La película Torrente Presidente, sexta entrega de la saga de culto creada y protagonizada por Santiago Segura, tiene un guiño para el público argentino: el presidente Javier Milei es parodiado por Carlos Latre, uno de los humoristas más famosos de España. Quién es el actor que ridiculiza al libertario en la película que ya vieron más de 3 millones de españoles y ya se estrenó en cines argentinos.
Carlos Latre es uno de los humoristas más versátiles y reconocibles de España, con una carrera construida sobre una habilidad poco común: la imitación precisa y expresiva de figuras públicas. Nacido en Castellón en 1979, comenzó su camino en los medios desde muy joven, vinculado a la radio local, donde ya destacaba por su oído afinado para reproducir voces y acentos.
Su salto a la popularidad llegó con programas televisivos como Crónicas Marcianas, donde se convirtió en una de las figuras más celebradas gracias a sus imitaciones de políticos, periodistas y celebridades. A partir de allí, consolidó un estilo propio basado en la observación minuciosa y la capacidad de captar no solo la voz, sino también los gestos y tics de sus personajes.
Latre ha desarrollado una carrera transversal que abarca televisión, radio, teatro y doblaje. Participó en formatos de entretenimiento como Tu cara me suena, donde su talento para transformarse en otros artistas encuentra un espacio natural. También ha prestado su voz en cine animado, ampliando su registro más allá del humor en vivo.
La vuelta de la saga Torrente, con críticas a Milei y Trump
Han pasado años desde su última aventura, pero José Luis Torrente, el expolicía más políticamente incorrecto de España, sigue viéndose a sí mismo como un héroe nacional. Olvidado por las instituciones, despreciado por sus antiguos aliados y sobreviviendo entre deudas y teorías conspirativas, Torrente descubre una oportunidad única para volver al centro de atención: la política nacional.
Tras un enredo tan absurdo como peligroso, termina viéndose envuelto en una campaña electoral disparatada, rodeado de asesores aún más incompetentes que él, 'influencers' oportunistas y viejos conocidos que preferirían no haber vuelto a cruzarse en su camino. Convencido de que el país necesita “mano dura, sentido común y su particular visión del orden”, Torrente inicia una carrera hacia el poder que mezcla mítines caóticos, promesas imposibles y operaciones encubiertas totalmente fuera de control.
