Un estudio publicado en la revista científica Nutrients analizó la relación entre la carne magra y la demencia senil en la tercera edad. Según reveló la investigación, los adultos mayores de 65 años que tienen un consumo moderado de carnes magras, como pollo, pescado o vacuna sin grasa, tienen un 17% menor de probabilidades de desarrollar aquel síndrome.
El objetivo del estudio era investigar si el consumo de lácteos, carne y pescado está asociado con la demencia y el rendimiento cognitivo. Para ello los científicos analizaron muestras de 2497 hombres sin demencia del este de Finlandia, de entre 42 y 60 años al inicio del estudio (1984–1989). "Durante un seguimiento promedio de 22 años, 337 hombres fueron diagnosticados con demencia. Entre los alimentos analizados, solo el consumo de queso se asoció con el riesgo de demencia", explica el artículo y detalla: "Especialmente el consumo de lácteos no fermentados se asoció con un mayor riesgo de demencia, mientras que un mayor consumo de pescado se vinculó con un mejor rendimiento cognitivo".
Sin embargo, el estudio fue contundente en determinar que "aunque un mayor consumo de algunos grupos de alimentos se asoció con el rendimiento cognitivo, se encontró poca evidencia de una relación clara con el riesgo de demencia". Es decir, no necesariamente el consumo de carne magra lleva a la prevención de la demencia, así como los lácteos a un mayor porcentaje de riesgo, sino que pueden ser una de las tantas causas de los respectivos casos.
Los beneficios de comer carne magra y su relación con la demencia
Satu Männistö, investigadora principal del Instituto Nacional de Investigación de la Salud y el Bienestar de Finlandia, fue esclarecedora al explicar que la carne magra aporta vitamina B12. Lo interesante de esta observación radica en que: "La deficiencia de vitamina B12 es frecuente en adultos mayores y se asocia con deterioro cognitivo progresivo", detalla la científica.
En este sentido, los autores del artículo remarcaron que el beneficio que aporta la vitamina B12 está sobre todo presente en carnes blancas, es decir, pollo, pescado y cerdo. De todas maneras, fueron contundentes en recomendar un consumo moderado. Lo ideal y recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es ingerir platos equilibrados, es decir, que contengan una porción de proteínas magras, vegetales y cereales integrales. Y en adultos mayores, la prioridad tiene que estar puesta en el consumo de hierro y vitamina B12.
