Milei, Davos y la nueva Marcha Antifascista y Antirracista LGBTIQ+

Milei pasó por Davos sin gloria, con pocos aplausos y sin volver sobre sus viejas amenazas contra feministas y disidencias, aunque reivindicó sus discursos anteriores y las políticas contra esos colectivos se profundizaron. Pero hay una respuesta: el movimiento LGBTIQ+ prepara la segunda Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista.

21 de enero, 2026 | 19.09

 

¿Qué dijo Javier Milei en Davos? ¿A quién le habló? Porque aparecer después de la larga exposición de Donald Trump, a la que le siguió una entrevista, en la que se mostró como el auténtico dueño del mundo al que cada país y cada región le debe algo y llegó el momento de pagar —sea voluntariamente o vía aranceles y hasta amenaza de uso de armas que gozó nombrando— no debe haber sido fácil para el presidente de la Nación. Menos cuando puso tanto énfasis en que “regular mata el crecimiento”, mientras que su jefe, al que le hace genuflexiones cada vez que puede, había sostenido antes que los aranceles son necesarios igual que la promoción de las industrias dentro de su país, que el libre mercado era una ilusión marchita.

No queda claro a quién le habló Milei; sí se podría decir que es transparente como el agua de los glaciares que no le importa contaminar a quienes no les habló: ni a feministas ni al movimiento LGBTIQ+, que fueron sus grandes éxitos en 2024, cuando habló de la “agenda sangrienta del aborto”, y en 2025, cuando su retórica de guerra señaló a la “ideología de género” y a las personas homosexuales como “pedófilos” y consiguió una respuesta demoledora en las calles de la mayor parte de las ciudades del país. Milei se comportó esta vez como si esas amenazas —según su lógica—, esos modos del “socialismo en su versión más hipócrita, el wokismo” fueran cosa del pasado, porque ahora América “será el faro que ilumine a Occidente” para sacarlo de la “degradación ética y moral” —puso de ejemplo a Venezuela y su “anarcodictadura” (sic)— y “retribuir el impulso civilizatorio de la filosofía griega, el derecho romano y los valores judeocristianos”.

Lleno de furcios, pero aun así con menos de los que acostumbra a cometer —se ve que al menos repasó el texto—, Milei quiso dar una clase teórica para sustentar que el “capitalismo de mercados libres” no solo es eficiente sino también “justo” y para eso se ancló en autores tan reconocidos como Jesús Huerta de Soto o Alberto Benegas Lynch (hijo), el infaltable Rothbard y Jenofonte, para defender la propiedad privada porque “solo el ojo del amo engorda el ganado”. Terminó incluso recomendando su propio trabajo publicado en tuiter y escrito con Damián Reidel sobre el tema, la publicidad no oficial más cara del mundo. Fue una presentación aburrida: esta vez no calentó como lo hizo en 2024 a los filo nazis del mundo, ni siquiera cosechó aplausos cuando le dedicó mohínes a los dueños de las grandes plataformas de IA para hablar en contra de las regulaciones: “Dejen de fastidiar a quienes están haciendo un mundo mejor”.

“Ese silencio es toda una declaración”, opinó Ese Montenegro, activista trans e integrante de la Asamblea Antifascista Antirracista que se reunió de nuevo el sábado pasado en el Parque Lezama —asistieron más de 500 personas— para organizar la 2da Marcha, que será otra vez el primer sábado de febrero, como el año pasado. Y lo cierto es que Milei ni siquiera se refirió a la “ideología de género” cuando habló de su discurso en Davos en 2025, sino que eligió citar sin nombrar a Axel Kaiser —el ultraderechista chileno asesor de la Fundación Faro— y dijo que entonces explicó “los parásitos mentales que sembró la izquierda en la humanidad”.

¿Pero la gambeta discursiva alcanza para borrar tanto lo que dijo el año pasado como las políticas que siguieron a modo de venganza después de la gigantesca marcha que convocó el movimiento LGBTIQ+ y a la que asistieron todos los sectores? El decreto que quiso coartarle el acceso a tratamientos a las infancias y adolescencias trans —aunque después fue dado de baja por el Poder Judicial y por la decisión de los ministerios de Salud de la mayoría de las provincias—, la modificación de los contenidos de la Educación Sexual Integral y su desfinanciamiento, la nula financiación de la ley de interrupción voluntaria del embarazo, el decreto que modificó la ley de migraciones y provocó deportaciones compulsivas, la negativa a cumplir con la emergencia en discapacidad y la disolución de la agencia Andis, el peso del ajuste sobre las espaldas de jubilados y jubiladas, la estigmatización y el odio a las personas pobres, la creciente violencia represiva, el decreto que modificó la SIDE y le da poder de policía. Todas esas acciones de gobierno no aliviaron sino que endurecieron el clima neofascista que se respira en este país donde el autoritarismo es cada vez más visible.

Y están en el corazón de las demandas de la 2da Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista Lgbtiq+, que tendrá su segunda asamblea abierta este sábado en la Plaza Garay, en el barrio donde la persecución a las personas trans y trabajadoras sexuales es constante, donde la policía de la Ciudad le disparó por la espalda a Víctor Vargas el 28 de diciembre pasado.

“Cada vez que habla el presidente nos hace retroceder cuarenta años en esfuerzos de desmanicomialización. Lo detesto”, dice Kali Castro Borsani, activista de Orgullo Disca y también parte de la asamblea antirracista y antifascista, con un dejo de ironía y también de molestia porque a Milei se lo critique por loco o delirante cuando en definitiva es la cabeza de un gobierno cuya política eugenésica tiene entre sus víctimas predilectas a las personas con discapacidad.

“A lxs negrxs y afrodescendientes nos mandó a la plantación de nuevo y a los ‘indígenas argentinos’ —como los nombra la Constitución— a ser expropiados por la colonia”, opinó Sandra Chagas, parte del movimiento antirracista y de la asamblea que convoca a la 2da Marcha del Orgullo Antifascista Antirracista LGBTIQ+. Es que el presidente, en su media hora de lectura, aclaró que la sagrada propiedad privada puede ser “adquirida por merecimiento, regalo o descubrimiento”, otro rulo narrativo para defender la colonia.

La sala en la que habló Milei se había vaciado después de la hora y media que ocupó Donald Trump y sus aires imperiales, el único foco de atención de este Foro en Davos. El presidente argentino pasó sin pena ni gloria, sin demasiados aplausos; hasta lo sacaron rápido del escenario. No será esta vez su discurso disparador de nada más que su megalomanía.

Pero la marcha que inició el año político el año pasado volverá a repetirse este febrero, con la agenda urgente de frenar la reforma laboral, de denunciar el imperialismo, el fascismo y el racismo que se alienta desde el gobierno y sus políticas e insiste en alimentar el odio social entre “argentinos de bien” y quienes parecen merecer el descarte. Porque, como dice Ese Montenegro: “No marchamos porque nos nombren o no en Davos, marchamos porque nos matan por goteo, porque identificamos la eugenesia que nos quieren imponer y contra eso luchamos. Porque acá no sobra nadie, porque ninguna vida es descartable”.