El cheesecake de café es esa evolución que el mundo de la pastelería no sabía que necesitaba hasta que la probó. A diferencia de la versión original, que a veces puede resultar demasiado empalagosa o plana, el toque de cafeína introduce una nota amarga que equilibra a la perfección la cremosidad del queso crema y el dulzor de la base de galletitas.
Lo mejor de esta variante es que su preparación es sencilla y no requiere técnicas de alta complejidad. Basta con disolver un poco de café instantáneo de buena calidad o un shot de espresso frío en la mezcla base de queso antes de hornear (o de refrigerar, si se prefiere la versión sin horno). Al integrarse de forma líquida, el sabor se distribuye de manera uniforme, logrando ese color crema tostado tan característico sin necesidad de colorantes artificiales ni pasos extra que compliquen la tarde en la cocina.
Tomar una receta que todos conocemos y darle un giro personal no solo permite adaptar los sabores a las preferencias actuales, sino que también quita el miedo a experimentar. Un clásico es una base sólida, una zona de seguridad; jugar con él es la forma más divertida de innovar sin riesgo, demostrando que incluso los postres más tradicionales pueden tener versiones diferentes.
Receta de cheesecake de café
Ingredientes para la base
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200g de galletitas de chocolate o de vainilla.
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80g de mantequilla derretida.
Para el relleno
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600g de queso crema (a temperatura ambiente).
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150g de azúcar.
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3 huevos grandes.
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200ml de crema para batir.
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2 cucharadas de café instantáneo disueltas en 1 cucharada de agua caliente.
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1 cucharadita de esencia de vainilla.
Paso a paso
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La base: Tritura las galletits y mezclarlas con la mantequilla. Presionar la mezcla en el fondo de un molde desmontable (aprox. 20-22 cm) y refrigerar mientras preparás el resto.
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El relleno: Batir el queso crema con el azúcar hasta que no haya grumos. Agregar los huevos uno a uno, batiendo a velocidad baja para no incorporar aire.
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El sabor: Añadir la crema, la vainilla y el concentrado de café. Mezclar hasta que el color sea uniforme.
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Horneado: Verter la mezcla sobre la base. Hornear a 160°C durante 50-60 minutos. El centro debe estar un poco tembloroso al mover el molde.
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Enfriado: Dejar enfriar a temperatura ambiente y luego refrigerar al menos 6 horas (idealmente toda la noche) antes de desmoldar.
