Luis Cano, reconocido como el hombre más longevo de Estados Unidos con 111 años, tiene una rutina alimentaria muy particular que atribuye a su vitalidad. Nacido en Colombia y viviendo en Nueva Jersey, asegura que en su mesa nunca faltan tres alimentos esenciales: frijoles, aguacate y verduras.
Para Cano, estos ingredientes naturales forman la base de una dieta saludable que lo acompañó durante más de un siglo. “Nunca faltaron”, afirmó al referirse a estos alimentos que consume casi a diario.
Los tres alimentos que come el hombre más longevo de Estados Unidos
Los porotos, típicos en la gastronomía latinoamericana, son una fuente importante de proteínas vegetales, fibra, hierro, potasio y ácido fólico. Además, no contienen colesterol y tienen bajo contenido de grasas, lo que los convierte en un alimento ideal para mantener una buena salud.
Por su parte, la palta aporta grasas monoinsaturadas, fibra y vitaminas C, E y K, así como potasio. Su consumo regular ayuda a reducir el colesterol LDL y aumentar el HDL, favoreciendo la salud del corazón y regulando el azúcar en sangre, aspectos clave para una vida longeva.
Las verduras completan esta tríada fundamental, ya que aportan minerales, agua, fibra y vitaminas que mejoran la digestión, brindan saciedad y previenen enfermedades crónicas como la obesidad, hipertensión y diabetes. Además, una dieta rica en vegetales se asocia con un menor riesgo de enfermedades cardiovasculares y ciertos tipos de cáncer.
Sin embargo, Cano no atribuye su longevidad solo a la alimentación. “Nunca fumé ni tomé alcohol”, destacó en sus declaraciones, y subrayó que la actividad física fue parte de su vida incluso después de cumplir 100 años. Hasta los 105, realizó caminatas diarias y cuidó su jardín, manteniéndose siempre activo.
El apoyo familiar también fue un pilar fundamental. Casado desde 1948 y padre de diez hijos, Luis construyó una extensa red de afectos que incluye nietos, bisnietos y tataranietos. “El afecto y el apoyo de la familia son claves para mi bienestar emocional”, confesó.
Expertos en longevidad coinciden en que el respaldo social y los vínculos afectivos sólidos pueden ser tan importantes como la alimentación para una vida larga y saludable.
Además, resaltan que no existe un alimento milagroso ni una fórmula única para llegar a los 100 años. La longevidad surge de la combinación de factores como la genética, hábitos saludables, ejercicio constante y un entorno afectivo positivo, tal como se refleja en la historia de Luis Cano.
Luis nació en 1914 en Andes, Antioquia, Colombia, y desde joven trabajó sin haber tenido acceso a estudios formales. Tras su paso por el Ejército y la fundación de una empresa de transporte, emigró a Estados Unidos en los años noventa. Luego de la muerte de su esposa en 2004, se asentó en Nueva Jersey, donde continúa rodeado de sus seres queridos.
Su experiencia sigue siendo objeto de interés para investigadores y personas que buscan entender cómo alcanzar una vida longeva y plena. Para Cano, la combinación de frijoles, aguacate y verduras, junto a la actividad física y el amor familiar, son las claves que lo mantienen con salud y energía después de más de un siglo.
