Los precios internacionales del petróleo registraron una marcada tendencia a la baja este jueves. El retroceso ocurrió luego de que el anuncio de un alto el fuego entre Israel y Líbano avivara las esperanzas de alcanzar un acuerdo diplomático más amplio que ponga fin a las hostilidades bélicas entre Estados Unidos e Israel contra Irán, un escenario que permitiría la reapertura del estratégico estrecho de Ormuz para el comercio marítimo.
A pesar de la tendencia, el mercado energético mundial se mostraba cauteloso y las pérdidas operaban dentro de márgenes limitados. Los futuros del crudo Brent —el tipo de petróleo del Mar del Norte que sirve de referencia para el mercado argentino— bajaban 1,14 dólares (un 1,2%) para ubicarse en los 96,67 dólares el barril. Por su parte, el West Texas Intermediate (WTI), valor de referencia en Estados Unidos, perdía 90 centavos (un 0,9%) cotizando a 95,12 dólares.
Este freno en las pizarras contrasta con lo sucedido la jornada anterior, cuando ambos contratos treparon cerca de un 2% diario tras un preocupante recrudecimiento de las acciones militares en Oriente Medio, que incluyeron ataques iraníes contra Kuwait y maniobras defensivas selectivas del ejército estadounidense cerca de las costas de Ormuz.
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La desescalada actual responde a que Israel y Líbano confirmaron que alcanzaron los consensos necesarios para aplicar un alto el fuego, lo que abrió una ventana de negociación directa entre Washington y Teherán. El régimen iraní condicionó históricamente cualquier tipo de pacto al cese definitivo de los bombardeos sobre su aliado en territorio libanés, el partido-milicia Hezbolá.
Al respecto, el comandante en jefe del Ejército libanés, Joseph Aoun, precisó que las órdenes de cese de hostilidades entrarán en vigor en un plazo de 24 horas tras ser ratificadas por todas las partes implicadas. En sintonía, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, sugirió públicamente que su administración confía en lograr avances significativos en las conversaciones con Irán de cara a este fin de semana.
Por el lado de Teherán, el ministro de Asuntos Exteriores, Abbas Araqchi, ratificó que los canales de comunicación con Washington permanecen abiertos, aunque aclaró que todavía no se consiguieron progresos definitivos mientras ambos países analizan los borradores de textos intercambiados.
El frente interno de Estados Unidos y el factor ruso
En el plano político norteamericano, la Cámara de Representantes —controlada por la oposición republicana— aprobó una resolución que busca recortar las facultades de Trump para continuar de forma unilateral las acciones de guerra contra Irán. No obstante, para que la medida entre en vigencia necesitará el aval del Senado y una difícil mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso para poder bloquear el veto que el mandatario estadounidense ya anticipó.
En paralelo, factores de la oferta global también incidieron en el ánimo de los operadores. El viceprimer ministro ruso, Alexander Novak, reconoció por primera vez que la producción de crudo de Moscú cayó desde principios de año debido a tareas de mantenimiento no planificadas en sus refinerías. Por último, la Administración de Información de Energía de Estados Unidos informó que las reservas de crudo de ese país sufrieron una fuerte contracción de 8 millones de barriles, ubicándose en los 433,7 millones, una cifra que duplicó la caída de inventario que proyectaban los analistas financieros de Wall Street.
(Información de Helen Clark, Sam Li y Lewis Jackson. Edición de Sonali Paul, Susan Fenton y Mark Potter; Editado por Ricardo Figueroa para Reuters)
