Las empanadas fritas ocupan un lugar de privilegio en la gastronomía argentina, siendo el bocado predilecto para celebrar encuentros y fechas patrias. Lograr la versión perfecta requiere un equilibrio milimétrico entre una masa que resista la temperatura y un relleno que conserve toda su jugosidad.
La elección de la materia prima es el primer gran secreto: una buena grasa vacuna y una carne cortada a cuchillo con una proporción justa de cebolla blanca y de verdeo garantizan que, al morder, el jugo sea el verdadero protagonista de la experiencia. Para que la cocción sea exitosa y la masa quede crocante sin resultar pesada, el secreto fundamental reside en la temperatura del aceite o la grasa.
El medio graso debe estar bien caliente, idealmente rondando los 180°C, para que la empanada se selle al instante y no absorba excedentes que arruinen la textura. Un truco infalible de las abuelas es freír de a pocas unidades por vez; esto evita que la temperatura del aceite descienda bruscamente, asegurando que el dorado sea parejo y que la masa forme esas características ampollas pequeñas que denotan una fritura técnica y profesional.
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Finalmente, el repulgue juega un rol que va más allá de lo estético, ya que debe ser lo suficientemente firme para evitar que el relleno se escape y ensucie el aceite. Una vez que las empanadas alcanzan ese tono ámbar deseado, es vital retirarlas y dejarlas reposar apenas unos minutos sobre papel absorbente colocado de forma vertical.
Receta de empanadas fritas
Ingredientes para el relleno
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500g de carne vacuna (bola de lomo, nalga o lomo) cortada a cuchillo en cubos pequeños.
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500g de cebolla blanca picada fina (misma cantidad que de carne para el jugo).
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3 cebollitas de verdeo (parte verde y blanca separadas).
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2 huevos duros picados.
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50g de grasa vacuna (o aceite).
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Condimentos: Sal, pimienta, comino y abundante pimentón dulce.
Para la masa
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2 a 15 tapas de masa para empanadas (para freír).
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Abundante grasa vacuna o aceite para la fritura.
Paso a paso
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Derretir la grasa en una cacerola o sartén profunda.
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Transparentar la cebolla blanca con una pizca de sal a fuego medio hasta que esté bien tierna.
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Subir el fuego e incorporar la carne cortada a cuchillo. Cocinar solo hasta que cambie de color para no secarla.
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Condimentar con sal, pimienta, una pizca de comino y el pimentón. Mezclar bien y retirar del fuego.
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Agregar la parte blanca de la cebolla de verdeo.
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Dejar enfriar por completo y llevar a la heladera. El frío solidifica los jugos y facilita el armado.
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Sacar el relleno de la heladera e incorporar el huevo duro picado y la parte verde de la cebolla de verdeo cruda.
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Colocar una cucharada generosa de relleno en el centro de cada tapa.
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Humedecer los bordes con un poco de agua.
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Cerrar la empanada y realizar el repulgue tradicional, asegurando que quede bien sellada para que no se escape el jugo.
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Calentar abundante grasa o aceite en una olla profunda. La temperatura ideal es cuando al echar un trocito de masa, burbujea inmediatamente pero no se quema.
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Sumergir las empanadas de a pocas unidades para no bajar la temperatura del aceite.
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Freír hasta que estén doradas y con pequeñas burbujas en la superficie de la masa.
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Retirar con espumadera y apoyar sobre papel absorbente.
