Gripe: cuáles son los síntomas, cuál es peor y cómo curarse

La gripe y el resfrío suelen confundirse, pero no son lo mismo. Ambas enfermedades respiratorias comparten varios síntomas, lo que lleva a muchas personas a automedicarse de forma incorrecta. Conocer las diferencias, los signos de alerta y los tratamientos adecuados es clave para evitar complicaciones.

16 de marzo, 2026 | 13.26

Cada año, durante la temporada de frío, aumentan las consultas médicas por infecciones respiratorias. Los especialistas consideran que distinguir entre gripe e infecciones virales leves puede ayudar a prevenir cuadros más graves, especialmente en niños, adultos mayores y personas con enfermedades crónicas.

La gripe -también conocida como influenza- es una enfermedad respiratoria contagiosa causada por virus específicos, mientras que el resfrío común puede ser provocado por más de 200 virus diferentes. Si bien ambos suelen resolverse sin complicaciones, la influenza puede derivar en problemas de salud serios si no se detecta a tiempo.

Cuáles son los síntomas de la gripe (influenza)

La gripe suele aparecer de forma repentina y con síntomas más intensos que los de un resfrío común. Entre los más frecuentes se encuentran:

  • Fiebre alta (38° o más).
  • Dolor de cabeza intenso.
  • Dolores musculares.
  • Cansancio y debilidad general.
  • Tos persistente y seca.
  • Dolor de garganta.
  • Congestión o goteo nasal.

En algunos casos, especialmente en niños, también pueden aparecer náuseas, vómitos o diarrea. El período de incubación del virus suele ser corto -entre 2 y 5 días- y una persona puede contagiar desde un día antes de presentar síntomas hasta siete días después.

Virus de influenza.

A diferencia del resfrío, la influenza suele provocar un malestar general mucho más fuerte, con escalofríos, sudoración y una sensación de agotamiento marcada.

Resfrío común: síntomas y diferencias con la gripe

El resfrío es una infección viral muy frecuente que afecta principalmente las vías respiratorias superiores. A pesar de que es molesto, suele ser menos intenso que la gripe. Los síntomas más habituales son:

  • Picazón o irritación en la garganta.
  • Estornudos.
  • Nariz congestionada o con secreción.
  • Tos leve.
  • Dolor de cabeza moderado.
  • Fiebre baja o inexistente.

Los primeros síntomas suelen aparecer entre dos y tres días después del contagio, y la mayoría de los casos desaparecen en aproximadamente una semana, aunque algunos pueden durar hasta dos semanas.

Debido a que existen cientos de virus capaces de causar resfríos, no hay una vacuna específica para prevenirlos, a diferencia de la gripe.

Cuándo la gripe puede ser peligrosa

Si bien la mayoría de las personas se recupera sin problemas, algunos grupos tienen mayor riesgo de sufrir complicaciones, explicaron los expertos, según el sitio Mayo Clinic. Entre ellos se encuentran:

  • Adultos mayores de 65 años.
  • Bebés y niños pequeños.
  • Personas con enfermedades crónicas (diabetes, afecciones cardíacas o pulmonares).
  • Personas con el sistema inmunológico debilitado.
  • Embarazadas.
  • Personas con obesidad severa.

Las complicaciones pueden incluir neumonía, bronquitis, infecciones de oído o sinusitis, e incluso inflamación del corazón o del cerebro.

Mujer con síntomas de influenza.

Los especialistas recomiendan buscar atención médica urgente si aparecen síntomas como:

  • Dificultad para respirar.
  • Dolor o presión en el pecho.
  • Mareos persistentes.
  • Convulsiones.
  • Debilidad muscular severa.
  • Empeoramiento repentino después de una aparente mejoría.

Cómo tratar la gripe y el resfrío

En la mayoría de los casos, las infecciones respiratorias virales se tratan con reposo y cuidados en el hogar. Las recomendaciones médicas más comunes incluyen:

  • Descansar lo suficiente.
  • Beber abundante líquido.
  • Evitar alcohol y tabaco.
  • Permanecer en casa para evitar contagiar a otras personas.

También pueden utilizarse medicamentos de venta libre para aliviar síntomas como la fiebre o el dolor, aunque siempre por períodos cortos y bajo recomendación médica. En personas con alto riesgo de complicaciones, los médicos pueden recetar antivirales como oseltamivir o baloxavir, que ayudan a reducir la duración de la enfermedad y prevenir cuadros graves.

Un punto clave: los antibióticos no sirven para tratar la gripe ni el resfrío, ya que ambas enfermedades son causadas por virus y no por bacterias.

Cómo prevenir el contagio

La forma más efectiva de prevenir la influenza es la vacuna antigripal, recomendada especialmente antes del invierno para grupos de riesgo como adultos mayores, personas con enfermedades crónicas y trabajadores de la salud.

Además, existen medidas simples que ayudan a reducir la transmisión:

  • Lavarse las manos con frecuencia.
  • Cubrirse la boca al toser o estornudar con el pliegue del codo.
  • Evitar el contacto cercano con personas enfermas.
  • No compartir vasos, utensilios o toallas.