El cáncer que podría desaparecer en el mundo: por qué dicen que es "evitable"

Cada 26 de marzo se conmemora el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cuello Uterino y se destina la jornada a generar conciencia sobre esta enfermedad, que puede prevenirse con controles periódicos.

27 de marzo, 2026 | 14.19

El cáncer de cuello uterino es el cuarto cáncer más frecuente entre las mujeres en el mundo. Sin embargo, para la comunidad médica podría convertirse en el primer cáncer en ser eliminado como problema de salud pública si se implementaran de manera masiva las estrategias de prevención disponibles.

La Organización Mundial de la Salud impulsó una medida global para lograr este objetivo basado en tres metas clave:

  • Vacunar al 90% de las niñas contra el virus del papiloma humano (VPH).
  • Realizar pruebas de detección al 70% de las mujeres antes de los 35 años y nuevamente antes de los 45.
  • Garantizar el tratamiento al 90% de las pacientes con lesiones precancerosas o cáncer.

“Hoy contamos con herramientas muy eficaces para prevenir este cáncer. La vacunación contra el VPH, los controles ginecológicos periódicos y el acceso a diagnóstico temprano pueden reducir significativamente la mortalidad”, explicó la ginecóloga María Laura Martínez.

8 de cada 10 personas tendrán VPH

El cáncer de cuello de útero se origina en la parte más baja del útero y en la mayoría de los casos está asociado a la infección persistente por el virus del papiloma humano (VPH), que se transmite por contacto sexual.

Se estima que 8 de cada 10 personas tendrán contacto con el virus en algún momento de su vida. En la mayoría de los casos el organismo lo elimina de forma natural, pero algunas variantes de alto riesgo pueden provocar lesiones que, con el tiempo, pueden evolucionar hacia cáncer.

“Este proceso suele desarrollarse lentamente, a lo largo de diez años o más, lo que brinda una oportunidad muy valiosa para detectarlo de forma temprana mediante estudios preventivos”, señaló la ginecóloga.

Prevención y tratamiento del cáncer de cuello uterino

La detección temprana se realiza mediante el Papanicolaou (PAP) o el test de VPH, que son estudios sencillos que permiten identificar lesiones precancerosas antes de que evolucionen hacia un tumor.

A pesar de ello, en Argentina se registran alrededor de 5.000 nuevos casos por año y cerca de 1.800 muertes, cifras que podrían reducirse significativamente con controles regulares y mayor acceso a la vacunación. “El desafío hoy no es solo médico, sino también de concientización. Muchas mujeres no presentan síntomas en las etapas iniciales, por lo que los controles ginecológicos periódicos son fundamentales”, explicó la doctora.

En los casos en que se detecta la enfermedad, el tratamiento requiere un enfoque multidisciplinario que involucra ginecólogos, oncólogos, radioterapeutas y especialistas en diagnóstico por imágenes. La planificación terapéutica se realiza en función del estadio del tumor, las características de la paciente y las recomendaciones de la medicina basada en la evidencia.

La prevención, el diagnóstico temprano y el acceso a tratamientos adecuados permiten hoy avanzar hacia un objetivo ambicioso pero posible: reducir drásticamente la incidencia del cáncer de cuello uterino y, en el futuro, lograr su eliminación.