Informe advierte que el "desempleo blue" en Argentina es más del doble que el que informa INDEC

Un estudio elaborado con microdatos de la EPH estima que el desempleo ampliado alcanza al 13,8% de la población económicamente activa. El indicador incorpora subocupación, búsqueda de más horas y empleo precario, y plantea límites en la medición tradicional.

17 de marzo, 2026 | 13.26

La tasa de desocupación se ubicó en el 6,6% en el tercer trimestre de 2025, según los datos difundidos por el INDEC. Sin embargo, un informe del Instituto Argentina Grande (IAG), elaborado sobre la base de los mismos microdatos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH), sostiene que el nivel de personas con inserción laboral insuficiente o inestable es considerablemente mayor. A partir de un indicador propio, el estudio estima que el desempleo ampliado asciende al 13,8% de la población económicamente activa.

El trabajo fue desarrollado por Candelaria Rueda y Violeta Carrera Pereyra, y propone una medición alternativa que incorpora situaciones que la estadística oficial no clasifica como desocupación. El informe denomina a este fenómeno “desempleo encubierto” o “desempleo blue”, en referencia a una porción del mercado laboral que permanece fuera de los indicadores tradicionales.

De acuerdo con el documento de IAG, al 6,6% de desocupación abierta se suma un 7,2% correspondiente a personas que, aun estando formalmente ocupadas o clasificadas como subocupadas, presentan condiciones de inserción laboral que las ubican en una zona de inestabilidad. La suma de ambos segmentos da lugar al 13,8% total.

El informe plantea que “la tasa de desempleo se vuelve un indicador insuficiente para medir la presión sobre el mercado laboral” en un contexto donde se expanden formas de trabajo de baja intensidad horaria y baja calidad. En ese marco, sostiene que “existe en nuestro país un ‘desempleo blue’”.

Cuestión de criterios

La metodología utilizada se basa en tres criterios: incluye a quienes buscan trabajar más horas, a quienes han trabajado ninguna o muy pocas horas en la semana de referencia, y a quienes realizaron tareas en condiciones de precariedad o desprotección. Según el documento, este enfoque permite captar situaciones que quedan fuera de la definición clásica de desempleo. “Basándose en los microdatos de la EPH, el IAG identifica en lo que resulta un desempleo ampliado a quienes (1) buscan trabajar más horas; (2) han trabajado ninguna o muy pocas horas la última semana; (3) las horas que trabajaron fueron en una actividad desprotegida y de alta precariedad”, señala el informe.

La diferencia entre ambas mediciones se explica, en parte, por la definición operativa del INDEC. De acuerdo con el organismo, una persona es considerada ocupada si trabajó al menos una hora en la semana previa al relevamiento. Esa condición incluye tanto empleos formales como actividades informales o esporádicas. El informe del IAG retoma ese punto para plantear que “los desempleados son aquellas personas que no han trabajado ni siquiera una hora la semana anterior a ser encuestados (INDEC). Sin embargo, la dinámica del ‘autoempleo’ permite que abunden trabajos de mala calidad y de pocas horas que hacen que muchas personas no sean identificadas como ‘desocupadas’”.

Esa expansión del autoempleo y de las ocupaciones de baja carga horaria aparece como uno de los ejes centrales del análisis. Según el documento, se trata de actividades que no garantizan ingresos suficientes ni estabilidad, pero que alcanzan para modificar la clasificación estadística de quienes las realizan. “Muchas personas no sean identificadas como ‘desocupadas’, pero que, de todas formas, presionen sobre el mercado de trabajo buscando más horas por ingresos insuficientes”, indica el texto. En ese sentido, el informe subraya que la presión sobre el mercado laboral no se expresa únicamente a través del desempleo abierto.

El concepto de subocupación también forma parte de esta discusión. Se trata de personas que trabajan menos de 35 horas semanales y desean trabajar más. Sin embargo, el indicador de desempleo ampliado incorpora además la dimensión cualitativa de esas ocupaciones, en términos de condiciones laborales y nivel de protección.

El informe señala que “las insuficiencias del mercado laboral hoy no se expresan de manera clara y unívoca en la tradicional tasa de desempleo”. A partir de esa premisa, plantea la necesidad de complementar la medición oficial con indicadores que reflejen la heterogeneidad de las formas de inserción laboral. Otro de los aspectos abordados es la evolución del fenómeno en distintos grupos etarios. El documento identifica un crecimiento marcado del desempleo encubierto entre las personas mayores de 66 años. Según los datos presentados, este segmento registró un aumento del 34,1% en un año.

La comparación con períodos anteriores refuerza esa tendencia. “La comparación contra el tercer trimestre de 2023 es aún peor: los jubilados en situación de desempleo encubierto se multiplicaron por 2,5 en dos años”, sostiene el informe. Este dato introduce una dimensión adicional en el análisis del mercado laboral, vinculada a la participación de personas jubiladas en actividades económicas. El crecimiento de este segmento se interpreta como un indicador de la necesidad de complementar ingresos, en un contexto donde las prestaciones previsionales no alcanzan a cubrir determinados niveles de consumo.

En paralelo, el informe vincula la expansión del desempleo encubierto con cambios estructurales en el mercado de trabajo. “La atomización del mercado de trabajo ha cambiado las expectativas y los esquemas de actividad”, señala el documento, que ubica este proceso en una tendencia de mediano plazo. El Instituto que lidera el ministro de Infraestructura bonaerens Gabriel Katopodis agrega que “en los últimos años, y a diferencia de los años pre-pandemia, el ‘desempleo encubierto’ viene superando el desempleo tradicional”. Esta afirmación sugiere que la mayor parte de las tensiones del mercado laboral se desplaza hacia formas de ocupación inestables, más que hacia el desempleo abierto.