Las cosas no son normales. No están bien".
Además, la manifestación no se limitó a Estados Unidos. En Europa, ciudades como Ámsterdam, Madrid y Roma vieron a miles salir a las calles bajo una fuerte vigilancia policial. Andrea Nossa, investigadora de 29 años, afirmó: "No queremos un mundo gobernado por reyes... que toman decisiones desde las alturas".
Minnesota, el epicentro de las protestas contra Trump
En Minnesota, donde en enero los agentes migratorios de ICE asesinaron a dos personas, la protesta tuvo una especial magnitud. Allí, el legendario músico Bruce Springsteen se sumó al reclamo, interpretando "Streets of Minneapolis" en homenaje a Renee Good y Alex Pretti, víctimas de la represión federal en esa ciudad.
Antes que el cantante subiera al escenario, los organizadores proyectaron un video en que el actor Robert De Niro dijo que se despierta cada mañana deprimido por Trump, pero que el sábado estaba más feliz porque millones de personas protestaban. También felicitó a los habitantes de Minnesota por sacar al ICE de la ciudad.
La concentración en St. Paul, capital del estado, también contó con la cantante Joan Baez, la actriz Jane Fonda, el senador Bernie Sanders y una larga lista de activistas, líderes sindicales y funcionarios electos.
Los manifestantes levantaron un enorme cartel en las escalinatas del Capitolio que decía: “We had whistles, they had guns. The revolution starts in Minneapolis” (“Nosotros teníamos silbatos, ellos tenían armas. La revolución empieza en Minneapolis”).
“Donald Trump puede fingir que no escucha, pero no puede ignorar a los millones de personas en las calles hoy”, remarcó Randi Weingarten, presidenta de la Federación Estadounidense de Maestros.
Por su parte, Springsteen calificó a Minnesota como “una inspiración para todo el país": "Su fortaleza y su compromiso nos dijeron que esto sigue siendo Estados Unidos, y que esta pesadilla reaccionaria y estas invasiones de ciudades estadounidenses no prevalecerán”.
