Tras semanas de cortes de luz y asfixia causada por la decisión de Donald Trump de apretar al máximo el bloqueo energético contra Cuba, un buque petrolero de Rusia llegó este lunes a la isla para aliviar la crisis con 100.000 toneladas de crudos, según informó el Ministerio de Transporte de Rusia.
El buque, que arribó en el puerto de Matanzas, logró llegar hasta Cuba porque, según había adelantado el diario The New York Times, la Guardia Costera de Estados Unidos le permitió el paso, una decisión que tomó en las últimas horas Trump, sin dar demasiadas explicaciones. Desde Cuba, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, fue uno de los primeros en celebrar: "Seguiremos trabajando" para ayudar a La Habana.
"Nos complace que este lote de derivados de petróleo haya llegado a la isla", sostuvo y agregó: "Rusia considera que es su deber no mantenerse al margen y brindar la ayuda necesaria a los amigos cubanos. No podemos mostrarnos indiferentes ante la desesperada situación que viven hoy los cubanos", según reprodujo la agencia de noticias rusa Interfax.
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Desde el verano pasado, Estados Unidos está apretando al gobierno Miguel Díaz Canel ajustando aún más el histórico bloqueo comercial y apuntando especialmente a la importación de energía, de la que Cuba es completamente dependiente. Este nuevo bloqueo provocó una crisis energética, además del colapso de industrias y servicios básicos. Esto provocó que Naciones Unidas presentara un plan de acción para hacer frente a esta situación.
En ese contexto, la Guardia Costera de Estados Unidos autorizó la llegada a Cuba de este petrolero, que podría proporcionar un suministro vital de energía a la isla, tras meses de un efectivo bloqueo energético. La decisión de las autoridades de Estados Unidos supone una inusual concesión sobre el endurecido bloqueo de la isla, en el marco del cual Washington ha llegado a amenazar con imponer aranceles a cualquier país que venda petróleo a Cuba.
El domingo, Trump dijo que no tenía "ningún problema" con que Rusia enviara petróleo a la isla. "Cuba está acabada, tienen un mal régimen, tienen dirigentes muy malos y corruptos, y consigan o no un barco de petróleo, no va a importar", aseguró en diálogo con periodistas mientras regresaba a Washington desde su residencia de Mar-a-Lago, en Florida.
