Durante años, la contaminación del aire se asoció casi exclusivamente con problemas respiratorios y cardiovasculares. Sin embargo, nuevas investigaciones científicas advierten sobre un posible impacto mucho más profundo: su vínculo con enfermedades neurodegenerativas severas como la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA).
Un estudio reciente del Instituto Karolinska de Suecia, publicado en la revista especializada JAMA Neurology, sostiene que la exposición prolongada a partículas contaminantes podría no solo incrementar el riesgo de desarrollar esta patología, sino también acelerar su evolución.
La ELA es una enfermedad que afecta a las neuronas motoras, responsables de los movimientos voluntarios del cuerpo. Con el avance del trastorno, estas células se deterioran hasta dejar de funcionar, generando atrofia muscular progresiva, pérdida de movilidad y parálisis. Se trata del tipo más frecuente dentro de las enfermedades de neuronas motoras, concentrando entre el 85% y el 90% de los casos, y sus causas aún no están del todo claras.
La exposición sostenida al aire contaminado aumenta la posibilidad de tener ELA en un 20% y 30%
El trabajo científico analizó datos de miles de personas en Suecia diagnosticadas con enfermedades de neuronas motoras y los comparó con registros de familiares directos y con grupos de control de la población general.
Los investigadores reconstruyeron la exposición ambiental de los participantes durante hasta diez años previos al diagnóstico, midiendo la presencia de partículas en suspensión y dióxido de nitrógeno en las viviendas: la convivencia sostenida con aire contaminado (incluso en niveles bajos) aumenta la posibilidad de padecer ELA entre un 20% y un 30%.
Por otra parte, según los hallazgos, quienes vivieron en zonas con aire de peor calidad presentaron un deterioro motor y pulmonar más acelerado, mayor probabilidad de requerir respiración asistida invasiva y un riesgo de mortalidad más elevado tras el diagnóstico.
Si bien el estudio científico no permite establecer una relación directa, los autores remarcan que la evidencia encontrada resulta suficiente para convertirse en una alerta sanitaria severa.
