No es caminar ni hacer gimnasia: el ejercicio que cambia tu vida después de los 70

Se demostró que existe un tipo de entrenamiento silencioso que puede marcar la diferencia entre vivir más años o vivir mejor.

02 de febrero, 2026 | 12.07

Después de los 70 años es importante incorporar hábitos de prevención y de cuidados para la salud como la actividad física, la buena alimentación o la estimulación cerebral, para lograr el bienestar.

En esta línea, el equilibrio, la independencia funcional y la previsión de las caídas pueden mover más la vara que la cantidad de pasos diarios o las rutinas de gimnasio. La ciencia demostró que hay un tipo de entrenamiento silencioso y simple que puede marcar la diferencia entre vivir más años o vivir mejor.

El equilibrio como clave para mejorar la calidad de vida

Cuando se le pregunta a las personas mayores cómo hacen para mantenerse activas la respuesta suele rondar por: caminar, hacer gimnasia suave o nadar. Lo cierto es que sí, todo eso ayuda, pero cuando los científicos analizan quiénes conservan la autonomía con el paso del tiempo, aparece un factor clave: el balance corporal.

Por eso, hay diferentes acciones simples que pueden incorporar en la rutina diaria las personas mayores, que aseguran un mejor futuro funcional del que tendrían haciendo mucho ejercicio aeróbico durante la semana. Se trata de movimientos sencillos como:

  • Mantenerse de pie sin apoyo.
  • Levantarse de una silla sin usar las manos.
  • Girar en un espacio reducido sin perder la estabilidad.
     

En países como Japón, las pruebas básicas de equilibrio son utilizadas por médicos y gerontólogos para detectar riesgos tempranos. En un estudio científico lograron demostrar que quienes no podían mantenerse sobre una sola pierna durante 20 segundos tenían mayor riesgo de accidentes cerebrovasculares y de muerte prematura, incluso si no presentaban signos de fragilidad.

Y es que el equilibrio no es solo la fuerza en las piernas: involucra músculos, nervios, tiempo de reacción, oído interno y hasta el cerebro. Por lo tanto, cuando empieza a fallar, el impacto es sistematizado.

Por qué perder el equilibrio es tan riesgoso

Existe una cadena de acciones que limita la vida diaria y es importante desactivar desde el comienzo: cuando el cuerpo se siente inestable, inmediatamente aparece el miedo a caerse. Ese temor, reduce el movimiento cotidiano y cuando uno se mueve menos, pierde fuerza y coordinación.

Las caídas no suelen ser el inicio del problema, si no la consecuencia final de esta cadena. Reaccionar rápido, subir y bajar escaleras, salir a dar una vuelta a la manzana o vestirse sin ningún tipo de ayuda son acciones que definen la calidad de vida en la vejez. Y en ese escenario, el equilibrio es central.

Sin estabilidad, hasta caminar mucho pierde sentido. A diferencia de otras capacidades físicas, el equilibrio se puede entrenar y mejorar a cualquier edad. No requiere de aparatos y puede ejercitarse con acciones simples, como cambiar el peso de una pierna a la otra o manteniéndose unos segundos sobre un solo apoyo.