La asistencia a los partidos del Mundial va camino de alcanzar cifras récord, pese a los elevados precios de las entradas y de las restricciones de viaje impuestas por la Administración Trump. Los expertos afirman que esto no refleja tanto la afición de Estados Unidos por el fútbol como su pasión por el espectáculo.
Tras 44 partidos, la asistencia total superó los 2,85 millones de espectadores, con una ocupación media de los estadios cercana al 99,6%, según un análisis de Reuters basado en datos de la FIFA.
"A los estadounidenses les gustan los grandes eventos", afirmó Dan Rascher, experto en economía del deporte de la Universidad de San Francisco. "Quieren estar allí para vivir los grandes momentos".
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Aunque el Mundial de este año es más grande que los anteriores —con un total de 104 partidos, frente a los 64 previos—, la asistencia va camino de batir el récord histórico mucho antes de que se dispute el partido número 64 de este año.
La marca actual, de casi 3,6 millones de espectadores, se estableció en 1994, la última vez que Estados Unidos fue sede del torneo.
"En parte se debe a que contamos con estos estadios gigantescos", indicó Victor Matheson, economista y experto en negocio del deporte del College of the Holy Cross.
No obstante, los estadios en 2026 también están más llenos, en términos porcentuales, que en casi cualquier otro Mundial de este siglo, con la posible excepción del de Alemania en 2006, según los informes anuales de la FIFA y un análisis de asistencia realizado por Reuters.
¿PRECIOS ALTOS? NO HAY PROBLEMA
Esto demuestra que a los estadounidenses no les gusta perderse los grandes espectáculos mundiales, según los expertos.
El fútbol no es tan popular en Estados Unidos como en otros países anfitriones recientes, como Brasil y Alemania, y los precios de las entradas nunca han sido tan altos.
La FIFA adoptó por primera vez un modelo de precios dinámicos, que varía los precios en función de la demanda. Una entrada de última hora para el partido del jueves entre Paraguay y Australia, por ejemplo, costaba 450 dólares.
En el mercado secundario los precios han sido aún más elevados. TicketData, que realiza un seguimiento de los precios de reventa, informó de que el precio medio de entrada más barato disponible para un partido concreto era de 798 dólares.
La FIFA ha sido objeto de críticas por esta estrategia de precios, pero un portavoz afirmó el martes que refleja la demanda del mercado y que "se ajusta a las tendencias del sector (…) en las que el precio se adapta para optimizar las ventas y la asistencia".
El portavoz añadió que la FIFA ha puesto a la venta 130.000 entradas a 60 dólares cada una.
La FIFA también fue objeto de críticas por su decisión, el pasado diciembre, de otorgar un premio de la paz al presidente estadounidense, Donald Trump, un defensor de una política migratoria dura cuyas restricciones de viaje han dificultado que haitianos, iraníes, senegaleses y otras personas puedan viajar para asistir al torneo.
Aunque los aficionados puedan albergar resentimiento, esto no les ha impedido acudir al evento. "El consumidor estadounidense está dispuesto a pagar por lo que percibe como un evento deportivo de primer nivel", afirmó John Grady, profesor de gestión deportiva en la Universidad de Carolina del Sur.
GASTAR A LO GRANDE CUANDO IMPORTA
Esto refleja una tendencia más amplia: los estadounidenses no han dejado de gastarse el dinero en artículos de lujo, pese a que la confianza de los consumidores se mantiene obstinadamente baja, pero están siendo "más selectivos" con sus grandes compras, según señalaron investigadores de Nielsen IQ en un informe de mayo, compensándolas cada vez más con compras más baratas de productos de uso diario.
No es tanto el fútbol lo que les encanta a los estadounidenses, sino los productos de primera categoría en general. "Los estadounidenses quieren lo mejor, y el Mundial es lo mejor de lo mejor", afirmó Rascher.
Según un informe de junio de Nielsen, hay más estadounidenses que ven la Liga MX de México —considerado un campeonato con un alto nivel de talento— que la propia liga de fútbol nacional de Estados Unidos, la Major League Soccer.
"Siempre pensamos que el Mundial supondrá un impulso para los índices de audiencia de la MLS, pero hasta ahora no ha sido así", señaló Rascher.
Los deportistas con carisma de estrella mundial, como el argentino Lionel Messi y el francés Kylian Mbappé, pueden atraer por sí solos a miles de aficionados, añadió Grady, un fenómeno relativamente reciente en la era de los influencers.
La FIFA ha previsto unos ingresos de más de 3 000 millones de dólares por la venta de entradas y los derechos de hospitalidad, y los expertos afirman que esa cifra podría ser conservadora.
Matheson calcula que la cifra podría ascender hasta los 4.000 millones de dólares. Esto contrasta con los cerca de 949 millones de dólares de 2022 y los 712 millones de dólares de 2018, según los informes anuales de la FIFA.
INMIGRACIÓN EN EL PUNTO DE MIRA
Algunos observadores señalan que cabe preguntarse si la participación de los aficionados podría haber sido aún mayor, sobre todo en eventos paralelos como los festivales de aficionados de la FIFA, de no ser por las restricciones de viaje impuestas por Trump y el creciente sentimiento antiestadounidense en el extranjero.
El turismo internacional hacia Estados Unidos cayó un 5,7% el año pasado debido, en parte, a "los vientos en contra en materia de opinión pública y políticas", según informó en enero la consultora Oxford Economics, y el turismo relacionado con el Mundial tardó inicialmente en materializarse.
"Con un gobierno diferente, es casi seguro que habríamos tenido más interés internacional por venir", afirmó Matheson.
La Casa Blanca afirmó que el Mundial "será sin duda uno de los eventos más grandiosos y espectaculares de la historia de la humanidad".
"Será un evento monumental", declaró el portavoz de la Casa Blanca, Davis Ingle. "El presidente Trump se centra en garantizar que no solo sea una experiencia increíble para todos los aficionados y visitantes, sino también la más segura de la historia".
Por su parte, el portavoz de la FIFA calificó el torneo de "un enorme éxito desde el punto de vista de la participación de los aficionados", y señaló que, hasta el lunes, más de 3,5 millones de hinchas habían visitado los "fan fests".
Estos festivales —grandes eventos para ver los partidos en directo, con comida, entretenimiento y venta de productos oficiales— registraron 7,7 millones de visitas durante el Mundial de 2018 en Rusia y 5,5 millones en 2014 en Brasil, según la FIFA.
Las empresas y las ciudades están organizando sus propios eventos paralelos. El evento "Kickoff" de Walmart , celebrado en Dallas el 20 de junio, atrajo a unos 800 aficionados, según un portavoz.
Goya patrocina lo que denomina eventos "Flag Cities", con camiones de comida y música en vivo. San José y su equipo de fútbol de la MLS, los Earthquakes, han organizado una fiesta para ver los partidos que se celebra a diario durante todo el torneo.
Esto podría ser un buen augurio para el próximo gran evento deportivo de Estados Unidos: los Juegos Olímpicos de Verano de 2028 en Los Ángeles.
El Mundial ha sido "un buen preludio", afirmó Grady. "Demuestra a los aficionados de todo el mundo que Estados Unidos sabe organizar una buena fiesta".
(Editado en español por Carlos Serrano)
