Los precios internacionales del petróleo registraron una nueva suba en las últimas jornadas, en un contexto marcado por la persistencia del conflicto en Medio Oriente, daños sobre infraestructura energética clave y la continuidad de restricciones en el estrecho de Ormuz. En ese marco, el crudo Brent alcanzó los 110 dólares por barril, mientras que el WTI se ubicó en torno a los 95 dólares, ampliando la brecha entre ambos a más del 13%, el nivel más alto desde 2013.
Según reportes internacionales, el estrecho —por donde circula cerca del 20% del suministro global— permanece prácticamente cerrado desde hace casi tres semanas, lo que configura una interrupción significativa en el comercio energético. A este escenario se sumaron declaraciones del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que volvieron a colocar el foco en la dimensión geopolítica del conflicto. En un mensaje en redes sociales sostuvo: "¡Sin EE. UU., la OTAN es un tigre de papel! No quisieron unirse a la lucha para detener a un Irán con armas nucleares".
"Ahora que esa batalla está ganada militarmente, con muy poco peligro para ellos, se quejan de los altos precios del petróleo que se ven obligados a pagar, pero no quieren ayudar a abrir el estrecho de Ormuz, una simple maniobra militar que es la única razón de los altos precios del petróleo. Tan fácil para ellos hacerlo, con tan poco riesgo. ¡Cobardes, y lo recordaremos! Presidente DONALD J. TRUMP", finaliza el posteo el mandatario estadounidense.
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La posibilidad de una escalada o ampliación del conflicto que involucre a otros actores internacionales, tal como sugiere Trump, sumaría nuevos elementos que harían prever una extensión del conflicto. Hasta el momento, distintos aliados de Estados Unidos evitaron comprometer acciones militares directas en la zona, lo que mantiene sin resolución la situación en el estrecho.
De Texas al Mar del Norte
En este contexto, el diferencial entre el Brent —referencia global— y el WTI —referencia estadounidense— se amplió de manera significativa. Desde el inicio del conflicto, el Brent acumula una suba superior al 50%, mientras que el WTI avanzó más de 40%. La diferencia responde, en parte, a factores logísticos: el Brent refleja de manera más directa los riesgos sobre rutas de suministro en Medio Oriente, mientras que el WTI está vinculado a la producción y almacenamiento en Estados Unidos.
El incremento del spread también expresa una mayor prima de riesgo geopolítico incorporada en el precio del Brent. Al ser referencia para más del 60% del crudo comercializado globalmente, su cotización tiende a reaccionar con mayor intensidad ante disrupciones en zonas estratégicas como el Golfo Pérsico.
Antes del conflicto, el mercado petrolero se encontraba en una fase de relativa debilidad, con precios presionados por expectativas de sobreoferta y desaceleración de la demanda. Ese escenario se modificó de forma abrupta a partir de la escalada bélica. Según análisis del sector, el comportamiento actual del mercado combina dos fuerzas: una prima de riesgo de corto plazo asociada al conflicto y fundamentos estructurales que, en ausencia de tensiones, apuntaban a precios más bajos.
Las proyecciones de mediano plazo también comenzaron a ajustarse. Informes de bancos internacionales advierten que, en escenarios de interrupciones prolongadas, los precios podrían mantenerse por encima de los US$100 durante un período extendido. Incluso se plantean hipótesis en las que el Brent podría acercarse a máximos históricos si las restricciones en la oferta persisten.
Un informe de la consultora 1816 sostiene que "durante los primeros días de las hostilidades, los mercados metían en los precios una probabilidad elevada de una guerra relativamente corta”. Sin embargo, agrega que “con el paso de las semanas, los inversores se están abriendo a la idea de que tengamos una guerra prolongada”. “Puede ser perjudicial para la imagen de Trump, no solo por el evidente impacto económico”, agrega el documento de 1816.
En términos operativos, el cierre o restricción del estrecho de Ormuz impacta de manera directa en los costos de transporte, seguros y disponibilidad física de crudo. Esto explica por qué el Brent, cuya cadena de suministro depende en mayor medida de esa ruta, refleja con mayor intensidad las tensiones actuales.
