Una de cada ocho empresas está en mora crediticia y se destruye la cadena de pagos

El crédito crece, pero también los atrasos, en particular en firmas pequeñas, donde ya alcanza el 12,5% de mora. La demora se extiende a todos los sectores y provincias, según informe bancario.

25 de marzo, 2026 | 15.52

La dinámica del crédito a empresas mostró en el último año una evolución que combina expansión con deterioro en la calidad de pago, que alcanza niveles máximos desde la crisis post-Convertibilidad. Un Informe de Estudios Económicos del Banco Provincia revela que, en enero de 2026, el 12,5 por ciento de las firmas –es decir, una de cada ocho pequeñas empresas– presentaba atrasos mayores a 90 días en sus pagos, lo que implica un incremento de 2,6 puntos porcentuales respecto del mismo mes de 2025. Un crecimiento similar al que se exhibe en el endeudamiento de los hogares, con el agravante, que en el caso de las empresas –con mayor espalda financiera—tensiona la cadena de pagos y la actividad. Si se incluye a pymes con moras entre un mes y tres, el porcentaje llega al 16,5 por ciento.

El informe de la entidad financiera bonaerense señala que la mora de las empresas pasó de 0,7 por ciento a fines de 2024 a 2,5 por ciento en diciembre de 2025 y que en enero se habría ubicado en torno al 2,6 por ciento. Sin embargo, advierte que esa medición “es poco representativa de ciertos universos particulares”, ya que la concentración del crédito en pocas firmas de gran tamaño distorsiona el promedio. “El 1 por ciento de las empresas concentra el 75 por ciento del monto total prestado”, lo que reduce el impacto estadístico de los atrasos en el resto del entramado productivo. En términos absolutos, de acuerdo con el informe, “hay más de 35.000 empresas con algún tipo de atraso en el repago de sus créditos”, lo que representa ese 12,5 por ciento del total de compañías con financiamiento. La cifra escala aún más si se incorporan las situaciones previas a la mora estricta: “si incluimos a las firmas con demoras entre 30 y 90 días, el porcentaje llega al 16,5 por ciento”.

En el segmento de mayor escala, la irregularidad se mantiene en niveles reducidos. “La mora es baja (2,1 por ciento) producto de sus mayores opciones financieras y capacidades de negociación de tasa”. En contraste, en el universo de menor tamaño, la situación se aproxima más a la de los hogares: “en el 75 por ciento de los créditos de menor monto, la irregularidad de cartera representa el 10 por ciento del total y alcanza al 13,5 por ciento de las firmas”. Esta divergencia se vincula con las opciones de acceso al financiamiento según tamaño de firma. Las empresas grandes, con mayor capacidad de negociación, logran reducir su costo financiero y sostener mejores indicadores de solvencia. En cambio, en el segmento pyme, el informe destaca que “la mora en el segmento de las firmas más pequeñas casi se duplicó en el último año”, al pasar de 5,5 por ciento en enero de 2025 a niveles actuales cercanos a dos dígitos.

Estructura de créditos

El sistema financiero exhibe una fuerte concentración en el otorgamiento de los créditos en pocas firmas y sectores que acceden a créditos productivos. “El 5 por ciento del total de empresas explica más del 90 por ciento de los préstamos”, señala el informe del BAPRO. En ese contexto, los indicadores globales tienden a reflejar la situación de ese núcleo reducido, mientras que las dificultades del resto quedan parcialmente ocultas. El aumento de la irregularidad “se observó desagregando entre sectores y provincias”, en sintonía con una recuperación irregular de las ramas de actividad. “Hoteles y restaurantes lidera la mora (17,2 por ciento, 4,9 puntos. a lo largo del año pasado)”, seguido por “Pesca y Textil y calzado (12,7 y 12,6 por ciento, respectivamente)”.

En otros sectores, el comportamiento combina crecimiento de la actividad con deterioro en la capacidad de pago. El documento subraya que “el salto del nivel de actividad en estos sectores no fue suficiente para detener el aumento de la mora”. En el caso del agro, por ejemplo, “la cantidad de empresas en situación irregular creció 2,2 puntos porcentuales. durante el año pasado, llegando a 5,7 por ciento”, pese a la mejora productiva. Una dinámica similar se observa en el sector energía, pese a promocionarse como el sector más dinámico de la economía: “Petróleo y minería pasó de 6,9 por ciento a principios de 2025 a 11,2 por ciento en enero de 2026”.

“La irregularidad de cartera creció en absolutamente todas las provincias durante el año pasado”, indica el informe. Entre los mayores incrementos se destacan “Santa Cruz (incremento de 6 puntos porcentuales.), La Rioja (5,6 puntos) y Chubut (5,4 puntos)”. En Neuquén, el aumento fue de 4,4 puntos porcentuales, incluso en un contexto de expansión de la actividad vinculada a hidrocarburos. En términos de niveles, algunas jurisdicciones presentan ratios más elevados. “Formosa arroja los resultados más preocupantes: más de 1 de cada 5 empresas presentan una situación irregular”, seguida por San Juan, San Luis y La Rioja. En la provincia de Buenos Aires, en cambio, la mora se ubica en 9,6 por ciento, por debajo del promedio nacional, aunque con un incremento de 2,9 puntos en el último año.

El análisis del Banco Provincia hace foco en la relación entre la evolución del crédito y la dinámica de la actividad, donde coexisten situaciones de mejora de la actividad y deterioro de sus perfiles financieros. Durante 2025, el financiamiento tuvo una expansión significativa: “el salto de casi 70 por ciento en términos reales del crédito en el promedio anual y de más de 30 por ciento interanual entre puntas” permitió sostener el nivel de producción. En ese marco, “el apalancamiento cumplió un rol fundamental para financiar y explicar este crecimiento agregado”. Sin embargo, esa expansión convive con un aumento de los incumplimientos. El informe plantea que “el crecimiento del PBI no alcanza para que baje la irregularidad: también es necesario que lo hagan las fuentes propias de demanda”.

En un sistema con oferta limitada de fondos, “la tasa de interés de los préstamos se vuelve más elevada”, lo que exige mayores niveles de rentabilidad para sostener proyectos productivos. Este factor incide de manera diferencial sobre las empresas más pequeñas, que enfrentan condiciones menos favorables de financiamiento. El documento señala que la extensión de los atrasos a un número creciente de empresas sugiere una propagación de tensiones financieras. La presencia de un 16,5 por ciento de firmas con retrasos de hasta 90 días anticipa un posible traslado hacia situaciones de incumplimiento más prolongado. El Banco Provincia plantea dos condiciones para revertir la tendencia. Por un lado, “será clave que los ingresos y las ventas se recuperen”. Por otro, que la mora “deje de expandirse y empiece a converger hacia los niveles medios de la región”. La conclusión del informe sintetiza el escenario: “sin un aumento de los ingresos de las familias ni de las ventas de las empresas, las posibilidades de recuperación de la economía argentina se estrecharán”.