Los perros suelen comer menos durante el verano, ya que por el calor comienzan a ahorrar la energía y regular su temperatura. Una de las formas de ayudarlos a que coman más y se refresquen son los snacks congelados. Se trata de una opción para mantenerlos hidratados, obtener nutrientes y que también sirve como premio.
Cómo preparar snacks congelados para perros
De acuerdo con American Kennel Club (AKC), los snacks congelados pueden "ayudar a mantener hidratados a los perros y aportarles estimulación mental, siempre que se utilicen ingredientes seguros y no se reemplacen las comidas principales”. La clave está en otorgar este tipo de golosinas con moderación y las calorías que suman a su dieta habitual.
Algunas de las opciones de snack congelados que se pueden preparar son:
- Melón o sandía: se deben pelar bien las frutas y sacarles las semillas, se licúan con agua y se llevan al freezer. Son dos frutas que a los perros les encantan por su sabor dulce. Además, especialmente la sandía, tiene un alto contenido de agua ideal para hidratarse en pleno calor.
- Zanahoria: también se puede licuar y freezar, son claves porque aportan fibra y vitaminas; además, es uno de los premios que más les gusta a los perros.
- Snack cremoso: se utiliza yogur cremoso natural, sin azúcar ni xilitol. Se pueden combinar con arándanos congelados y melón licuado para mayor cremosidad.
- De caldo: se puede usar el caldo de pollo, de hueso o de verduras apta, que sea casero sin sal ni cebolla.
- Manzana: también puede ser un snack congelado; es clave sacarle las semillas y el corazón que son tóxicos. Después solo hay que cortarlas en trozos y directamente llevar al freezer.
Cuidado: las precauciones que deberías tener antes de darle snacks congelados a tu perro
Si bien los snacks tienen muchos beneficios, como hidratación extra y la estimulación mental, hay ciertas claves que hay que tener en cuenta para que tu mascota coma estos snacks de manera segura:
- Prepararlos con ingredientes aptos para perros: es clave evitar uvas, chocolate, xilitol, cebolla o ajo.
- Tienen que ser porciones pequeñas: en especial para los perros chicos o sensibles.
- Evitar que estén demasiado duros o fríos: es mejor que se descongelen un poco antes de dárselos.
- No pueden reemplazar comidas: solo sirven como un complemento ocasional.
