La Selección Argentina vuelve a estar en el centro de escena por la Finalissima. Tras la crisis en Qatar, España acercó una propuesta que podría reactivar el duelo entre campeones antes del Mundial 2026, luego de que quedara en suspenso por la situación geopolítica y el conflicto en Medio Oriente.
La organización de la Finalissima quedó envuelta en incertidumbre luego de que la federación de fútbol de Qatar suspendiera de manera indefinida sus torneos locales, en medio de la tensión en Medio Oriente tras el ataque de Estados Unidos e Israel a Irán.
El estadio Lusail, en Doha, estaba previsto como sede del encuentro del 27 de marzo. Sin embargo, la paralización de los eventos deportivos en el país asiático encendió alarmas tanto en Argentina como en España, protagonistas de un cruce que enfrentará a los campeones de Conmebol y UEFA. El duelo, que serviría como antesala del Mundial 2026, es considerado clave en la preparación de ambos seleccionados.
La propuesta de España a la Selección Argentina que cambia el escenario para la Finalissima
Según reveló el diario catalán Sport, la Real Federación Española de Fútbol ofreció disputar la Finalissima en el estadio Santiago Bernabéu, casa del Real Madrid. La propuesta tomó por sorpresa a la AFA, que no dio el visto bueno inmediato y, en contrapartida, planteó la posibilidad de albergar el partido en territorio argentino antes del Mundial 2026. Por ahora, no existe una propuesta firme para trasladar el evento a Sudamérica, pero las negociaciones siguen abiertas. La definición podría conocerse en los próximos días.
Las sedes descartadas y el factor geopolítico
El contexto internacional influyó directamente en las alternativas evaluadas. De acuerdo con la información publicada, ciudades como Miami y Nueva York fueron descartadas debido a la implicación de Estados Unidos en el conflicto en Medio Oriente.
También quedaron fuera de consideración Madrid, más allá del ofrecimiento del Bernabéu, Marruecos y Argentina en una primera instancia formal. En el caso marroquí, existió una oferta concreta, aunque fue desestimada por tensiones vinculadas a la candidatura conjunta de España y Portugal para el Mundial 2030. Además, el Hard Rock Stadium de Miami no está disponible por el desarrollo del Miami Open de tenis, lo que complicó aún más el panorama logístico.
Londres, una alternativa que gana fuerza
En medio de la indefinición, Londres apareció como una opción viable. El medio británico The Independent señaló que la capital inglesa cuenta con estadios aptos para albergar un evento de alto perfil como la Finalissima.
Si bien Wembley no estará disponible por un compromiso entre Inglaterra y Uruguay, la ciudad ofrece otras alternativas de primer nivel. No sería la primera vez que Argentina dispute este trofeo en suelo británico: en 2022 venció 3-0 a Italia en ese mismo escenario antes de consagrarse campeona del mundo en Qatar.
El calendario apretado antes del Mundial 2026
La situación también impacta en la planificación deportiva. España tiene programado un amistoso ante Egipto el 30 de marzo en territorio catarí, fecha cercana a la posible reprogramación frente a la Selección Argentina. El entrenador Luis de la Fuente reconoció públicamente que existen negociaciones en curso y que, si no se puede jugar en Doha, será necesario encontrar otra sede.
Por su parte, el equipo dirigido por Lionel Scaloni tenía previsto enfrentar al seleccionado local el 31 de marzo, después de la Finalissima. Si el partido se cae definitivamente, ambos combinados deberán buscar rivales alternativos para no perder rodaje competitivo antes del Mundial 2026.
Un ensayo clave antes del gran objetivo
El atractivo de la Finalissima radica en que enfrentará al campeón del mundo y de la Copa América con el reciente ganador de la Eurocopa.
Más allá del trofeo, el partido representa una prueba de máxima exigencia a pocos meses del inicio del Mundial 2026, que se disputará en Estados Unidos, México y Canadá.
Tanto la Selección Argentina como España consideran este choque una oportunidad estratégica para medir fuerzas ante un rival de élite y ajustar detalles tácticos de cara a la gran cita internacional.
La pregunta ahora es si la geopolítica permitirá que el espectáculo se concrete o si quedará postergado en un calendario ya condicionado por factores externos.
