"Cristian Graf estaba muy nervioso" y "ahora no sé quién es": las demoledoras frases de sus amigos que lo complicaron en el caso Fernández Lima

Dos amigos de Cristian Graf declararon ante la fiscalía y hablaron del impacto del caso, del silencio del grupo y de las explicaciones que el sospechoso dio tras el hallazgo de los restos en la casa de Coghlan.

19 de mayo, 2026 | 13.09

La investigación por el crimen de Diego Fernández Lima, el adolescente desaparecido en 1984 y hallado enterrado casi 40 años después en el jardín de una casa de Coghlan, sumó nuevos testimonios que permiten reconstruir el contexto de Cristian Graf, el principal sospechoso del caso.

Miguel Riños y Carlos Elizari, amigos de Graf desde la adolescencia, declararon ante la fiscalía cómo reaccionó el acusado cuando el caso tomó relevancia en la agenda de los medios de comunicación. Los dos coincidieron en que lo vieron alterado, confundido y sin respuestas claras sobre lo ocurrido.

Las declaraciones también dejaron en evidencia el silencio que predominó dentro del grupo de amigos después de las sospechas que recayeron sobre Graf. Los hombres sostienen un vínculo desde la época en que eran scouts.

La relación de décadas, atravesada por el hallazgo en la casa de Coghlan

El vínculo entre Graf, Riños y Elizari nació en los años 80 en el movimiento scout del barrio de Saavedra. Según relataron los amigos, compartieron reuniones, encuentros familiares y celebraciones durante décadas, incluso después de que cada uno formara su propio camino.

La casa de Coghlan donde aparecieron los restos de Diego también era parte de esa historia en común. Los dos testigos dijeron conocer la propiedad desde hacía años y haber participado allí de juntadas y asados.

Riños recordó que la vivienda era utilizada como punto de encuentro porque “era una casa grande, ideal” para todo el grupo. También describió modificaciones en el jardín, como la construcción de una pared medianera y la tala de un pino, detalles que ahora forman parte del expediente.

Elizari declaró que visitó a Graf cuando el caso ya se había hecho público y que lo vio “muy nervioso”, repitiendo que no entendía qué estaba pasando. También mencionó que el sospechoso habló de una obra lindera y de conversaciones con un obrero, aunque sin mayores precisiones.

El silencio del grupo

Uno de los aspectos más llamativos de las declaraciones fue la actitud que mantuvo el círculo cercano a Graf tras el hallazgo, ya que nadie quiso preguntarle directamente por ello. Riños relató que incluso participaron de una reunión después de que “todo terminara”, pero que en ningún momento se habló del caso.

El silencio, dijo, estuvo relacionado con el afecto y la imagen que durante años tuvieron de su amigo. Sin embargo, Riños reconoció que “a partir de esta historia no sé quién es Cristian”. Además aseguró que decidió alejarse cuando el caso salió a la luz: “Me negué a ver, me dolía”.

El amigo de Graf también aclaró que espera que sea la Justicia quien determine las responsabilidades. Hasta el momento, la causa continúa abierta y la fiscalía analiza las testimoniales y los teléfonos entregados por los amigos de Graf.