Pocas frases relacionadas con el mundo de la política llegaron a ser tan populares por fuera de su ámbito natural como “un día peronista”. Más aún, no solo se la pronuncia entre los seguidores, militantes o dirigentes del justicialismo, si no que también suena en términos risibles, chicaneros o irónicos desde la vereda de enfrente. E incluso puede provenir de la voz de quienes tienen muy poco interés en menesteres partidarios. La mayoría sabe que alude a una jornada climática, cuyo cielo está límpido y con un sol radiante, aunque no tantos conocen del origen y el autor del cuasi mantra: Luis Elías Sojit, uno de los fundadores del relato del automovilístico en Argentina, quien soltó la máxima durante una transmisión. Aunque la historia del periodista no se termina ahí: su amistad con Evita, los encuentros con Juan Domingo Perón, su obsecuencia y compromiso con la causa, los años de exilio, su faceta como actor, su facilidad para dejar frases y apodos para la posteridad, sus dotes de innovador y sus anécdotas, son algunos de los elementos que lo conviertieron en un personaje único en los medios audivisuales.
“Hoy es un día peronista”, “Hoy es un día peronista, ganó Fangio”, “Perón cumple, Eva dignifica”, eran algunas de esas frases que Sojit utilizaba en sus relatos. Si bien se desconoce la fecha exacta en la que aplicó la máxima metereológica por primera vez, se produjo durante la primera presidencia de Juan Domingo Perón y la razón residió en que el 17 de octubre de 1945 fue un día soleado. Por lo tanto, se refería a una jornada en la que no solo el clima era perfecto, si no que además significaba la expresión de una alegría colectiva.
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No obstante, su debut y realización como periodista poco tuvo que ver con su alineamiento al peronismo. De hecho, en 1924, Sojit con 14 años ya cubrió el histórico triunfo de la Selección Argentina ante Uruguay en los Juegos Olímpicos de París. Mientras que su visibilización llegó en la década del 30, cuando su voz se volvió familiar en Radio Splendid y Radio Rivadavia, tanto en su rol en el Mundial de Italia 1934, como en memorables veladas de boxeo.
Aunque en la década del 40, sobrevino su explosión con el automovilismo, donde brilló como relator con su particular estilo. Más aún fue quien popularizó el Turismo Carretera y luego acompañó a Fangio en F1 por el mundo. Durante ese período conoció a Evita: ambos estaban en programas contiguos en Radio Belgrano, cuando la abanderada de los humildes conducía Mujeres con historia. Luego, por añadidura, conoció al General, con quien se encontró varias veces y mantuvo una gran relación, al punto que lo envió a entrevistarse con el por entonces presidente de los Estados Unidos, Dwight Eisenhower.
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No voy en tren, voy en avión
“Si bien comenzó con el boxeo y el fútbol, el fuerte de él eran las carreras de autos. Era un personaje tremendamente popular: en ese tiempo que no había televisión, los domingos de carreras tenía una audiencia impresionante. El relato de Luis Elías se escuchaba en toda la ciudad, en la salida de los boliches, en las casas, transmitiendo lo que fue un acontecimiento inenarrable para el deporte argentino: los cinco campeonatos mundiales de Juan Manuel Fangio”, recordó ante El Destape el periodista Julio Ricardo, quien debutó con Sojit en transmisiones de fútbol y luego también en las automovilísticas.
“Sojit fue quizás el primer productor independiente deportivo, porque él tenía su propia empresa en la que trabajaba con sus hermanos, uno de ellos famoso: apodado Córner. José María Muñoz, a quien conocí personalmente, me contó que fue el tipo que más había influido en él como relator y que, por lo tanto, conformó su estilo. En ese entonces, había dos improntas muy marcadamente diferentes: la de Fioravanti, un tipo muy culto, y la de Luis Elías, mucho más popular. Víctor Hugo Morales creo que es la combinación exacta de ambos, para que se den una idea”, analizó el periodista Juan Presta, que conocía al apodado “relator de América”, quien a su vez trabajó con Luis Elías Sojit.
El columnista en deportes de Radio 10 y prosecretario del Círculo de Periodistas Deportivos, también recordó la insoslayable faceta innovadora de Sojit. “Él empezó a transmitir con aviones para que siguiera los coches desde arriba y fuera viendo cómo iba la carrera, en lo que ellos tenían punto ciego. Fue toda una novedad, uno de los que se subió a uno de ellos fue el gran periodista Julio Ricardo”, dijo.
“Yo ya estaba trabajando permanentemente al lado de él con el fútbol. De hecho, ya desde los comienzos me llevó a una gira por Europa con la selección argentina. Y de repente lo empecé a acompañar los domingos en las transmisiones de las carreras de autos. En ese período fue que me propusieron cubrir las transmisiones desde un avión, un Cessna 180”, confirmó Ricardo.
El legendario comentarista de José Maria Muñoz, conductor de Tribuna Caliente y comentarista de Fútbol Para Todos, desde las alturas fue testigo de uno de los momento más tristes del deporte argentino. “Estaba transmitiendo una de las vueltas, volaba justo arriba de Juan Galvez, él era el campeón, un automovilista excepcional. Entonces estoy transmitiendo y entra en una curva sinuosa y le comento a Sojit: ‘Acá Juan Galvez está entrando en la curva, ingresa en la primera, ahora está saliendo. Luis, no puedo creerlo, vuelca, está volcando Juan Galvez, que era puntero de la carrera’. Luego del accidente bajó a ver si lo puedo ayudar en algo y al acercarme ya había fallecido”, recordó con tristeza.
