La FIS pretende acabar con la polémica del alargamiento del pene, pero la ciencia le ve sentido

06 de febrero, 2026 | 11.58

El organismo rector del esquí mundial ha actuado con rapidez para tratar de acallar los rumores de que los saltadores de esquí se inyectan parafina ‍o ácido hialurónico en el ⁠pene para obtener una ventaja competitiva, pero los científicos y los deportistas en los Juegos Olímpicos de Invierno dicen que, de ser cierto, tendría mucho sentido.

La noticia más extraña de los Juegos Olímpicos estalló cuando la Agencia Mundial Antidopaje (AMA) anunció el jueves que estaría atenta a cualquier indicio de que los saltadores de esquí masculinos se estén agrandando artificialmente el pene con el fin de manipular una de las reglas del deporte.

El comentario de la AMA respondió a una pregunta sobre un artículo del diario alemán Bild, que afirmaba haber descubierto ‌rumores internos sobre la práctica usada para alterar las medidas de ⁠los trajes de salto de esquí de los ⁠atletas, lo que les permitía conseguir un traje más grande y aerodinámico para toda la temporada.

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Si bien la Federación Internacional de Esquí (FIS), organismo rector del deporte, trató de desestimar ‍el asunto como un "rumor descabellado", el saltador de esquí esloveno Cene Prevc, medallista de plata olímpico, dijo a Reuters que los informes ⁠no le sorprendían.

"Es un asunto del que se ‌habló mucho hace un mes en el mundo del salto de esquí", dijo Prevc, que ganó la plata en los Juegos Olímpicos de Pekín 2022, en una entrevista, añadiendo que él nunca lo había hecho ni conocía a nadie que lo hiciera.

La FIS dijo que "nunca ha habido ningún indicio, y mucho menos pruebas" de que ‌se esté empleando ‌esta práctica.

Los saltadores de esquí de élite se someten a un escáner corporal completo para garantizar que sus trajes ajustados no tienen material adicional que les proporcione más elevación al volar por el aire.

La entrepierna del traje de un saltador de esquí puede llegar hasta la parte inferior de ​los genitales del atleta, lo que significa que un pene agrandado les daría más superficie que podría mejorar su rendimiento.

Un estudio publicado por la revista científica Frontiers sugiere que un pequeño cambio en el ajuste puede tener consecuencias reales una vez que el atleta abandona la rampa, con modelos informáticos que muestran una longitud de salto adicional de 2,8 metros por cada centímetro extra de tejido.

"Cuanto mayor sea la superficie que tienen, cuanto más expongan su ‍superficie mientras están en el aire, más lejos llegarán", explicó a Reuters Marco Belloli, director del departamento de mecánica de la Universidad Politécnica de Milán.

"Así que el truco consiste en que, durante la fase de medición, se intenta aumentar el volumen corporal aparente del saltador para que el traje resulte más grande, que la superficie aumente sin aumentar significativamente ​la masa del atleta, es decir, su peso".

La cuestión ha llamado la atención en parte porque la manipulación de los trajes ya ha dado lugar a sanciones en este deporte.

Los medallistas ​olímpicos noruegos Marius Lindvik y Johann Andre Forfang fueron suspendidos durante tres meses el año pasado después de que se descubrió que su equipo había ajustado en ⁠secreto las costuras alrededor de la entrepierna de sus trajes en el Campeonato Mundial de Esquí de 2025.

(Contribución de Elvira Pollina, Julien Pretot, Karolos Grohmann, Ursa Presern, Iain Axon, Liz Hampton, Tommy Lund y Giselda Vagnoni; edición en español de Javier López de Lérida)