Fuerte caída de las ventas del pan y las facturas en medio de la crisis de Milei

El consumo de pan cayó un 55% en dos años y la venta de facturas y tortas un 85%. 

26 de marzo, 2026 | 21.11

En los últimos dos años, las panaderías argentinas sufrieron una caída dramática en sus ventas, producto de la crisis económica que generó el gobierno de Javier Milei. Esto llevó al cierre de 2.000 locales y a la pérdida de 16.000 puestos de trabajo.

La venta de pan descendió un 55 por ciento, mientras que la de facturas y tortas se desplomó un 85 por ciento en comparación con 2023.  De las panaderías que cerraron desde 2023, 530 corresponden a la provincia de Buenos Aires, con Salta y Jujuy como las provincias más afectadas. En el conurbano bonaerense, los cierres se concentran en localidades como Lanús, José C. Paz, Merlo y San Miguel.

Martín Pinto, Secretario General de la Cámara de Industriales Panaderos de la Provincia de Buenos Aires, que representa a unas 17.000 panaderías, señaló al medio Bae Negocios que esta baja es muy fuerte. “Desde principios de año hasta ahora, la caída en la venta de pan es del 45%. Las facturas se venden muy poco y las tortas solo se hacen a pedido”, explicó.

Además, el sector enfrenta un aumento brutal en los costos. Después de una devaluación y la liberación de servicios y alquileres, los gastos mensuales se dispararon. Por ejemplo, en Merlo el alquiler pasó de $600.000 a $1.800.000, la luz de $50.000 a $1.500.000 y el gas de $80.000 a $1.700.000. El precio de una bolsa de harina de 25 kilos se elevó de $2.300 a $25.000.

La venta de tortas y facturas fue la primera en caer. Antes, se producían entre 20 y 30 docenas de facturas de lunes a viernes y hasta 100 docenas los fines de semana. Hoy, apenas se hacen 5 docenas entre semana y 15 o 20 los sábados y domingos, con pérdidas por lo que sobra. En cuanto a las tortas, ahora solo se preparan por encargo.

En una panadería típica del conurbano bonaerense que contaba con reparto, la producción diaria solía estar entre 300 y 400 kilos de pan. Con las bajas ventas, solo necesitan hacer entre 180 y 200 kilos para cubrir la demanda.

Los hábitos de consumo cambiaron radicalmente. Pinto explicó: “Perdimos como clientes a los jubilados, antes abrías y afuera ya había jubilados, hoy ya no están. Nos dicen: ‘O compro pan o compro remedios’. No llegamos casi a vender lo del día anterior, porque cada vez viene más gente a pedir”.

Crisis histórica en el sector

El dirigente agregó que el sector atraviesa una crisis histórica: “Tenemos panaderos de mucha edad y no pueden recordar un momento igual a este, donde el sector está tan mal. Es la primera vez en la historia que estamos tan mal. Todas las panaderías se achican, bajan la producción, ajustan a los empleados, queda atendiendo la familia y cuando ya no podés pagar ni la luz, ni el gas, terminás cerrando y listo”.

Se acerca Semana Santa, un momento tradicionalmente bueno para la venta de roscas y huevos de Pascua, pero las expectativas son bajas. “Este es el segundo año que no fabrico huevos de Pascua, la gente no tiene plata y tengo que contratar un repostero; los ingredientes, como el chocolate, son caros; mejor no hago. Y si me hacen pedidos, se los compro a una vecina emprendedora que los hace muy ricos. Este año hicimos dos roscas, una económica a $5.000 y la que viene con todo a $15.000 o $20.000, solo a pedido. Ni las roscas más baratas se venden, las terminamos regalando”, detalló.

En los últimos dos años cayó el consumo de pan un 55 por ciento.