En plena Cordillera de los Andes, el Valle de las Leñas guarda un secreto que pocos conocen. Se trata de la Laguna Escondida, un espejo de agua de color turquesa que parece sacado de otro país.
Rodeada de glaciares y áridos relieves montañosos, la laguna se encuentra a pocos kilómetros de la base del centro de esquí de Las Leñas, uno de los destinos invernales más populares de Sudamérica.
El acceso se realiza desde la RP222, a unos pocos kilómetros del centro invernal. La excursión se ofrece en vehículos 4x4 o a caballo, con un recorrido de medio día que permite llegar hasta la laguna y practicar trekking en los alrededores.
La postal es impactante: el agua cristalina de tonos turquesas contrasta con el blanco de los glaciares y la rudeza de las montañas.
Una cueva de hielo como broche de oro
Uno de los atractivos más convocantes es que la laguna desemboca en una cueva de hielo, un fenómeno natural que convierte a la excursión en una experiencia única. La cueva, accesible solo en verano (cuando el deshielo permite el paso), es el punto culminante del recorrido y una de las favoritas de los turistas.
Cuándo visitarla
Si bien Las Leñas es famosa por sus pistas de esquí en invierno, la Laguna Escondida se visita principalmente en verano -de diciembre a marzo-, cuando el camino está despejado y la cueva de hielo es accesible. Durante el invierno, las nevadas y el frío extremo impiden el acceso.
La excursión es de dificultad baja a moderada y no requiere experiencia previa en montañismo, aunque sí se recomienda llevar ropa abrigada, calzado adecuado y agua.
Con el aumento del turismo de naturaleza, la Laguna Escondida comenzó a ganar notoriedad entre los viajeros que buscan experiencias fuera de los circuitos tradicionales. Su combinación de agua turquesa, glaciares y cueva de hielo la convierten en un destino imperdible para quienes recorren la cordillera mendocina.
