La empresa Textilana, histórica fábrica de Mar del Plata que produce la reconocida marca de ropa Mauro Sergio, suspendió a 175 operarios hasta el 31 de marzo y los trabajadores temen por su futuro. "La fábrica está totalmente parada", advirtió un empleado suspendido. Es otra de las empresas textiles que se suma al listado de víctimas de la política económica del gobierno de Javier Milei.
"Yo soy uno de los suspendidos y el 1° de abril voy a estar a disponibilidad, pero la verdad es que no hay producción", dijo Mauro Galván, un empleado miembro de la comisión interna de la planta, al medio local Ahora Mar del Plata.
Desde mitad del año pasado que la fábrica atraviesa una delicada situación, producto de la apertura de las importaciones y la caída de las ventas. Fueron 175 los trabajadores que habían sido dispensados de sus tareas hasta el 31 de marzo y que podrían volver a ser suspendidos hasta junio. Hay otros 60 que siguen fichando, aunque casi sin trabajo.
"De los sesenta trabajadores que están yendo hacen tareas mínimas e indispensables, pero la fábrica está totalmente parada", agregó.
En noviembre de 2025, la empresa y los trabajadores habían acordado suspender a gran parte del personal en medio de la crisis. "En el sindicato nos dijeron que supuestamente van a pedir una reunión el 15 de marzo", explicó sobre un encuentro en el que se podrían recibir la noticia de otra suspensión masiva por tres meses más.
La crisis de las textiles
La firma había planteado pagar el 70% de los salarios durante el período sin actividad, pero el gremio negoció mejorar el esquema. "En su momento vinieron con un planteo de pagar el 70% del sueldo, pero se logró el 78% del salario bruto. También conseguimos que nos paguen el 100% de la obra social", señaló Galván.
Además, señaló que varios trabajadores que se encontraban próximos a cumplir los requisitos para retirarse iniciaron los trámites de jubilación como parte de las medidas adoptadas frente a la crisis.
En diálogo con Radio 750, el delegado apuntó directamente al modelo mileísta por provocar "la baja de consumo total", lo que provoca que "las empresas textiles estén quebrando". "Se han perdido 16.000 puestos de trabajo en el sector textil", se quejó.
A mitad del año pasado la firma redujo fuertemente su personal, pasando de 350 empleados a unos pocos más de 200. En aquel momento, los empleados reclamaron que la mayoría se dieron a través de despidos sin indemnización y renuncias por bajos sueldos y falta de pagos.
