Según datos oficiales, aumentó la tasa de mortalidad infantil y neonatal

Este indicador es considerado uno de los más sensibles a la situación social de un país; también aumentó la mortalidad materna

27 de enero, 2026 | 00.05

Con un atraso considerable (deberían haberse publicado a mitad del año pasado) se conoció ayer el anuario de Estadísticas Vitales 2024, un mapa de los nacimientos y defunciones del país correspondientes a ese año agrupados por edad, género, ubicación geográfica y causa de muerte que resulta imprescindible para tomar decisiones en materia de política sanitaria. Como se temía, incluye un indicador preocupante: aumentó un 0,5 por mil nacidos vivos la tasa de mortalidad infantil y neonatal, considerada el indicador más sensible de la situación social de un país: pasó de 8 por mil en 2023 (el número más bajo registrado) a 8,5 en 2024. 

En 2023, con 460.902 nacidos vivos, fallecieron 3.689 menores de un año; en 2024, con 413.135, ese número fue de 3.513. Hubo unos 47.000 nacimientos menos, pero si hubiera habido la misma cantidad, hubieran ocurrido 220 muertes infantiles adicionales. Aunque "0,5" parezca poco, representa cientos de tragedias familiares, por causas que, estadísticamente, el año anterior se evitaron.

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“En líneas generales, en 2024 hay medio punto de aumento en la tasa de mortalidad infantil y 1.2 en la de mortalidad materna. Ambas son cifras de preocupación –destaca el diputado, médico y ex ministro de salud de Tucumán Pablo Yedlin–. La mortalidad infantil venía bajando en forma sostenida y es la primera vez en los últimos años que se registra un repunte. Es necesario mirarlo en detalle. Lo otro que es muy evidente es la reducción en la cantidad de nacidos vivos: algo más de 400.000 cuando hace unos años ese número era de unos 700.000. En cuanto a la mortalidad materna, habíamos tenido un pico muy marcado en la pandemia, pero después veníamos en un descenso progresivo y 1.2 puntos de aumento también es para verlo con detenimiento. La causa que más bajó hace un tiempo es el aborto, después están las indirectas (patologías maternas previas) y las directas que tienen que ver infecciones, hemorragias. También hay que analizarlo en detalle. Hay provincias que duplicaron la mortalidad materna, es mucho, hay que ver qué pasó  caso por caso, otras bajaron. Pero los dos [datos] debieran ser signos de preocupación: medio punto de aumento en la tasa de mortalidad infantil y uno en mortalidad materna requieren de una explicación del ministerio, y de cada una de las jurisdicciones".

La tasa de mortalidad infantil (TMI) expresa cuántos bebés mueren antes de cumplir un año por cada mil que nacen vivos en un año determinado. Para entender la trascendencia de este aumento, no basta con mirar tan solo el 0,5 de diferencia, sino entender lo que representa. Si la TMI sube, es imprescindible estudiar qué barreras de protección fallaron: la nutrición, el acceso a agua potable, la vacunación o la atención primaria. En muchos casos indica que el deterioro social (pobreza e indigencia) ya no afecta solo el "poder de compra", sino la supervivencia física de los más débiles.

"Lo primero que hay que aclarar  es que no se sacan conclusiones con datos de un solo año –subraya Nicolás Kreplak, ministro de Salud de la Provincia de Buenos Aires–. Eso hay que decirlo: es difícil hacer evaluación de políticas sanitarias en el corto plazo. En general hay que comparar quinquenios; un solo año puede ser un cambio en la virulencia de algún respiratorio. En este caso, lo que llama la atención es que el principal aumento se da en el componente neonatal. Eso ya habla un poco más del servicio de salud, que es preocupante. El '24 no fue un buen año en términos de estabilidad y funcionamiento del sistema de salud. El descalce financiero generó un corte en la cadena de pagos y en Nación cuando asumieron estuvieron mucho tiempo sin hacer nada con la excusa de que los que habían estado antes eran todos 'chorros'. Al punto de que faltó surfactante [un compuesto que se usa para tratar el síndrome de distrés respiratorio en prematuros]. Tenemos que hacer el análisis de las causas. Buscar caso por caso, pero algo que preocupa mucho es que pareciera que embarazos y partos de alto riesgo se produjeron con baja previsión en el sistema. También, en momentos de retracción de políticas sanitarias, empieza a funcionar el 'sálvese quien pueda'. Nosotros tenemos la política activa de no hacerlo, pero a veces nos pasa en hospitales municipales y eso dificulta la derivación  oportuna, sobre todo en los cuadros más graves. Vamos a ir distrito por distrito para encontrar las razones que nos puedan ayudar a corregir políticas sanitarias. Más allá de que todo pesa más cuando hay una caída tan fuerte de la natalidad, 10% interanual.".

La Argentina, como la mayoría de los países en desarrollo, venía mostrando un descenso sostenido de este indicador durante décadas (con excepciones breves en crisis profundas). “Las muertes infantiles (hasta el año de edad) y neonatales (en los primeros 27 días) se agrupan en inevitables (de bebés que nacen con patologías incompatibles con la vida), evitables con intervenciones de alta complejidad, y reducibles con cuidados primarios y preventivos”, explica la epidemióloga Alicia Stolkiner. Una vez que se logra bajar las muertes por causas "fáciles" (infecciosas, nutricionales), la tasa debería estancarse o bajar lentamente, nunca subir. Si sube, es porque están volviendo a aparecer muertes por causas que ya estaban controladas.

