Murió Pablo Cánepa, el impulsor de la ley de eutanasia en Uruguay

Pablo Cánepa murió este lunes en Montevideo a los 39 años sometiéndose a la eutanasia, ley por la que luchó durante los cuatro años que padeció la enfermedad que lo dejó inmovilizado. Su historia se convirtió en un símbolo de la lucha por la legalización de la eutanasia en Uruguay, que fue finalmente aprobada en 2025 y que él defendió públicamente hasta sus últimos días.

02 de junio, 2026 | 22.01

Con 39 años y tras luchar contra una enfermedad desconocida, Pablo Cánepa falleció este lunes en Montevideo. Hacía cuatro años que padecía de una enfermedad irreversible y se convirtió rápidamente en uno de los rostros en la lucha por la legalización de la eutanasia en Uruguay, ley que fue aprobada en octubre pasado y promulgada en abril. Su familia lo acompañó en su decisión y estuvo con él hasta el minuto final de su vida.

"Rodeado del amor de su familia y amigos, Pablo partió este lunes de este mundo", comenzó el mensaje publicado por su hermano Eduardo en redes sociales. Pablo era el único argentino de su familia, nacido prácticamente por casualidad en el barrio porteño de Palermo en 1986, durante un viaje familiar. El resto de su vida la vivió en Uruguay, donde creció y estudió. Se había destacado como un talentoso diseñador gráfico, premiado en diversos concursos internacionales y con una fuerte vocación por su trabajo. 

Sin embargo, en 2022 su realidad cambió. Lo que comenzó con simples mareos se convirtió, en apenas tres meses, en una parálisis casi total que lo dejó postrado, permitiéndole mover solamente la cabeza. Tuvo que someterse a estudios en centros de prestigio como el Fleni de Escobar y enviar muestras a la Mayo Clinic en Estados Unidos. En ambas instituciones, los médicos no pudieron determinar la causa exacta de su dolencia, aunque se sospechaba de un origen autoinmune que destruía sus neuronas motoras. El nombre, tan atípico como los síntomas: ataxia cerebelosa idiopática.

La militancia por la eutanasia

A medida que pasó el tiempo y no encontró respuesta a su dolencia, Pablo tomó una decisión: apostar por la eutanasia y elegir terminar con su vida. En diferentes entrevistas llegó a definir a su cuerpo como una "jaula", por lo que se convirtió en un ferviente impulsor de la ley de eutanasia. Prestó entrevistas a diferentes medios nacionales e internacionales, en los que su testimonio sirvió tanto para el debate parlamentario en Uruguay como también en otras partes del mundo.

Lejos de cuestionarlo, su familia lo acompañó en este proceso. El tema logró convertirse en agenda pública en Uruguay y llegó al Parlamento el año pasado, donde con la aprobación de ambas cámaras la ley que finalmente fue legalizada el 15 de octubre de 2025. Con la firma del decreto reglamentario por parte del presidente Yamandú Orsi en abril del 2026, Uruguay se consolidó como el tercer país de América Latina en aprobar este procedimiento.

En estos últimos años, sus familiares afirmaron además que Pablo "siempre dejó claro que no quería vivir conectado a una pantalla", ni tampoco perder la lucidez que mantuvo "intacta hasta el final". "Estoy tranquilo y seguro de mi decisión", expresó Pablo en 2025 durante una entrevista con el diario Clarín.

"Se despidió con el humor que lo caracteriza hasta sus últimos minutos. Lo vamos a extrañar mucho", concluyó el mensaje de su hermano Eduardo publicado ayer, que fue acompañado por un video homenaje para recordar su vida, con fotos de su infancia y de su trabajo como diseñador.