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Peronismo y exilio
Un guiño del destino pareciera indicar que Luis Elías Sojit estaría relacionado desde su nacimiento con el peronismo. De hecho, nació el 7 de mayo de 1910, el mísmo día y 9 años antes que Eva Duarte. Si bien lo suyo era el periodismo, también se dedicó como la abanderada de los humildes al cine y antes de conocerla ya había filmado dos películas: Segundos afuera y Campeón por una mujer (luego también apareció en Fangio, el demonio de las pistas). No era actor de vocación como Eva, ni tampoco la conoció mientras desempeñaba ese rol. En rigor, ambos comenzaron a relacionarse en Radio Belgrano, ya que participaban de programas sucesivos en la grilla. En ese contexto, se hicieron amigos. Luego, le presentó a Juan Domingo Perón, con quien siempre generó cierta simpatía que se tradujo en varios encuentros que tuvieron.
Su abrazo a la causa, con la ya consabida postura de expresarse abiertamente en el micrófono le generó adhesiones, pero también la mirada crítica de quienes lo tildaban de “alcahuete”, obsecuente o que su apego al peronismo era por conveniencia. Si bien su posición como casi militante en los medios, era lógicamente plausible de cuestionamientos, quienes lo conocieron coinciden es que su acercamiento al movimiento era por convicción.
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“Él era muy apasionado en política y muy apasionado por Perón, pero no era un vividor. Nunca aprovechó esa relación para mejorar sus condiciones de trabajo. De ninguna manera: él era vocacionalmente periodista, lo seguía por convicción, al punto que había inventado el eslogan de Perón cumple, Evita dignifica. También de ‘un día peronista’, por lo tanto era un personaje muy popular entre los seguidores del movimiento, pero no era un fanático en su vida cotidiana”, aclaró Julio Ricardo.
Mientras que Juan Presta aportó otro matiz más anecdótico: “Dicen que el día del partido famoso entre Inglaterra y Argentina en Londres, de mayo de 1951, el clima estaba lluvioso, gris, nuboso. Sin embargo, Sojit aseguró que era un día peronista, no sé si habrá sido por cábala o qué , pero bueno: la meteorología no acompañaba, pero imposible comprobarlo en tiempos en los que no había transmisión de TV”.
En aquella jornada, más allá de si la máxima partidaria ameritaba o no aplicarla, el relator hizo gala de su capacidad para los apodos y dejó para siempre en el ámbito futbolero el “León de Wembley”, en referencia al arquero argentino Miguel Ángel Rugilo, cuya actuación fue descollante pese a que el equipo albiceleste perdió 2 a 1.
“Aguilucho” para Oscar Galvez, “El caballero del camino” para Eusebio Marcilla, “Polenta” Riganti y “El Chueco de Balcarce” para Juan Manuel Fangio, fueron otros tantos apodos. Otras de las expresiones que derivó en el título de su ciclo y una revista fue “Coche a la vista”. Sojit vociferó la frase por primera vez cuando apareció en primer lugar el piloto argentino Raúl Riganti en el transcurso de las 500 Millas de Indianápolis. Existen varias versiones que afirman que en aquella jornada el periodista transmistió por teléfono desde un hotel -con un ventilador de pie a fondo como efecto sonoro- porque no había conseguido la credencial.
Exilio a Brasil, cárcel y devuelta a las pistas
En 1955, tras el golpe de Estado del 16 de septiembre, Luis Elías Sojit tuvo que exiliarse como muchos otros deportistas, actores, periodistas que fueron afines al peronismo. La dictadura de Pedro Aramburu le inventó sendas causas a todos ellos a través del Decreto 4161/56, el mismo que prohibió nombrar a Perón. El relator, entonces, eligió mudarse hacia Brasil, allí incluso siguió con su trabajo.
“Se instaló en el país vecino, ahí vivió la dictadura que lo mantuvo fuera de la actividad, aunque hizo la revista Carro a la Vista como una continuación de la que fundó en nuestro país. Ese medio le permitió subsistir de forma muy básica en términos económicos: fue muy duro y muy cruel el exilio con él”, aseguró Julio Ricardo ante El Destape.
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“En su regreso, estuvo preso y luego mi padre que era muy amigo de él, lo ayudó a reinstalarse, que en aquellos tiempos era bastante complicado. Precisamente, a través del contacto con él, lo conocí. Por eso luego empecé a trabajar con Luis”, agregó quien fuera también comentarista de Victor Hugo Morales, cuyo progenitor fue José López Pájaro, un avezado trabajador de los medios de comunicación que, entre otras cosas, fundó el Círculo de Periodistas Deportivos. Otro de los que fue fundamental para su regreso, fue Augusto Bonardo, un famoso locutor y periodista que en ese momento tenía influencias en el poder y en Radio Belgrano.
“Entiendo que en su exilio perdió un montón de plata. Además ya no volvió como antes, tardó mucho tiempo en rehacerse, incluso al principio tenía que tomar señales de otras emisoras para transmitir”, acota Juan Presta.
Sin embargo, en 1960, comenzó a transmitir fútbol con José López Pájaro por Radio Porteña, donde debutó Julio Ricardo. Asimismo, le colocó la voz a a varias publicidades, mucha de ellas a la par que relataba las carreras. En 1965, fue director de las emisoras comerciales y ese año reapareció en Radio Colonia de Uruguay.
En toda su trayectoria, su postura política se mantuvo intacta. De hecho, apoyó la candidatura de 1973 de Juan Domingo Perón. Luego integró el Ministerio de Bienestar Social conducido por José López Rega, aunque se estima que integró la Secretaría de Deportes que dependía de esa cartera. No obstante, continuó con su profesión hasta que murió a los 72 años el 20 de julio de 1982. Se apagó su voz, pero su legado quedó intacto y acuño una frase histórica e inoxidable.
