Qué significa no hacer la cama todos los días, según la psicología

Qué es lo que significa no hacer la cama todos los días, según la interpretación de la psicología.

13 de febrero, 2026 | 21.28

Para muchas personas, hacer la cama es casi un reflejo, para otras, en cambio, no es una prioridad. La cama queda desarmada, el día avanza y no hay problema con eso. Ahora bien, la psicología tiene algo para decir sobre este gesto cotidiano. Y es que los especialistas coinciden en que este tipo de hábitos, aunque parezcan triviales, pueden estar vinculados con la forma en que pensamos, sentimos y organizamos nuestra vida diaria. No hacer la cama no convierte a nadie en una persona desordenada ni hacerla garantiza éxito o felicidad, pero sí es interesante para entender cómo interactuamos con nuestro entorno.

Qué significa no hacer la cama, según la psicología

Uno de los estudios que suele aparecer en esta conversación fue publicado en 2013 en la revista Psychological Science. La investigación, encabezada por Kathleen Vohs, de la Universidad de Minnesota, analizó cómo el orden, o el desorden, del ambiente influye en el comportamiento.

No hacer la cama todos los días tiene un significado para la psicología.

Para el experimento, los participantes fueron ubicados en distintos tipos de habitaciones. Algunas estaban impecables, organizadas al detalle, mientras que otras, en cambio, transmitían una sensación de caos: objetos fuera de lugar, papeles desparramados, desorden visible. Después, se les pidió realizar diversas tareas, entre ellas ejercicios que medían la creatividad.

Los resultados fueron llamativos. Quienes habían estado en espacios desordenados tendieron a ofrecer respuestas más originales, menos convencionales. Como si el contexto, de algún modo, habilitara a pensar “fuera de la caja”. En cambio, los participantes de ambientes ordenados mostraron elecciones más previsibles y tradicionales.

La interpretación fue que el orden suele reforzar estructuras mentales más estables, mientras que el desorden puede favorecer cierta flexibilidad cognitiva. Sin embargo, esto no implica que dejar la cama deshecha transforme automáticamente a alguien en alguien sumamente creativo, pero sí sugiere que el ambiente tiene un peso más grande del que solemos imaginar.

De todas formas, la Dra. Shelby Harris, especialista en sueño, advierte que un dormitorio caótico puede jugar en contra al momento de descansar. Según explica, cuando el cerebro percibe desorden visual, le cuesta más “bajar un cambio”. Es como si algo quedara pendiente, como si el entorno no terminara de transmitir calma. En esa misma línea, una cama deshecha podría reforzar, al menos en algunas personas, una asociación mental poco ideal entre ese espacio y la relajación.