La brecha de género también está en la tecnología: solo el 36% del sector son mujeres

Las mujeres están más formadas que los hombres en el sector tecnológico argentino, pero esa ventaja educativa no se traduce en salarios ni en puestos de decisión. Un nuevo informe lo confirma con datos concretos y pone sobre la mesa una contradicción que el sector no puede seguir ignorando.

13 de marzo, 2026 | 15.35

En el marco del Día Internacional de la Mujer, la ONG Chicas en Tecnología (CET) publicó su informe "Paridad en Código: Una mirada sobre la presencia de mujeres en empresas tecnológicas de Argentina", elaborado tras encuestar a 50 empresas del sector. El diagnóstico es claro y preocupante: la participación femenina sigue siendo marginal en uno de los sectores con mayor proyección laboral y económica del país.

Los números que definen la brecha

El 76% de las mujeres que trabajan en el sector cuenta con estudios universitarios o de posgrado, superando por 22 puntos porcentuales a sus pares varones (54%). Sin embargo, esta mayor preparación no se traduce en los recibos de sueldo ni en los organigramas.

Los datos de participación lo dejan en evidencia:

  • Fuerza laboral total: solo el 36% es femenina.
  • Roles técnicos (programación e infraestructura): la cifra cae al 16%.
  • Cargos directivos: apenas el 20% está ocupado por mujeres, que suelen quedar retenidas en mandos intermedios.

La brecha salarial que nadie mide

Hay un dato que revela la falta de autocrítica del sector. Mientras estudios externos marcan una brecha salarial de entre el 17% y el 20% en tecnología, el 90% de las empresas asegura que en su organización no existen desigualdades de pago por género. La contradicción es evidente: solo el 18% de las compañías mide realmente su brecha salarial. Lo que no se mide, no se gestiona.

Una barrera que empieza antes del trabajo

La brecha no surge en la empresa: tiene raíces previas. Según un estudio de investigadores de las universidades de Nueva York, Illinois y Princeton, desde los 6 años muchas niñas dejan de levantar la mano en clase de matemáticas por una percepción de insuficiencia impuesta por el entorno. La brecha no es de capacidad, es sociocultural. No existe un "cerebro humanístico" versus uno "técnico" por género. Lo que existe es un sesgo cultural que se construye desde la infancia y se reproduce en cada etapa del sistema educativo y laboral.

"Necesitamos más datos para tomar mejores decisiones. Paridad en Código busca aportar evidencia concreta para avanzar hacia entornos más innovadores, sostenibles y equitativos", afirmó Lucía Mauritzen, directora ejecutiva de Chicas en Tecnología. El sector tech argentino tiene los datos. Ahora falta la voluntad de usarlos.