La Fórmula 1 podría dar otro giro este fin de semana en Austria, después de que Lewis Hamilton pusiera fin al dominio de Mercedes con su primera victoria con Ferrari en España.
El pintoresco circuito de Spielberg acoge la octava prueba de la temporada, con Mercedes como favoritos sobre el papel tras seis victorias —cinco consecutivas del joven italiano y líder del campeonato, Kimi Antonelli— y siete poles conseguidas hasta la fecha.
Mercedes cuenta con un buen historial en Spielberg y George Russell ganó allí en 2024, pero el siete veces campeón Hamilton ha conseguido dos segundos puestos y una victoria en sus tres últimas participaciones y está cobrando impulso.
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El vigente campeón de McLaren, Lando Norris, ganó desde la pole el año pasado, mientras que su compañero de equipo australiano, Oscar Piastri, marcó la vuelta rápida, y el equipo es el constructor más exitoso en este circuito, con siete victorias.
Una primera victoria de 2026 enviaría a McLaren a su Gran Premio de Gran Bretaña, en Silverstone, la próxima semana con un impulso adicional.
Por su parte, Max Verstappen, de Red Bull, ostenta el récord de cuatro victorias en el circuito local de su equipo, mientras que el compañero de Hamilton, Charles Leclerc, también ha ganado en Spielberg (2022), quedó tercero el año pasado y está tan ansioso como cualquiera por volver a subir a lo más alto del podio.
TODOS LOS INGREDIENTES PARA UNA LUCHA ÉPICA
Si a esto le sumamos la reacción de Antonelli tras quedar fuera de combate por un fallo mecánico en el Gran Premio de Barcelona-Cataluña y las ganas de Russell de recortar distancias con su compañero de equipo, la carrera del domingo tiene todos los ingredientes para una batalla épica.
"No va a ser fácil, pero ya estoy deseando que llegue la próxima carrera porque tengo muchas ganas de volver a donde lo dejamos, a donde solíamos terminar antes", declaró Antonelli tras su revés en España.
El piloto de 19 años aventaja en 41 puntos a su rival más cercano, Hamilton, cuyo compañero de equipo, Leclerc, tampoco sumó puntos en Barcelona por causas ajenas a su voluntad y necesita reducir la distancia cada vez mayor que le separa del británico.
Otra victoria, ya sea de Hamilton o de Leclerc, supondría la número 250 de Ferrari en la Fórmula 1.
Mercedes ha reconocido la amenaza de Ferrari; el jefe del equipo, Toto Wolff, calificó Barcelona como una "llamada a la realidad" y reconoció que el equipo podría tener que cambiar su enfoque en el futuro ante las continuas preocupaciones por la fiabilidad.
"Los demás han ganado terreno rápidamente y tenemos que reaccionar", afirmó el austriaco, cuyo equipo incorporará algunas mejoras en Austria centradas en el rendimiento y la fiabilidad.
"Estamos en la lucha por ambos campeonatos, pero debemos mejorar si queremos acabar en lo más alto al final de la temporada. Nuestro talón de Aquiles hasta ahora ha sido la fiabilidad".
Wolff señaló que en Barcelona también habría conversaciones con los pilotos sobre cómo gestionar "una situación en la que corremos el riesgo de entorpecernos mutuamente. No creo que vaya a ser un problema. Quizás solo tengamos que reajustar un poco las cosas".
El equipo campeón, McLaren, traerá un alerón trasero experimental para los entrenamientos del viernes, junto con otras actualizaciones menores.
Norris logró su primer podio en la F1 en Austria en 2020 y, tras asomar como los rivales más cercanos de Mercedes en Miami el mes pasado —cuando él y Piastri terminaron primero y segundo en la carrera sprint del sábado—, podría volver a suponer una amenaza en Spielberg.
"Aunque no damos nada por sentado en una competición tan reñida, somos optimistas y creemos que las características del coche y del piloto volverán a adaptarse al circuito, lo que nos permitirá luchar en la parte delantera", dijo Neil Houldey, director técnico de ingeniería aplicada de McLaren.
Con información de Reuters