En este caso, “El aumento más importante se ve en la mortalidad neonatal, que habitualmente es dos tercios de la total, y tiene que ver sobre todo con la prematurez y con la atención correcta del parto, especialmente en chicos de menos de 2.500 gramos y sobre todo de menos de 1.500. Eso hay que verlo provincia por provincia, algunas mejoraron y otras empeoraron”, subraya Yedlin. 

Estadísticas vitales de 2023

De acuerdo con un informe del Observatorio de la Deuda Social de la UCA (2022), “La mortalidad infantil en la Argentina responde principalmente a causas sociales que son reducibles. En consecuencia, la mejora de las condiciones de vida, como la salubridad del agua, es crucial para prevenir estas enfermedades, especialmente en comunidades vulnerables”. Cuando la tasa es baja (cercana a la de los países desarrollados), la mayoría de las muertes son por causas congénitas (difíciles de evitar). Cuando la tasa aumenta repentinamente, suele ser por causas reducibles: enfermedades respiratorias, infecciones o desnutrición. Esto sugiere fallas en el sistema de atención primaria (salitas, remedios, leche) o un empeoramiento de las condiciones de vida en el hogar (frío, malnutrición). Una TMI en ascenso sugiere que la crisis económica comienza a transformarse en sanitaria

La TMI expresa el riesgo de morir que tienen los menores de un año en un área geográfica y en un año en particular. Existen factores biológicos, demográficos, socio-económicos, culturales, ambientales, de atención de la salud y geográficos que la determinan. Por eso, varía notablemente por regiones. Ya hace algunos días el diario Andino había publicado el aumento registrado en la provincia de Mendoza: de 111 muertes en 2023, pasó a 139 en 2024. Según este medio, las autoridades lo atribuyeron al impacto de la crisis económica. El número de defunciones infantiles en esa provincia había sido de 223 en 2019, de 176 en 2020, de 159 en 2021 y de 143 en 2022. De todas formas, esa jurisdicción tiene una TMI de 7,5, inferior a la nacional.

Estadísticas vitales de 2024

Entre las provincias que superan la tasa nacional están Corrientes (14), Chaco (11,8), Formosa (10,7), La Rioja (11,7), Misiones (9,5), Salta (10,1), San Juan (9,2), Santiago del Estero (10,7) y Tucumán (10,2). Es decir, que la desigualdad es muy grande: si un bebé nace en Si un bebé nace en Corrientes, tiene estadísticamente casi tres veces el riesgo de morir antes del año que si nace en Tierra del Fuego o en un barrio de clase media de la CABA.

Históricamente, Argentina lideraba la región junto con Uruguay y Chile, que hoy tienen tasas de 5 a 6 por mil. Según Statista.com, Paraguay y Bolivia presentan tasas más altas, del 15 y 20 por mil respectivamente. Japón tiene una tasa de 1,8, Noruega, de 1,9, Suecia, de 2, y Finlandia, de 2,1. Es decir, que por cada bebé que muere en Suecia, mueren cuatro en la Argentina. Canadá ronda el 4,5 por mil.

Otros momentos en los que creció la TMI en la Argentina fueron en 2001-2002, tras el estallido de la convertibilidad; y en 2007, levemente (de 12,9 a 13,3 por mil), por un invierno muy crudo y un brote agresivo de virus respiratorios (bronquiolitis). El aumento actual (de 8 a 8,5) podría combinar componentes económicos (familias que no pueden comprar comida/medicamentos) y estructurales (un sistema de salud ahogado, que no llega a atajar las complicaciones respiratorias o nutricionales a tiempo).

La mortalidad infantil en la Argentina registraba una disminución del 27,9% en los últimos 10 años y del 85% en los últimos 50 años.

"Este indicador te habla de las condiciones del sistema de salud, especialmente cuando se observan las causas neonatales. En las posneonatales (que son las que se dan entre los 28 días y los 12 meses) aparece más lo social: si se vacuna, si se hacen los controles, si el bebé puede tomar la teta, si hay alimento en la casa... –concluye Kreplak–. En el '24 tuvimos un sacudón tremendo en todo el Estado, que lo seguimos teniendo ahora, pero con el tiempo nos vamos adaptando. En el primer momento, un ajuste tan cruel produjo corte de la cadena de provisión de medicamentos, despidos masivos de trabajadores, falta de conducción… todo eso generó una crisis en la respuesta del sistema de salud".

Entre lo positivo, el ministro destaca que se empezaron a ver los resultados de la vacunación contra el virus sincicial respiratorio [nueva incorporación al calendario de inmunizaciones], una de las principales causas de mortalidad infantil

El anuario puede consultarse en https://www.argentina.gob.ar/sites/default/files/serie-5-n-68-anuario-vitales-2024_0.pdf.

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Nora Bär